El momento más embarazoso de tu vida


"Tendría que pensar en ello..." dice Fabio

Espero la respuesta sin decir nada mientras continuamos caminando por la calle Austurstraeti.

"Creo que uno de los peores fue por culpa de un figlio di putana en la universidad" contesta por fin el italiano.
"Había una chica fea y muy gorda que estaba enamorada de mí"

"¿Cómo lo sabías?" le interrumpo.

"Porque eso se sabe, siempre cerca di estar conmigo, venía a parlarme, eramos muy buenos amigos..."

"¿Se reía de cosas que no hacían gracia solo porque tú las contabas?"

"Claro"

"Entiendo"

Pasamos por delante de "Apotek" con sus sempiternas colas de islandeses trajeados y rubias de infarto.
Señalé mentalmente el lugar, "Kaffibarinn" empezaba a ser más de lo mismo mientras que "Solon" rayaba en lo endogámico.

"¿Y qué ocurrió" pregunté para reconducir la conversación.

Fabio no pudo más que lanzar un suspiro.

"Ella y me...¿cómo decís en español...uña y carne?"

"Sí"

El italiano movió la cabeza asintiendo gestualmente.

"Pero un día, un figlio di putana de clase empezó a preguntarme si yo gustar di ella, le dije que no, que era gorda y espantosa y empezamos a reírnos, ¿sabes lo que hizo después?... se lo dijo a mi amiga.

"¿Y qué ocurrió?

"Que figlio di la putanesca"...murmuró para luego continuar "la chica vino hacia mi y delante de todo el mundo me dijo que era la peor persona que había conocido, que no se esperaba eso de alguien como yo, que la había humillado y que nunca le volviera a dirigir la palabra..."

"Que figlio di putana" repitió.

Me acaricié los labios con el dedo índice, era sorprendente, el momento más embarazoso de mi vida había ocurrido también en la universidad y en una situación muy parecida.

Durante los tres primeros cursos apenas me relacioné con nadie, en cuarto el tipo que se sentaba a mi lado me preguntó directamente si yo era tímido o me creía mejor que el resto, a partir de ahí empezamos a ser amigos.

"Que buenas estan las pijas y si son de ir a misa más" dijo Vicente

"Sí" contesté

"Qué chica te gusta de clase" preguntó

No sabía si era prudente responder pero cuando se inicia una amistad hay que dar confianza para poder obtenerla.

"Carolina es agradable y además tiene un polvo"

"Sí, pero que puñetas sabes si es o no simpática si nunca has hablado con ella" contestó.

Solté una carcajada.

"Es cierto, pero sonríe mucho y ha de serlo"

"Bueno, bueno, lo que está claro es que con esas domingas nunca pasará hambre, además esos jerseys tono pastel anudados al cuello la hacen parecer del PP y a mi eso me pone mucho" señaló Vicente para cerrar el tema.

Pasamos la tarde en la cafeteria contando historias y aniquilando a todas las parejas que se enfrentaban a nosotros en los naipes.

Un día sencillo y divertido.

A la mañana siguiente, como de costumbre, cogí el tren para acercarme a la universidad al llegar a clase miré el reloj, faltaban 15 minutos para el inicio.

Dejé la carpeta en mi pupitre habitual y me dirigí al baño para lavarme la cara.

Me miré en el espejo, en unos meses tendría 22 años, todo había cambiado desde el instituto.

Volví a clase, estaba casi llena.

"¿Tú eres Dashiell?" preguntó Carolina a uno de los tipos sentados en la fila de atrás.

"No, Dashiell es él" dijo señalándome.

Ella dió media vuelta y caminó directamente hacia mí.

No me olió bien, aunque no sabía por qué.

"¿Tú eres Dashiell?"

"Sí" contesté.

"¿Vas diciendo por ahí que tengo un polvo?"

La sonrisa de mi cara se borró de imediato, todo el mundo giró la cabeza hacia los libros aparentando estudiar a la vez que mantenían un ojo y los dos oídos en ella y en mí.

Mi mente se bloqueó, sabía que esa pregunta solo pretendía ser la primera puñalada de un asesinato.

"Contesta, ¿vas diciendo por ahí que tengo un polvo?"

Seguí sin responder, mi expresión congelada por el shock y los ojos inmóviles como un cordero ante el cuchillo.

"No" dije tras unos segundos de espera, fue la única palabra que mi cerebro pudo formar con las pocas neuronas de guardia, el resto de ellas se habían esfumado como soldados primerizos y cobardes.

"No me digas que no lo dijiste, quién me lo ha contado sabe que pasasteis un montón de tiempo hablando de eso".

"Sí"

"¿Entonces tuviste esa conversación? lo reconoces" escupió con ira contenida para empezar a degollarme.

"Sí, tuve esa conversación pero..." la palabra más importante del lenguaje "pero".

Continué.

"....dije que NO tenías un polvo no que tuvieras uno".

Pensé en ello, traté de encontrar sentido a la frase dado que la había emitido simplemente juntando palabras disponibles en las redes neuronales.

Carolina dibujó una mueca, nos quedamos cara a cara en silencio.

Podía sentir nuestras mentes pensando en la frase.

Podía imaginar su monologo interior.

"Este chico me ofende diciendo que estoy para un polvo, sin embargo ahora contesta que no tengo uno, aunque si eso es así entonces no soy tan sexy, lo cual es malo, pero es bueno porque era lo contrario de lo que me había sentado mal..."

Noté que ella había entrado en un bucle espacio temporal, continuaba en silencio frente a mi, alguien debía reiniciar su sistema operativo totalmente encallado.....
1010101000000100000100010111000111001101
1010101000000100000100010111000111001101
1010101000000100000100010111000111001101
Contr Alt Supr

Sin decir nada caminé hacia mi pupitre, podía notar un sudor imaginario deslizándose desde mi pelo.

¡Qué difícil es ser un hombre de verdad!

13 comentarios:

Sergio dijo...

Entender a las mujeres es muy difícil, por no decir imposible.
Si dices que tiene un polvo, mal.
Si dices que no lo tiene, mal.
Si no dices nada, mal.
Digas lo que digas, o hagas lo que hagas, mal.
¿Qué narices pretenden?

Anónimo dijo...

¿Que no te refieras a ellas como si fueran muelles de descarga?

Cata dijo...

En realidad no veo la parte tan terrible de decir que alguien tiene un polvo...
a ti te ofendería que lo dijeran de ti?

Cuadonga dijo...

Resumiendo:
Una niñata y un bocazas.

Manu dijo...

Hola Dashiel,

A mi me pasó algo parecido yendo borracho como si fuera el día del juicio final por la tarde...y mi cerebro en medio de un pub no respondió hasta que me llevé una ostia de ella....en fin.

Si nos dedicasemos al sano deporte físico y mental de polvearnos mutuamente....no habría tantos problemas ni pajas mentales en el mundo.

Pero claro, hay que reprimirse si no parecemos o unos salidos nosotros o unas "frescas" (por no decir otra cosa) ellas...

Si ya lo dicen pior ahí, a follar que se acaba el mundo...

Un saludo.

Magnifico post....

Mister Floppy dijo...

Cata, no, no me molestaría, si alguna moza se anima a decirmelo incluso me atrevo a jalearla.

Mister Floppy dijo...

Sergio, lo entenderás en unos años, como todos.

Manu, ¿parecemos o lo somos?

Anónimo, si, exactamente.

Cuadonga, podría resumirse así aunque hay más matices no relatados.

Un saludo.

silvia dijo...

A mi cuando me lo dicen contesto: ¿Sólo uno? ¡Mierda!

Mister Floppy dijo...

Buena respuesta, muy aguda.
¿Y el momento más embarazoso?

Manu dijo...

Vaaaale, lo somos, pero, hay que modificar nuestra conducta ante la sociedad...y eso no mola. Los que somos sutiles pero directos...tenemos el problema de ser vistos como simpaticos raritos. Es lo que hay...

Lo dicho, si el mundo fuese un lugar de fornicio, habría menos guerras y menos problemas...pero nos da por hacernos pajas mentales...

Un saludo.

Silvia....me encanta esa respuesta...JAJAJAJAJA

silvia dijo...

Embarazosa pregunta que no sabría responder. Demasiados momentos, imposible saber cual gana.

Sobre tu último post, me gustan todas las fotos, especialemnte la de gulfoss congelado. Nunca lo había viso así.

¡Maldita cobardía!

theyjoe dijo...

Manu...
Eso es porque tenemos genes de Chimpancé(agresividad) y de Bonobo(sexualidad).. Sexo y Violencia... aunque algunos seamos o más tirando a chimpancé o más tirando a bonobo...
Si todos fueramos bonobos... pasaría lo que comentas, que no habrían esos problemas en las relaciones personales sobre el tema sexual pq lo trataríamos todos por igual.

Mar. dijo...

Curiosa reacción de ofendida que en vez de optar por la discreción, recurre a una conversación absurda bajo los ojos de los curiosos. Intento fallido, lógico.

Publicar un comentario