sábado 5 de diciembre de 2009

Consecuencias políticas de la crisis islandesa

david oddsson y la crisis islandesaPocos meses después de las elecciones las encuestas volvieron a encaramar al primer puesto en intención de voto al Partido de la Independencia, el mismo que con sus desastrosas decisiones y su política de compadreo había arruinado al país.

La vida siempre pone a éxamen a la capacidad de sorpresa, aun así semanas más tarde se acabaría añadiendo escarnio a la vergüenza en un "más difícil todavía" de proporciones inverosímiles:

Davíð Oddsson, el ex director del Banco central islandés y antiguo Primer ministro, era nombrado editor jefe de Morgunbladið, el periódico más influyente del país.

Dado el escaso número de medios y la concentración de estos la decisión se traducía en algo terriblemente grave: los causantes del colapso económico y de la ruina de miles de familias controlarían la información que iba a llegar a los lectores.

Vivir para ver, la historia convertida en un editorial.

Canal Sur, La Cope, Foxnews, El País, Liberation.... pobre de aquel que base su visión del mundo en las directrices interesadas de aquellos que solo aspiran a controlarle.

Anexo:

jueves 3 de diciembre de 2009

Propiedad intelectual y piratería, caso cerrado.

pirateria en la musicaLa industria basada en la información se enfrenta al mayor reto de su historia, un desafío clave que amenaza con pasar su existencia por la quilla del galeón pirata sobre el que navega el intercambio de archivos.

En ese estado de cosas los productores de contenidos presionan a los diferentes gobiernos a nivel internacional para que adopten medidas a fin de dificultar los servicios peer to peer y el streaming mediante los que los corsarios acceden a sus obras de forma gratuita causándoles pérdidas devastadoras.

Los políticos, esos malabaristas de circo, se ven ante una disyuntiva sin posibilidad de éxito:
Por un lado reciben presiones para satisfacer las demandas de los autores, en muchos casos afines a su propia ideología y que han colaborado publicitariamente en su elección y por otra a las peticiones generales de los votantes que ya han interiorizado como un derecho la gratuitidad de la cultura.

Que el propio interés está por encima de la ideología es algo que se constata al analizar la evolución de las diferentes partes en el conflicto: músicos autocatalogados como marxistas defendiendo la propiedad privada, su propiedad privada, como auténticos presidentes de una patronal de empresarios y personas corrientes y molientes atacándoles como a los mayores hijos de puta del país cuando antaño les adoraban.

Se es de derechas con el dinero propio y de izquierdas con el de los demás.

Esos mismos ciudadanos que justifican las descargas ilegales atendiendo a las más peregrinas razones (alto precio de la música, tiranía de las productoras, etc...) le partirían la cara al primero que se atreviese a robarles una barra de pan argumentando que su coste es excesivo.

Pero es imposible amurallar el oceano sobre el que se navega aunque en una decisión sin precedentes y ejecutando un triple mortal sin red para amordazarla el gobierno pretenda introducir la censura a través de un anteproyecto de ley de economía sostenible que no se tiene en pie.

Esa es la manera en la que unos políticos mediocres se enfrentan a un cruce de caminos: campo a través y tirándose al monte, cerrando páginas web sin autorización judicial y cortándo el servicio a los infractores como en una república bananera.

No va a ocurrir.
ramoncin sgae
No lo hará porque el principal problema de la industria de la información no es la piratería, la piratería solo es la consecuencia de una evolución tecnológica que elimina los soportes físicos y al desaparecer estos, necesariamente, lo van a hacer la mayoría de intermediarios.

Negar ese hecho sería como creer que la industria de las lamparas de aceite podía sobrevivir ante el impetú de la electricidad.

El problema no es la piratería, el problema es que la piratería ofrece un mejor producto que los distribuidores.
¿No son el CD, el DVD, el Blue Ray e incluso el periódico tradicional así como el resto de soportes físicos algo obsoleto? ¿Quién adquiere un Discman o un Walkman hoy en día? ¿No son los lectores de libros digitales los electrodomésticos de mayor explosión en ventas? ¿No son los MP3 players el estandard utilizado para escuchar música? ¿No es la rapidez en el disfrute un valor añadido frente a las esperas interminables del canal de distribución y los detallistas?

El verdadero problema de la industria es que ofrece un producto de peor calidad y que a nadie interesa frente a otro gratuíto, inmediato y que se ajusta al hardware que todos utilizan.

El verdadero problema de esa industria de ciegos es que intenta iluminarnos con lámparas de aceite en un mundo dominado por la electricidad.

Ninguna ley puede salvar su futuro.

Ninguna ley puede salvar un barco a la deriva del abordaje.

martes 1 de diciembre de 2009

"No a la crisis"

no a la crisisMe levanté pronto para comprobar si Dios iba a ayudarme.

Lo hizo. A través de los periódicos digitales en Internet, los mismos que acusan a alguien de ser homosexual equiparándolo a un delito o cuelgan la etiqueta de homicida y pederasta a un veinteañero friegaplatos que nunca rompió uno.

"No a la crisis", ese era el lema balbuceante alrededor del cual protestaban los ciudadanos en las fotografías de una manifestación sevillana del Partido Comunista, los Sindicatos y las asociaciones de jornaleros.

"Por una salida de izquierdas a la recesión", no dejaba de ser anecdótico que todos esos piquetes representantes de los más necesitados prefiriesen mantener a un cuarto de la masa laboral en el paro a que se tomasen las medidas necesarias para reducir el desempleo.

Preferían garantizar el trabajo a las condiciones necesarias para que se crease, al ser lo primero imposible, se aspiraba a endulzar el desastre con prestaciones, ayudas y todo una serie de limosnas estatales con fecha de caducidad.

Esa era la forma de ser católico y ateo al mismo tiempo, de reivindicar a Max Weber.

Preferían convertir a cada empleado en funcionario y catalogar a cada inversor como alguien que explota a sus semejantes.

"No a la crisis", el dadaísmo corría a tumba abierta por el cementerio económico del país a golpe de charanga silbato y embotellamiento. Mucho ruído de recesión para tan pocas nueces de ideas en medio de una tempestad antishakespeariana sin futuro Próspero ni Ariel.

26% de paro en Andalucía y Canarias, 25% en Extremadura, 21% en Baleares, la lista continuaba por todo el sur de España y la costa de levante, ese cielo enladrillado de promesas y podrido por el trabalenguas autonómico de la corrupción urbanística.

Gracias a los periódicos comprendí el verdadero problema de España, un problema que iba más allá del simple nepotismo de Islandia.

¿Quién tendría el valor de enfrentarse a las protestas sociales, de introducir una tasa por cada vez que se pisa un centro médico, de flexibilizar el mercado de trabajo, de suspender las ayudas al carbón, de despolitizar las Cajas de Ahorros, de en definitiva, convertir el país en un lugar menos anquilosado y más dinámico?

Nadie.

Y hasta entonces:

"¡No a la crisis.... no a la fuerza de la gravedad y.... qué coño...no a la segunda ley de la termodinámica!"

lunes 30 de noviembre de 2009

Recuerdos de la niñez

son goku recuerdos infanciaMi infancia no fue un patio de Sevilla, solo las calles iluminadas del Mediterráneo donde los chicos construían escudos de hojalata para defenderse de espadas de madera y las niñas saltaban a la comba mientras entonaban canciones.

Los recuerdos de las mujeres dejando la llave en la puerta, las noches calurosas en las que los vecinos cenaban juntos en las aceras, el tirador de vino que no podía probar, las aceitunas rellenas con las que todos se relamían menos yo, el correr con todas mis fuerzas hacia el puesto de golosinas...

Caramelos Drácula de melón, también de cereza, nubes, Escalofríos, Kojaks, Bubaloos, Peta zetas y la estrella de los gourmets de los mocos y las rodillas peladas:

El Fresquito.

Ese chupa chup en forma de dedo alojado en una bolsa con polvo ácido...costaba 15 pesetas y siempre lo comía al final.

¿Aún existían? ¿y los helados Camy durante julio? ¿El Colajet con premio en la madera? ¿El Apolo y el Superapolo?
dulce fresquito
Seguía corriendo en mi cabeza para comprarlos, seguía corriendo tras acabar las clases para encender la tele y gritar como un poseso viendo "Bola de dragón", haciendo kame-hames imaginarios para destruir todo lo que odiaba...seguía en el colegio gritando "los que se pelean se desean" y continuaba con el asedio a mis padres para que adquirieran un ordenador Amstrad y una Sega Master system.

Hipopótamos tragabolas, partidas de Monopoly que nunca pude acabar, amigos enganchados a Cluedo y encuentros de futbol que terminaban cuando los adolescentes decidían seguir la ley de la selva y expulsarnos del campo.

"La vida es así, a mi también me lo hicieron"

Nada de eso volvería a mi existencia más allá de los recuerdos, esa bodega de la mente donde el vino nunca se pica.

Pero todos, en cada generación, negaron un beso a una chica o la posibilidad de casarse siendo adultos, quisieron que un enemigo de fila se rindiese en una pelea, falsearon un corazón de tiza, corrieron para ver un nuevo monopatín, enseñaron con orgullo un sobresaliente.

Mi estómago y mis entrañas tenían hambre de Fresquitos.

sábado 28 de noviembre de 2009

Somos como las naves de Star Trek

los hombres son como las naves de star trek"Todos los que se ahorcan mueren con la polla tiesa y el agujero del culo suelto" dijo Andrew

"No es verdad" respondió Michael tras apoyarse en la pared.

"Sí que lo es, puedes buscarlo en Google, escribe -suicidio ahorcamiento erección- y te ha de aparecer, es así, no hay vuelta de hoja, si alguna vez decides matarte cuando te encuentren verán que estás empalmado"

"Eso es una tontería, ¿Dashiell lo estás oyendo?"

"Emmmhh" traté de contestar pero la sorpresa y el alcohol me tenían fuera de juego.

"A tí te gusta leer, estoy seguro que has oído hablar de esto antes, la gente se caga, se mea y la pilila se pone en marcha cuando te estrangulan" exclamó Andrew mirándome.

"Ehhhh....yo no....no lo sé, ¿Cuál es la razón de eso?" dije.

"Ni idea, tal vez es porque todos somos como las lavadoras"

"¿Como las lavadoras?"

"Sí, claro, a veces se atrancan, has puesto la ropa dentro y se va la luz o tiene una avería o lo que sea, por eso los diseñadores ponen un botón escondido para abrir la compuerta y sacarlo todo"

"A ver si lo entiendo, nosotros tenemos un interruptor así, ¿no?" exclamé.

"Puede ser, tiene sentido, encaja perfectamente, si te ahorcan es como si presionaran ese botón del cerebro, las compuertas de la nave se abren como en Star Trek y el cuerpo puede expulsar toda la mierda y los pedos para empezar limpio en la otra vida"

"Y el rabo se pone como una piedra" añadí.

"Claro, porque si vas al cielo..... si vas al cielo....debe de poderse follar.... sería inaudito lo contrario y si te destinan al infierno te han de coger el culo salvajemente, así que una cosa se te afloja y la otra se endurece, ¿No es lógico?"

"Emmmm no, si, bueno... supongo" dije tratando de mantener la verticalidad.

"¿Y por qué no le ocurre a todo el mundo que estira la pata?" preguntó Michael.

"¿Cómo?"

"Joder, si has de ir preparado para empezar a chingar como un poseso o para que te rellenen el culo como a una aceituna ¿Por qué no todo el mundo muere empalmado y con el ojo abierto?" inquirió Michael como habiendo encontrado una grieta en el andamiaje filosófico de la argumentación de Andrew.

"Tal vez lo hacen... solo que no está probado porque es un momento familiar, íntimo, los ahorcamientos son ejecuciones públicas y el condenado no le importa un carajo a nadie, todo el mundo puede verlo y no se oculta, además....¿a cuánta gente le has quitado los calzoncillos o las bragas justo al morir? Ahhh...a ninguno....¿Entonces qué coño sabes tú? ¿Te has preocupado de googlearlo alguna vez?"

"No"

"Hazlo, somos como las lavadoras, como las lavadoras y las naves de Star Trek"

jueves 26 de noviembre de 2009

Fútbol y deporte

gerd muller futbol y deporte en islandia

"Goooooool" grita la muchedumbre en el Sports bar de Austurtraeti, el lugar perfecto para reunirse y apoyar a tu equipo, algo que en Reykjavík equivale a que sea inglés.

Cada ciudadano de Islandia tiene un centímetro del corazón hipotecado a un conjunto británico, los otros nueve lo están a Icesave.

"¿Quién está jugando?" pregunté a Biggi

"El Liverpool y el Olympique, necesitamos ganar como sea"

Alguien dijo "el deporte es la guerra en el tiempo de paz".

Era cierto.

Más allá de cualquier consideración estética solo se trataba de un acuerdo social para dar importancia a acciones que no la tenían.

"Gooooooooooooooooooooooooooooool.................en el último minuto, el cabezazo llevó el esférico entre los tres palos" podría gritar alguien para generar abrazos entre desconocidos que en otra situación llevarían a la vergüenza y el oprobio.

No me jodas, ¿si? ¿ la pelota ha acabado en la red? ¿he de ir a bañarme a una fuente repleta de personas que han de compartir su felicidad y mostrarla a todos blandiendo banderas y escudos?
¿Debo pertrecharme con el uniforme del soldado de infantería curtido en las batallas de los bares y los descansos del café y el pitillo?

"Sí, sí.... el balón ha entrado, es un momento histórico, once personas residentes en Madrid o Milán han introducido un balón de piel en un rectángulo de bordes metálicos más veces que otras once que viven en Munich o Manchester....¿No es maravilloso? ¿No deberías ir a remojar tu polla incandescente y psicótica en cerveza?

"Es el momento más feliz de mi vida" exclamará algún anónimo enajenado antes de corregir mintiendo "es el momento más feliz de mi vida exceptuando la noche que nacieron mis gemelas"

Pero una ocasión trascendental, un estallido de jolgorio auténtico, solo puede ser genuino si la derrota equivale a una debacle.
No hay verdaderos ganadores sin grandes vencidos, no puede haber finales de cine en los que todo el mundo sea feliz. La existencia es competición.

Yo no podía sentir ninguna de las dos cosas, esa es la manera en que la vida premia y tortura a la indiferencia.

Algún perturbado, fan del grupo de 11 personas de su ciudad que se dedican a patear entre los postes un balón de piel, dará un navajazo a su vecino en la cafetería en la que coinciden llevado por la ofuscación y la vergüenza de su Tratado de Versalles personal, ese que le obliga a fingir una sonrisa cada vez que alguien se mofa de su ejército impar.

Es la familia del reponedor, el ejecutivo y el chapero, la mara del tipo de clase media.

Son lágrimas, desazón, abrazos, gritos, cánticos, ira, violencia y éxtasis.

El deporte solo era la forma de competir, de socializar, de mantener la tiranía del "nosotros" y del "ellos", de tener un tema de conversación con el jefe o de aplacar un silencio en el ascensor.

Ofrecía, al fin y al cabo, el modo de pasar a la posteridad evitando genocidios.

El sumarse a un ejercito heroico con el que conquistar el mundo.

martes 24 de noviembre de 2009

Icelandic fashion week

icelandic fashion week 2009Salí de mi casa silbando, la diferencia entre un europeo del sur y un nórdico consiste en que el primero no necesita saber a donde va cuando camina.

Chaqueta calada, bufanda y auriculares Sennheiser.

Pasear por las calles de Reykjavík es como hacerlo por un pueblo abandonado y fantasmagórico, más allá del triángulo que conforman Hallgrímskirkja, Hlemmur y la plaza de Ingólfstorg las aceras no reflejan el más mínimo atisbo de vida.
Solo tras caminar unos 800 metros pude ver a otro peatón: una mujer polaca que llevaba a su hija de la mano mientras cargaba de la otra una bolsa de comida.

Seguí paseando bajo el frío y el viento, Islandia empezaba a aburrirme tras casi dos años en el país, era una nación ideal para un estudiante de intercambio o para una vida familiar y tranquila pero después de haber visitado todos los rincones más importantes de la isla quedaba muy poco que descubrir.

No existía la posibilidad de trasladarse de Nueva York a California, de París a Niza o de Bilbao a Madrid.

Reykjavík era la única opción.

Mantuve el paso como un autómata, concentrado en mis pensamientos y sin prestar atención a los coches o los semáforos.

Unos aplausos me sacaron de mi letargo, volví la cabeza y traté de buscar de dónde provenían.
A lo lejos, en el puerto, un grupo de personas jaleaban a unas modelos que desfilaban por la dársena rodeadas de barcos, algas y mierda.

Miré de nuevo para cerciorarme y caminé hacia el sitio exacto pero tras llegar al borde del recinto no pude aproximarme más.

"Sael" dije saludando a una islandesa que observaba el desfile.

Me miró como a un enajenado y no contestó.

Me la sudaba, volví a hablar.

"Perdón, ¿Qué es esto?"desastre en la semana de la moda islandesa

"Es la Icelandic fashion week" dijo sonriéndome.

Las palabras no podían describir la chabacanería de un evento aderezado por el clásico hedor de las zonas portuarias.

Dos diseñadoras salieron coriendo del improvisado perímetro mientras discutían en inglés con uno de los organizadores.

"Esto es una auténtica estafa y una absoluta humillación" gritó una de ellas

"Entiendo vuestro enfado pero todas las semanas de la moda, en cualquier parte del mundo, son parecidas, está siendo un éxito"

"¿Un éxito? , nos habeis hecho dormir en una base militar abandonada, nos prometisteis una pasarela oficial de 40 a 45 metros y las modelos tuvieron que desfilar en una de 20 construída con palets de madera y botellas de agua envueltas en plástico, no hay perchas ni tomas de electricidad y tenemos que vestir a las maniquíes en tiendas de campaña con goteras.
¿Me estás diciendo que esto es un éxito?"

No tuvo respuesta.

Empecé a reirme y volví a casa, días después, ojeando la prensa internacional, descubrí que la "Icelandic fashion week" ,publicitada como la semana de la moda más glamourosa al norte de París, se había convertido en uno de los clásicos desastres organizativos islandeses:
Modelos desfilando entre puestos de perritos calientes, castings para maniquíes en gimnasios, catwalks y muestras de colecciones de diseño en concesionarios de coches, pasarelas construídas con palets... la lista de quejas de diseñadores de todo el mundo que habían acudido a Islandia tras aceptar la invitación a su semana de la moda seguía y seguía.

Es sencillo engañar a alguien cuando está dispuesto a creerte, algo que la reputación de un país nórdico facilita.

Seguí buscando datos al respecto y di con un artículo en español sobre Islandia, hablaba de las iniciativas del país para mejorar la economía, me detuve a leer los comentarios al respecto de internautas españoles y sudamericanos.

"Eso es un país y no esta península de mierda llena de politicastros e incompetentes"

lunes 23 de noviembre de 2009

Un buen samaritano

un buen samaritano que no nos ayudo ante un percanceEl coche no pudo arrancar tras el repostaje en la gasolinera.

Saqué la llave y la tiré sobre el cuentakilómetros.

"Inténtalo de nuevo" dijo Sergei

"No va a ponerse en marcha" exclamé mientras miraba por el espejo izquierdo

"Hazlo, por favor" repitió.

Cogí por segunda vez la llave y giré el contacto, el motor carrespeó como un enfermo pulmonar aquejado de tos seca pero no pudo iniciar su proceso.

"No ha funcionado y no va a hacerlo, necesitamos conectar las pinzas al motor de otro coche"

"Hay que preguntar a alguien si nos da permiso" dijo Sergei recalcando lo obvio.

Salimos del automóvil mientras me mordía la boca, no teníamos otra opción que pedir ayuda, algo que me hizo hervir la sangre.

Pinta de polacos y coche viejo.

Miré hacia la avenida, dos lexus se acercaban para repostar. Sergei y yo esperamos a uno de ellos, un islandés bajó de su automóvil de forma parsimoniosa y se puso a toquetear el cuadro de mandos de la bomba contigua.

"¿Hola, podríamos conectar los cables de batería a su motor?"

El tipo se quedó mirándonos pero sin contestar, como una especie de autista.

"No, si quereis ayuda pedidla a los trabajadores de la estación de servicio" dijo mientras elegía la cantidad de combustible a pagar.

"Gracias de todas formas" contesté.

Sergei y yo empujamos el coche hacia un lado alejándolo de la bomba de repostaje, aún así su ubicación equivalía a una grúa y una multa.

Caminamos un poco, mirando a nuestro alrededor, el eslavo no se atrevía a preguntar de nuevo, había vivido suficientes pequeños desplantes en los últimos meses.

Un taxista apareció, de inmediato supe que era la persona adecuada, los profesionales de la carretera son mucho más solidarios al haber vivido todo tipo de contratiempos en sus propias carnes.

Me aproximé al taxi.

"Góðan daginn"

"Daginn"

"Nuestro coche se ha quedado sin batería ¿podríamos conectarlo al suyo para arrancarlo?"

"Sí"

"Muchas gracias"

Sergei sacó las pinzas mientras el islandés abría el motor.

Me senté al volante e inmediatamente tras recibir el visto bueno le di al contacto, el automóvil se puso en marcha tras aplicarle ese electroshock para moribundos.

"Takk fyrir, ha sido muy amable"

"Me debes 1.500 krs" respondió.

Sonreí ante la broma.

"¿Vas a pagarme o qué?"

"¿Perdón?"

"Son 1500 Krs, este es mi negocio, no estoy aquí para hacer amigos"

Subí la ventanilla y Sergei entró en el coche.

El islandés volvió a pedirme el dinero, yo negué con la cabeza.

"Volved a vuestro país gentuza"

sábado 21 de noviembre de 2009

De cómo hacer que todo se vaya al carajo (La pobreza en el mundo parte III)

pobreza en el mundoDavid O'Keefe nació en Irlanda en 1828, como tantos otros de sus conciudadanos acabó emigrando a los Estados Unidos al cumplir la veintena espoleado por el hambre y la falta de oportunidades, ese matrimonio incestuoso con residencia permanente en Dublín hasta que llegó Google.

Tras instalarse en Savannah fue saltando de empleo a empleo sin encontrar la fortuna que anhelaba y con la que siempre había soñado.

Huyendo de varios asuntos turbios y tras abandonar a su mujer estadounidense acabó enrolándose como marinero en una embarcación destinada a los mares del sur, tras entablar contacto con los habitantes de Micronesia y conocer el funcionamiento de las redes mercantiles de la copra y los productos derivados del mar decidió establecer una pequeña oficina comercial en Yap, una isla conocida entre los marineros europeos por la tradicional mentalidad de sus habitantes y por el extraño dinero de piedra que estos utilizaban para sus transacciones, dinero que debían traer de otras islas en peligrosos desplazamientos debido a la ausencia de roca caliza en Yap.

Aunque O'Keffe no había sido el primer hombre blanco en tratar de establecer líneas de comercio en el lugar, de hecho la isla contaba ya con centros mercantiles germanos y holandeses, el resto de europeos no habían tenido un éxito excesivo negociando con los locales, estos, al contrario que los habitantes de otros puntos de Micronesia no tenían interés en los productos del viejo continente y no estaban dispuestos a oferecer sus cosechas o los resultados de su pesca a cambio de ropa o bisutería de cambalache.

Su inconsciencia de indígenas les hacía incapaces de comprender por qué deberían de trabajar mucho más para adquirir cosas que no necesitaban.

Seguían prefiriendo sus ropas tejidas a mano y sus adornos florales a las telas, piedras y juguetes de los europeos.

Pero O'Keefe tuvo una idea brillante:

Si los yapeses solo estaban interesados en sus productos y en el dinero de piedra tradicional lo adecuado sería darles lo que buscaban. De esa forma, y teniendo clara su visión, se reunió con los jefes de las diferentes tribus de Yap para ofrecerles un negocio perfecto:

O'Keefe pondría a su disposición herramientas de metal endurecido así como los barcos necesarios para traer muchas más monedas de piedra en un mismo trayecto disminuyendo a su vez la posibilidad de naufragio, a cambio los yapeses pagarían por el servicio con una ingente cantidad de copra, aceite de palma y productos marinos.

Ese trato cambiaría su vida, y tras unos pocos meses O'Keefe se convertiría en millonario al vender los bienes conseguidos en los mercados de Asia y adquirir grandes superficies de tierra en Oceania.

Era un negocio perfecto en el que todo el mundo salía ganando por lo que el irlandés siguió trayendo piedra caliza a la isla, aumentando si cabe la producción al enseñar a los locales las técnicas básicas de la minería.

Sin embargo, apenas un año después, algo empezó a fallar, algo no funcionaba correctamente en el paraíso, el número de monedas de piedra había aumentado geométricamente mientras que los bienes producidos en Yap seguían siendo prácticamente los mismos.
El valor de las rocas calizas empezó a caer en picado y los precios aumentaron de una forma inversamente proporcional.

Se había generado un fenómeno de superinflación en la isla que estaba dinamitando su rudimentario sistema económico.

Pero O'Keffe ya había convertido en líquido la copra, el aceite y las algas, ya había comprado su tierra e Incluso el poder en la isla.

"¿No es el mundo algo sorprendente?" pregunta Marcus de forma retórica mientras cierra la tapa de su Apple "unos tipos en un garaje diseñan un ordenador por sus propios medios y acaban alterando la historia de la informática"

Pienso en Yap, y le explico al danés su historia, ninguno de sus jefes tribales podría haber imaginado nunca que alguien nacido en una aldea pobre del sur de Irlanda, en los confines del mundo, se convertiría en su señor.

Solo hay que darle a cada ciudadano lo que quiere:

Dinero.

Dinero....algo que no es más que un acuerdo social, una medida de intercambio que carece de valor más allá de los productos reales que lo respaldan.

"¿No era esa la forma en la que se exportaba la pobreza?"

jueves 19 de noviembre de 2009

El dinero de piedra (La pobreza en el primer mundo parte II)

isla de yapEn la isla de Yap, perteneciente a los Estados federados de Micronesia, se da una de las mayores peculiaridades monetarias del mundo.
El origen del fenómeno se remonta a siglos atrás cuando un grupo de sus marineros alcanzaron las costas de una lejana isla y descubrieron inmensas formaciones de piedra caliza, material completamente desconocido en Yap.
Llevados por la sorpresa y atraídos por lo insólito de las rocas tallaron grandes bloques a los que dieron forma de cetáceo y los subieron a las canoas para llevarlos de vuelta consigo.

Los jefes de la tribu se mostraron extremadamente interesados por ese desconocido material y enviaron de inmediato nuevas expediciones para conseguir más.
La peligrosidad de la travesía, las grandes distancias a recorrer y la alarmante posibilidad de morir en medio de un naufragio causado por el peso de las piedras no hizo otra cosa que fomentar su valor hasta que estas acabaron sustituyendo a las conchas como moneda de cambio en las transacciones de mujeres, tierras y poder.

Los trozos de roca comenzaron a ser tallados en forma de disco, horadando su centro para facilitar el transporte debido a las enormes dimensiones y peso de muchas de las piezas, este hecho llevaba a que tras una compraventa cambiase la propiedad de la enorme moneda pero no su ubicación, que podía permanecer inalterable durante siglos, y a que el valor de cada una fuese determinado por su tamaño, historia y antigüedad

El dinero de piedra permanecía en los caminos, a las puertas de las chozas, en la playa o incluso entre los árboles, lo importante era la asunción por parte de la sociedad relacionando a cada uno de sus individuos con el número de piedras que poseía, como en la ocasión en que, tras un viaje heroico, un grupo de marineros de la misma familia, transportaron a Yap la mayor moneda de piedra conocida hasta entonces para acabar naufragando a escasos metros de la playa frente a la muchedumbre que esperaba recibirlos con enorme jolgorio.

Fue indiferente que la roca descansase en el fondo del mar, gracias a ella la familia pasó a ser considerada como la de mayor riqueza de la tribu.

"Necesito parar en un cajero automático" dijo Sergei.

"Puedes ir al que está próximo a Dressman en Laugavegur" exclamó John.

"Sí, ese está muy cerca" añadí
dinero de piedra de yap
Caminamos hacia la calle principal de Reykjavík hasta alcanzarla, en cien metros tuvimos que detenernos tres veces para saludar a algún conocido.

Esa era la forma adecuada de medir el tamaño de Islandia.

Sergei sacó su cartera e introdujo la tarjeta en el cajero.
Mientras esperabamos John dió un salto hacia atrás, dos mendigos se habían detenido cerca de él y le habían preguntado amablemente si tenía un encendedor.

Tras negarlo el estadounidense caminó hacia mí.

"No digas nada Dashiell, he notado como me mirabas cuando he retrocedido y no pienses sobre mí "es el típico americano derechista", tú no puedes ni imaginar la cantidad de sintecho que hay en Los Angeles, y no son como los islandeses, cuando se te acercan nunca sabes si lo que pretenden es atracarte o algo peor"

Observé a Sergei recoger el dinero y volví a mirar a John.

"Estoy convencido de que los mendigos islandeses no son como los americanos" dije mientras uno de ellos introducía su visa en el cajero y seleccionaba 10.000 coronas.

La Última Tule era la Meca del dinero de plástico, el lugar donde los billetes se habían convertido en una entidad fantasmal, en una abstracción de la que se conocía su existencia pero que nadie era capaz de constatar.

John observó sorprendido la escena.
rai moneda de piedra
"¿Está sacando ese tipo dinero?" dijo con incredulidad.

"Diría que si" contestó Sergei "muchos de los desamparados cobran ayudas mensuales de 100 a 120 mil coronas al mes"

"Eso es casi lo mismo que gano yo sirviendo cafés"

Sergei se encogió de hombros y yo sonreí.

La diferencia entre los habitantes de Yap y la de los ciudadanos del mundo occidental no era tan pronunciada.

No al menos a la hora de catalogar la riqueza.