España 1 - Alemania 0

El Café cultura estaba a revosar.
Tensión, nervios y fraternidad a partes iguales, un placer incomparable defender a tu equipo sin que la palabra fascista vuele desde la boca de quien te rodea.
En diferentes ciudades, en Madrid, Dublin, Londres o Munich la ilusión gritaría alentada por la cerveza mientras recordabamos todo lo que nos une en lugar de aquello que nos separa.
Niños islandeses con camisetas de la selección española, brindis por los campeones y aplausos de respeto a los derrotados.

Mi país es un gran país, no necesitaba eurocopas o ciudadanos de Reykjavik alabándolo, solo necesitaba el respeto y la humildad del que no requiere humillarse a si mismo ni a los otros para sentirse importante.

2 comentarios:

Mar. dijo...

Por supuesto que no necesitamos un partido de fútbol para reconocer la valía de España. Es curioso escuchar comentarios como que los españoles renegamos de nuestro país y observar momentos como los de ayer. Lo que hubo fue fervor, y no precisamente por el fútbol. A mí no me gusta el fútbol y grité al mismo son: "¡¡YO SOY ESPAÑOL, ESPAÑOL, ESPAÑOL!!"

Oleeeeeeeeeeeeeee!!!!!!!!! Campeones, qué grandes.

Mister Floppy dijo...

Fue un gran momento, si eso sirve para unir bienvenido,

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