Midge Ure en una habitación de Reykjavik

Me trasladé al nuevo apartamento tras cargar con treinta kilos de maletas desde el centro de la ciudad, nada en comparación con lo que ocurriría horas después.

Coloqué la ropa en el armario, puse a cargar el ordenador y salí resuelto a encontrar una cama dado que la habitación que había alquilado estaba por amueblar.

Nadie pudo decirme donde conseguir una a excepción de en Ikea, haciendo caso omiso busqué por las calles del centro, recorrí gran parte de los distritos 101 y 105 y puse patas arriba Kringlan, uno de los dos malls de la capital islandesa, pero nada de ello ofreció su fruto.
Probablemente habría algún lugar escondido donde encontrar lo que buscaba pero ello no contradecía la idea de que Reykjavik era una ciudad dispersa, donde fuera del centro apenas existía algún atisbo de vida comercial.

Ninguno de esos pensamientos importaba a esas horas, no iban a solucionar el problema y las tiendas ya habían cerrado, tendría que dormir en el suelo de la habitación con mi maleta como almohada.

Nadie dijo que tomar las riendas de tu propia vida fuera fácil.

4 comentarios:

Mar. dijo...

Qué bien que hayas hecho tus deberes jejejeje, ya echaba de menos leerte. Sigue siendo envidiable leer cosas tan pintorescas mientras algunos seguimos con la previsible rutina cotidiana del no parar.

Si tienes posibilidad de salir por el ambiente nocturno islandés, cuéntanos, me interesa.

Por Dios, espero que hayas encontrado tu merecido catre.

Como decía mi abuela cuando mis primos se iban yendo a la mili: "esto te hará un hombre" jajajaja.

Cuídate, campeón.

mreina dijo...

Saludos desde Madrid, me da penilla que no tengas cama...pero poco a poco iras acomodandote. Saludos desde Madrid

Mister Floppy dijo...

Mreina

Mister Floppy dijo...

Mreina, muchas gracias por tus palabras.

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