"¿Puedo besarte?" (Islandia y los islandeses Parte III)


"¿Te parece bien que vayamos al sotano, Dashiell?"

Asiento con la cabeza sin demasiada pasión y bajamos las escaleras, como todos los sábados, un grupo toca en directo a partir de medianoche.

"Alain, no entiendo como puede gustarte Celtic Cross..."

"Venga, no seas tan melindroso Dash"

Miro a mi alrededor y solo veo caras mal maquilladas, todos los Kevins y Juanis de la vida visten y caminan igual ya sea Barcelona, Glasgow o Reykjavík.

Quien tiene mal gusto se empeña en mostrarlo en cada uno de sus actos.

"Voy a pedir una cerveza, dudo que aguante aquí más de 20 minutos si me mantengo sobrio"

"Ok, estoy en el sofa negro" dice Alain

Saco la targeta de crédito y digo:

"Kilkeny"

La camarera lo entiende sin necesidad de que se lo repita y pone una jarra bajo el tirador.

La primera de una larga serie.

Una hora después pago mi cuarta cerveza y me siento de nuevo con Alain, aunque en esta ocasión hay dos chicas a su lado: una rubia entrada en carnes y una morena de pelo tintado y ojos azules, deben tener unos 27 años.

El francés juega sobre seguro y le da conversación a la menos atractiva.

"¿Cómo te llamas?" le pregunto en su idioma a la chica de pelo negro

"Me llamo Ragnheiður, ¿Y tú?, ¿Por qué estás en Islandia?"

"Yo me llamo Brad Pitt, estoy presentando una película con mi compañero de reparto" digo mientras señalo al francés "él es Alain Delon".

"Ok" se levanta y se va.

"Un taquillazo de entrada" me digo a mi mismo mientras apuro la cerveza como un kamikaze.

Dejo la pinta en la mesa dando un latigazo, cuando me dispongo a levantarme para pedir el repoker la morena se vuelve a sentar junto a mí, trae en la mano un cocktail de aspecto pijo.

"¿Oye tu siempre bebes cosas tan sofisticadas?"

"¿Cómo?"

"Digo que si siempre bebes cosas tan sofisticadas"

"Bebo lo que me gusta beber"

La clase de respuesta que suele darse para dejar planchado a alguien...aún así me hago el sueco y avanzo por la trinchera oyendo silbar las balas.

"Entonces...¿Tu solo haces lo que te gusta?" pregunto sabiendo lo que va a responder.

"Sí"

"No es verdad, si lo fuera ya tendrías tu mano en mi muslo"

Me observa con cara de alumno suspendido, se levanta y se va de nuevo.

Diez minutos más tarde se sienta otra vez a mi lado con una copa.

Miro hacia mi derecha y veo a Alain dejar el sofá con la rubia y salir a la calle, solo me queda la opción de seguir ofreciendo ingenieria alemana a la islandesa a cambio de monosílabos y caras de indiferencia.

Decido sacar un billete de 1000 coronas y dárselo, ellá preguntará "¿Por qué?" a lo que podría responder "Porque me miras como si te debiera dinero".

Lo descarto, la islandesa no entendería ese modo irónico de apostillar.

Continúo hablando, ella lleva al menos cuatro cocktails, y nuestras cabezas están a 10 centímetros, demasiadas ocurrencias, demasiado lenguaje, la aburro, o tal vez, simplemente, no está acostumbrada a conversar.

Los islandeses solo hablan cuando tienen algo que decir.

Decido besarla, físicamente no está mal, y todo lo que ha bebido lo ha hecho para deshinibirse, la pelota está en el área y el portero en el suelo, solo queda soplar sobre la casa de madera.

Me dispongo a emprender el movimiento final mientras ella se quita la blusa....de forma automática mi ojo izquierdo escanea la nueva anatomía que la islandesa muestra, un tatuaje destaca en su antebrazo derecho.
Es repelente.

Aborto la misión de inmediato y me quedo en silencio.

Los pequeños detalles hablan más de uno mismo que los enemigos.

Pasan dos minutos y ella, por fín, abre la boca:

"¿Te gusta Islandia?"

"Sí"

Solo eso, no añado nada más.

"Dashiell" oigo a mi espalda "Vamonos"

Me giro y saludo a Alain, tras ello me despido de la chica mientras me coloco el abrigo y salimos a la calle.

"¿Qué ha pasado con la rubia?"

"Era estúpida Dashiell, estoy harto de las islandesas"

"¿Por qué?"

"Estabamos solos, sentados en la acera, y le he preguntado "¿Puedo besarte?"...... ¿Y sabes lo que me ha dicho?, me ha mirado como a un capullo y ha soltado: "no" así de seco.

"Jajajajajajajajajajajajaja" no podía parar de reír, el alcohol mejora demasiado la sociabilidad.

"¿Y tú que le contestaste Alain?"

"Solo la miré y dije: "Ok, de acuerdo, que te follen"

"¿Ok, de acuerdo, que te follen?....jajajajajajajajajajajaja........no se debe preguntar a una chica si la puedes besar, NUNCA........venga, vamos a Kaffibarin, te invito a una cerveza" dije tratando de animarle.

Una hora después bailabamos en Vegamot y de ahí a Olstofa, el ambiente de ese bar y el tiempo transcurrido hicieron que el efecto del alcohol se desvaneciese.

"Estoy cansado de las islandesas" dijo seriamente Alain "No hay nada que hacer con ellas".

Me doy cuenta que quiere hablar, permanezco callado y él continúa:

"Hay un problema de comunicación, no estamos en la misma frecuencia, haga lo que haga no avanzo...incluso en el trabajo no puedo construir ni una mínima amistad...." hace una pausa y, de repente, como el que recuerda algo, continúa "¿Sabes lo que me dijo Helma ayer?...."

"No"

"Me dijo que tiene miedo si alguien que no conoce habla con ella"

"Es normal"

"No, no lo es, no se refería solo a una persona que no hubiese visto jamás, se refería a alguien de fuera de su círculo o su clase, empezó a decirme que los chicos islandeses son muy tímidos y que solo se dirigen a ella cuando están borrachos los fines de semana"

"Parece verosímil, ¿Qué le respondiste?"

"Le pregunté si le parecía lógico que tuviera miedo de hablar de lo que ella sentía o de quedar conmigo con más frecuencia pero no de follarse a un tío que no conoce de nada un sabado a las 4 de la mañana....por supuesto no supo qué responder"

"Islandia es una familia y tú estás fuera".

"Dashiell, tiene que ser algo distinto, sé de bastantes extranjeros casados con islandeses"

"¿Dónde conoció James a su novia?"

"¿En Londres?"

"¿y Paolo?"

"En Italia"

"¿Cuántos de todos esos las encontraron en Islandia?"

"Mmmmmhh....creo que ninguno, bueno no, Karl la conoció aquí haciendo un master"

"Es decir, que de 12 o 14 que tú conoces, solo uno, ¿Te parece casual?"

"Lo dices con demasiada frialdad, ¿No te hace sentir decaído todo esto?"

"No"

"No puedo creerlo, ¿Por qué no?"

Le miro.

"Porque no vine a este país por los islandeses"


Islandia y los islandeses (Parte II)

"Los islandeses son maleducados, poco cuidadosos, incultos y tratan a los extranjeros con la mayor indiferencia posible, en ningún país de los que he vivido, y son muchos, me han hecho sentir tan solo y aislado como aquí" dice Michael.

"¿Has visto "La cosa"?" respondo preguntando.

"¿"La cosa"?...¿Quieres decir la película?"

"Sí"

"Me suena, pero no recuerdo exactamente, ¿Cuál era la trama?"

"La historia empieza cerca de una base de científicos en la Antartida, un perro corre hacia ella perseguido por un hombre que trata de matarlo, los habitantes de la estación lo salvan, pero desconocen lo más importante, está infectado por una sustancia alienígena, de forma que, poco a poco, uno a uno, van dejando de ser humanos mientras el protagonista se pregunta cuantos aún son lo que eran.

Tú ya estás infectado."

"Jajajaja, que comentarios tan extravagantes tienes a veces Dashiell"

"Trata de recordar como hablabas de Islandia hace unos meses y como lo haces ahora" digo mirándole.

"Pero antes no conocía de verdad este país, puedo concederte que mis expectativas fueran poco realistas pero no creo que seas capaz de negar que aquí es extraordinariamente difícil integrarse, y créeme, lo he intentado, ¿A tí te parece normal que haya extranjeros casados con islandesas que después de divorciarse se vean sin ningún amigo?, te hablo de conocidos, gente que lleva 12 años aquí, un día se separan y se dan cuenta que no pueden contar con absolutamente nadie porque todas las relaciones que mantienen son o con familiares de sus ex o vínculos muy, muy débiles con compañeros de trabajo, ¿Tú crees que un francés podría vivir 15 años en España, casarse, divorciarse y ver que no ha hecho ni un amigo de verdad en decada y media?".

"Es muy improbable" contesto "pero eso no es lo sustantivo".

"¿Y qué es si no?" pregunta Michael

"Lo importante es el contexto, tú tienes 29 años, has llegado aquí a una edad donde casi todos los adultos tienen su vida hecha, muchos casados y con hijos, no hablas la lengua del país, me dirás que en Islandia todos dominan el inglés, pero eso es indiferente puesto que nadie piensa en ese idioma, a ello se añade que en esta sociedad es normal tener dos trabajos con lo que se dispone de menos tiempo, y el clima no favorece el relacionarse con los demás, tus quejas son comunes, casi todos los inmigrantes ponen a parir a la población local, ya sea Irlanda, Alemania o Grecia, pregúntale a un rumano o a un marroquí qué piensa de los españoles, o tantea la opinión de un serbio viviendo en Malmo sobre los suecos, normalmente todos nos creemos más inteligentes y mejores que los demás y si ellos no te aceptan respondes con frustración y odio".

Mueve la cabeza, arquea el brazo y pregunta "¿Entonces te gusta Islandia?, ¿hablas en serio?, ¿Qué tiene de bueno este país?"

"El ritmo de trabajo, al haber tenido pleno empleo durante años la presión es casi nula, cada dos por tres se hacen pausas para tomar café, es un país muy tranquilo, es seguro, los ciudadanos son bastante honrados, nadie se mete en tu vida..."

"Dashiell, puedo estar de acuerdo en algunas cosas que dices, pero el comportamiento y el carácter de la gente aquí es altivo, no entrarán en tu vida pero notas como te miran por encima del hombro, tratas de hablar con la gente y ni te contestan, propones planes y pasan de tí, tienes un problema y no te echan una mano..."

"Todas esas quejas son normales, no entro en si son o no verdad, pues al fin y al cabo es tu experiencia, simplemente eres un extranjero y el serlo siempre complica las cosas, no va a ser fácil, eso no va a ocurrir."

"¿Entonces para tí todo es perfecto aquí?"

"Yo no he dicho eso"

"¿Qué te disgusta de los islandeses y del país entonces?

"En general los islandeses con los que me he encontrado son, bajo mi punto de vista, bastante aburridos y la clase política está organizada como una plutocracia"

"A mi me parece que tienen muchísimos más defectos pero mira, no sé, no sé Dashiell....no quiero disctutir....
Tal vez el país me haya defraudado"

"¿Te has dado cuenta de la palabra que has utilizado?, "defraudar", eso sugiere una expectativa, probablemente una idea indeterminada e irreal, ¿No es en el fondo lo mismo que esperan los subsaharianos que ponen los pies en Europa?.....
Los sueños siempre son mejores en tu cabeza, es por eso que son una basura, los sueños son comunismo, son Evo Morales, Hitler, Chávez, culebrones, palabrería, INEM, suspensos, Argentina, Spice Girls y Backstreet Boys, los sueños son buscar soluciones en tu mente en lugar de en tus manos, crear expectativas enormes imposibles de satisfacer"

Me mira y no dice nada, tras unos segundos pregunta "¿Estás contento?"

"Sí"

Mientras nos despedimos, una idea invade mi mente:

¿Cuánto tiempo podré, como en la película de John Carpenter, resistir a mis adversarios en la base antártica?, ¿Cuánto tiempo podré permanecer siendo yo?

Teoría del emparejamiento hombre-mujer (parte II)

Todos los potenciales clientes tienen ciertas expectativas, normalmente, aunque no siempre, relacionadas con la cantidad de dinero de la que disponen, de igual forma que casi todos las personas acaudaladas tienen buenos coches pero, a veces, surgen individuos sin ingresos que, enfrentándose al sentido común, sueñan con vivir por encima de sus posibilidades

No deja de ser ilustrativo que el aumento de las expectativas de los ciudadanos no se restrinja exclusivamente a los bienes si no también a las posibles parejas, se envían mensajes constantes desde todo tipo de plataformas azuzando los deseos ocultos, animando a que cualquiera se convenza asimismo de que puede conseguir lo que desee por el simple hecho de hacerlo.

Nada más lejos de la realidad.

Asumiendo ese marco, los objetivos deben entrar en el área de las expectativas, hay un límite inferior y uno superior, por arriba y por abajo de ellos el cerebro no pierde el tiempo, al igual que alguien que cree que puede conseguir un coche de gama media no utiliza su energía analizando los utilitarios ni se entristece porque no pueda comprar un Lotus.

El desfase entre expectativas y poder adquisitivo crea frustración y la frustración tristeza, dado que ellas son tan importantes como la calidad del producto en sí, en ese estado de cosas un cliente puede ser extremadamente feliz, si aspiraba a conseguir un coche de entre 18 y 29 mil euros del estilo que le satisface y acaba cerrando la compra de un automóvil de 26 mil, pero si esa misma persona, por un golpe de suerte, adquiere un Porsche y meses depués ha de volver a Renault su infelicidad será notoria dado que sus expectativas han cambiado.

En ese contexto puede apreciarse una diferencia en el riesgo asumido, el vendedor tiene más que perder por lo que intenta conseguir que el cliente le de garantías, cuanto mayor es el peligro mayores serán estas.

El cerebro humano opera, nomalmente, siguiendo la navaja de Ockham, la explicación más simple es probablemente la correcta, es por ello que alguien puede llamar racista a su interlocutor en público, pero si de noche ve a un magrebí en su lado de la acera tal vez se cambie a la otra.

Sí alguien compra el periódico no será analizado, no se le pedirán entrevistas o avales pero si pretende adquirir un duplex tendrá que pasar un complejo proceso de validación.

En las relaciones hombre y mujer el primero no va a sufrir un embarazo y su vínculo con la prole es menor, es poco común que una madre abandone a sus hijos, si a ello se une que el periodo de educación en que estos se encuentran desvalidos es extremadamente largo en los humanos, el desamparo de una hembra sola es total.

Así pues, el vendedor busca el mejor negocio, pero quiere asegurarse que le van a pagar, de esa forma, cuando el cliente se fija en un coche o en un piso, bienes de alto valor, su propietario intentará analizar todas las señales objetivas de su honradez así como las que indican si es capaz de abonar el precio, no valorará tanto la manera en que pretenda describirse asimismo como aquellas características dificilmente falseables: una declaración de patrimonio respaldada por un notario, garantías, etc...

El lenguaje es usado, en gran parte, para engañar por lo que no es suficiente lo que pueda o no decir.

A nivel humano se da exactamente la misma situación, la mujer no valorará lo que el hombre explique de si mismo, de hecho, lo puede interpretar como un mal signo si trata de venderse demasiado con el lenguaje, es la forma en la que los charlatanes hacen negocio.

Y los charlatanes no son de fiar.

La mujer no quiere que alguien se describa como inteligente, quiere que actúe como tal, quiere comprobar que es verdad, por lo que va a considerar importantes todos los pequeños detalles que así lo demuestran.

Si tiene una carrera universitaria de las consideradas duras, si sabe tocar un instrumento, si domina perfectamente un deporte, si es un as del ajedrez, si escribió una novela brillante, si dibuja o esculpe con maestría, etc...

La mujer analizará todas las muestras reales, y en muchas ocasiones pondrá pequeñas pruebas, el bailar es una de las más comunes, extendidísima, la hembra quiere, a nivel inconsciente, saber si el macho en cuestión tiene buenos genes dado que ese ejercicio indica si:

a) Tiene valor para hacerlo, lo que supone seguridad en uno mismo, a veces incluso desafiando los propios miedos.

b) El nivel de coordinación, que sugiere cierta inteligencia.

Asimismo se fijará en muchos más detalles que un hombre, intentará analizar como lleva el pelo o viste, como utiliza el tenedor, como conserva sus pertenencias y en que estado, etc...

Examina durante cada segundo.

El ser humano es una máquina diseñada para juzgar.

En cualquier caso, tanto el comprador como el vendedor tratan de adaptarse a lo que la parte opuesta demanda, los avispados intentarán mejorar su producto puesto que crear valor añadido es una mejor estrategia que competir por precio (bajar el listón).

Instintivamente saben que la máxima "se tu mismo" es una completa desfachatez, saben que si tienen el culo gordo o las tetas pequeñas han de hacer régimen o utilizar un sujetador distinto, saben que si esos vaqueros remarcan una cadera excesivamente ancha no deben comprarlos, saben que aunque tienen problemas no deben aburrir a los demás con ellos, saben que la última vez que se arrastraron por alguien no sirvió de nada y que la próxima, aunque se sientan así, no lo harán de nuevo, saben que si a la chica le gusta que vistas elegantemente no se pondrán un chandal, saben que si hay agresividad en su voz deben contenerla.

Y saben que han de hacer todo eso sin que la otra parte se de cuenta que están forzando la situación, que actúan, por lo que no solo han de comportarse así si no que han de parecer que lo son.

No es fácil, nuestro cerebro es capaz de detectar qué sonrisa es forzada y cuál es auténtica,
sutilezas, un milimetro demasiado arqueada, quizás los ojos se cierran ligeramente o no lo hacen para vestirla, si uno pretende explicar cómo se distinguen no podría, pero sin embargo sabe discriminarlas, separa el diamante de la piedra.

Los infelices, los victimistas, los insensatos...ni siquiera son capaces de intentar crear valor añadido en sus vidas, prefieren paliar su tristeza con los consuelos solidarios de sus amigos.

Aquellos para los que la realidad es la que marca el camino se podan como un árbol, quitando las ramas muertas que solo perjudican el conjunto, sacan la mierda a la calle y la tiran a la basura.

Saben que a los pobres solo les ofrecerán palabras.

Y ellos prefieren los hechos.

Teoría económica del emparejamiento hombre-mujer (parte I)

El universo se rige por las leyes del mercado, se trata de un conjunto de estructuras que no siguen un diseño inteligente ni están planificadas por un arquitecto que controle su desarrollo, es la competencia lo que marca la evolución del sistema.

Imaginemos el mundo del emparejamiento de los humanos como un enorme recinto expositorio en el que coinciden vendedores y compradores esperando cerrar un acuerdo.

Ambos desean lo mismo: obtener el mayor beneficio posible.

Ese es el vector que marca la dirección de todo: se ha de pagar un precio para conseguir lo que se desea.
La buena voluntad es una manera de tratar, pero no determina los contratos, solo las palabras.
Todos son de izquierdas con el dinero de los demás pero de derechas con el propio.

Nadie te regalará el coche solo poque seas una buena persona, nadie te querrá solo porque le quieras.

Los vendedores se encuentran posicionados por segmentos, hay marcas de diseño vanguardista, tradicional, agresivo..... motores de mayor o menor potencia....distintos paquetes de acabados interiores así como un abanico de tonalidades de pintura.

Por su parte, los potenciales clientes son segmentados atendiendo a su poder adquisitivo, es decir, al precio que son capaces de satisfacer si así lo desean, y que, en el caso de las relaciones humanas comprende inteligencia, temperamento, apariencia física, etc...

En ese estado de cosas el recinto abre sus puertas y los compradores empiezan a dirigirse a los stands de manera pausada, no se trata de un supermercado, no se trata de bienes de compra reiterada que puedan adquirirse de manera compulsiva, se trata de algo importante que solo va a ocurrir, en casos normales, de 0 a 5 / 6 veces en toda la vida y que requiere, debido a su coste, de un gran esfuerzo para ser obtenido por lo que un comprador medio intenta informarse perfectamente y no toma una decisión a la ligera.

Algunos de los clientes tienen una noción casi instintiva de los precios del mercado y saben a lo que pueden aspirar o no, por lo que intentan conseguir el mejor trato en el segmento de coches al que pueden llegar, de esa forma ni se molestan en visitar el stand de Ferrari o Lotus, para ellos la lucha consiste en negociar la compraventa de los mejores modelos Citröen, Renault o Fiat.

En cambio, otros clientes, mucho más ingenuos, se lanzan con sueldo de cajera del Mercadona a negociar alegremente una rebaja sobre un Lamborghini, el volumen de NOes recibidos les va haciendo comprender que necesitan rebajar sus pretensiones o conseguir más dinero.

Los vendedores, por su parte, tienen una mayor presión derivada del tiempo, podría decirse en este sentido que los hombres son acciones y las mujeres warrants (tanto calls como put), pero la ventaja de que su apalancamiento es mayor y que, en condiciones
normales, no van a tener que buscar los clientes como si se tratase de una venta directa si no que estos acudirán a ellos.

Se da el caso de que, los vendedores, además, han de fijar un precio, por lo que pueden tomar una de estas tres opciones:

1.- POR DEBAJO DE MERCADO, lo hacen aquellos que son inexpertos o que quieren vender deprisa.

2.- AL NIVEL DEL MERCADO, lo común.

3.- POR ENCIMA DE MERCADO, en algunos casos se trata de una apuesta, sobre todo al inicio,
de manera que posteriormente puede ir bajándose si las previsiones no se cumplen, hay mujeres que quieren casarse con un ingeniero o un médico de buena familia, hay tipos que creen firmemente que su novia será una Bo Derek del siglo XXI.
En otras ocasiones se trata de un problema de coste de producción por lo que se ven incapaces de bajarlo, es un factor intrínseco al igual que hay personas que ni siquiera a los 50 reducen la altura del listón mínimo aceptable, curiosamente las mujeres de inteligencia superior, al contrario que los hombres, gozan de un menor éxito amoroso que aquellas de un CI normal.
La regla lógica es que aquellos vendedores que han establecido unos precios muy por debajo de mercado sean observados con miedo, cuando alguien tira demasiado el listón, aquellos a su alrededor se preguntarán si el coche no tiene algún tipo de problema, por lo que puede llevar aparejada cierta fama de timador, si posteriormente se comprueba que el coche funciona bien será considerado un estúpido por haberlo vendido tan barato.

"Ay Julia con lo buena que es y el marido que se ha buscado...una lástima, que poco ojo tuvo"

En cualquier caso ofrecer el producto muy por debajo del precio del mercado solo afecta en sentido descendente a los clientes, es decir, aquel que desea un Skoda salta a cerrar la compra de un Renault si la operación es muy atractiva, pero al millonario que duda entre Porsche y McLaren le importa bien poco que le rebajen el 50% del coste del Seat León.

Es una consecuencia lógica de ello que las chicas guapas, no-tontas y sin pretensiones estén fuera de circulación a los 16 y que haya más posibilidades de que las poco agraciadas no demasiado simpáticas que aspiran a un chico con dos carreras, abierto pero no graciosillo, romántico pero no baboso, fuerte pero sin dejar de ser tierno, detallista pero que no las presione, etc... estén con el coche sin vender a los 45.

Cualquier detallista y cualquier comprador puede cerrar un acuerdo, solo es un problema de precio, desde el stand de los automóviles de cuarta mano a los modelos experimentales, desde el más humilde trabajador al dueño de un emporio empresarial, de la misma forma: para cada persona hay otra que la espera si desea bajar el precio.

En el recinto aparecen, de vez en cuando, mendigos, tipos que se cuelan y lloriquean en los stands pidiendo dinero para comprarse el almuerzo, otros que se sientan en la cafeteria y les cuentan su vida a los extraños, extraños que cortesmente les escuchan durante unos segundos para después irse a todo prisa después de sorber el café endiabladamente rápido.
Se trata de los mismos mendigos emocionales que se quejan, 24 horas al día, siete días a la semana de que están desbordados por los problemas, la clase de persona que cree que es la única que los tiene.
Mendigan a los demás amor, pidiéndoles a los otros que hagan algo que ellos no son capaces de hacer: "que les quieran".
La táctica es un círculo vicioso destructivo por el que se va demandando más y más atención, como las personas que le rodean acaban cansadas terminan por ignorar al vagabundo, se convierte en una figura más del paisaje hasta que el tipo de seguridad lo echa a la calle.

Obviamente es una táctica terriblemente infructuosa tanto para comprar como para vender dado que uno mismo está ofreciendo, tácitamente, una mala imagen del coche que comercializa o del poco dinero que tiene en el banco.

Nadie les ofrecerá un trato verdaderamente bueno, ni el vendedor les dará el coche ni la mejor chica de la ONG más pura se casará con ellos.

La compasión alivia conciencias, pero no cambia vidas.

Ningún mendigo deja de serlo a base de limosnas, solo la fuerza de voluntad para tomar un nuevo camino produce una mejora palpable, el resto solo es la generación y mantenimiento de individuos dependientes y victimistas.

Navaja de Ockham


mentira y verdad
"¿Te has dado cuenta de que, si no hubieran
tantas gordas el 75% de las islandesas podrían ser supermodelos?, no es normal"

Bostezo antes de responder.

"Lo es si se asume que los vikingos que se instalaron aquí tuvieron que secuestrar a sus parejas, si alguien que va huyendo hacia un lugar remoto y perdido ha de llevarse una mujer para compartir el resto de su vida con ella, va a tomar, lógicamente, lo mejor que encuentre"

"Es una lástima que coman tantas chocolatinas y beban tantos refrescos azucarados..." dice Michael


La conversación me retrotrae a mi vida en Madrid, a una noche en el centro bebiendo cerveza en "La fontana de oro".

Estoy sentado con dos chicas, Ana, por la que siento atracción y Adela una veinteañera de 90 kilos que habla sin parar de todas sus desgracias amatorias, apenas la conozco y me molesta tener que escuchar sus clichés acerca de las relaciones con los hombres.

"Nadie me ha querido nunca, nadie" dice con la voz alterada por el alcohol.

Sigue hablando mientras mi interés va decreciendo, me aburren de una manera antológica sus palabras vacías de contenido, aún así, extrañamente, presiento que algo especial va a ocurrir.

"Yo no soy una mala persona y solo me lo han pagado dándome la espalda...he tenido decenas de "amigos", que me han utilizado...."

Detiene su soliloquio unos segundos y tras hacer un amago de aspaviento rectifica y vuelve a hablar.

"Todos los hombres son iguales"

Es demasiado para mí.

Tamborileo con los dedos sobre la mesa y pregunto:

"¿Podrías imaginar que eres un empresario?"

"¿Cómo?"

"Solo contesta...¿Podrías imaginar que eres un empresario?"

"Creo que sí....." exclama dubitativamente "...pero no entiendo a qué te refieres"

Ignoro sus palabras y sigo.

"Has ahorrado 50.000 euros y decides que es una buena idea abrir una tienda de muebles, haces una inversión acondicionando un establecimiento, eliges el género que quieres comercializar y contratas a algunos trabajadores.
Se inaugura el negocio, trabajas día a día en él y sin embargo las ventas no despegan, tras meses desde la apertura siguen hundidas, los posibles clientes ven el escaparate y pasan de largo, algunos, un tanto aburridos, entran, miran un poco aquí y allá pero no compran...

La escena se repite cada jornada y el negocio se convierte en una ruína, como empresario la situación es terrible, no puedes dormir y el estrés te desborda hasta que un día, presa del pánico, comienzas a llorar delante de los empleados: gritas que eres una persona honrada, que tus muebles son de calidad, no como los de Ikea.

En ese momento entra un cliente y te lanzas corriendo a sus rodillas, sollozas y suplicas que te compre, lloras amargamente con la cabeza contra sus piernas mientras enumeras todos los esfuerzos que has tenido que hacer y lo mal que te han tratado los vecinos del barrio.

El posible comprador se siente incómodo y trata de tranquilizarte, te dice que la tienda está muy bien y que seguramente, cuando los habitantes de la ciudad se den cuenta de ello empezarán a dejarse el dinero en tus productos, ahora simplemente están confundidos porque la televisión no cesa de emitir anuncios del nuevo centro comercial.

El tipo empieza a soltarse educadamente y se marcha.

Tú te quedas sobre las baldosas frías, en silencio....."


La miro fijamente y prosigo.


"¿Tú crees que es una buena forma de reflotar una empresa pasarse el día llorando, maldecir el gusto de los clientes y hacerles sentir incómodos con tácticas victimistas?, es decir, ¿Tú crees que Amancio Ortega o Botín se hicieron ricos así?"

Tras unos segundos callada me contesta:

"¿Qué estás tratando de decir?"

"Mi argumento es muy simple, has de mejorar los bienes que comercializas si quieres que se incrementen las ventas"

"¿Mejorar los bienes?... lo que dices es horrible" exclama con voz ofendida "¿estás sugiriendo que no soy lo suficientemente buena?

Doy un sorbo a mi cerveza.

"No, no lo eres"

"Para ya Dashiell" grita Ana, interrumpiéndome, desde el otro lado de la mesa, "Para ya"

"No, no,......quiero que continue" dice Adela "¿Por qué no soy lo suficientemente buena?, ¿Por qué soy gorda?"

"Sí"

Ella suelta un pequeño grito, Ana se levanta y me pone una mano en la boca.

La aparto y continúo.

"Es decir, no eres mala en un sentido moral, no te conozco lo suficiente para opinar sobre ello, pero sé que pesas unos 35 kilos más de lo que deberías, no hablamos de unos gramos, puedes verlo desde el punto que quieras, engañarte a ti misma o dejar que los demás te suelten cuatro topicazos para hacerte sentir mejor, pero todo eso no oculta la realidad: vendes un producto poco atractivo en el mercado, hacer deporte y tener el suficiente sentido común como para mantener un peso normal, no esquelético, dice mucho más a favor del "interior" de alguien que estar todo el día delante de la tele hartándose con patatas fritas"

"La belleza física es pasajera, importa mucho más lo que hay dentro"

"Por supuesto, pero es un indicador de algo, nadie tiene una personalidad más arrebatadora porque le sobren kilos, el ser obeso muestra que se dispone de una mala genética o de una débil fuerza de voluntad, obviamente podrías decir que a tí no te importa, que eres feliz así, pero no es algo fácil de creer despúes de escuchar media hora como te lamentas"

Traga saliva pero no contesta..... por fin, mirando al suelo, susurra:

"Solo quiero que alguien me quiera....nunca he pedido más...."

Noto a Ana mirarme con ira.

Cierro los ojos, tras unos segundos en silencio, respondo:

"Si solo quieres eso has de bajar el precio, para cualquier bien la demanda y la oferta han de cruzarse en un punto, busca a un inmigrante, a veces se puede encontrar una persona tímida y aburrida o a alguien gordo como tú..."

Adela se levanta de la mesa y se va, Ana la sigue, aunque antes de desaparecer me mira con rabia levatando el dedo índice de una manera agresiva.

Me quedo solo.

Trato de sentirme culpable pero no puedo hacerlo, me resulta del todo indiferente su tristeza y su llanto, me resulta indiferente toda la retórica absurda con la que tratarán de consolarla.

La mentira no es mejor por estar al servicio de la buena voluntad.

Una semana después, al salir de clase, me encuentro con alguna de las amigas de Ana, al notar mi presencia apartan la vista.

Me siento en una butaca y abro "La conjura de los necios" mientras espero la llegada del siguiente profesor.

"Dashiell" dice Luis sentándose a mi lado "acabo de tener una interesante conversación con la chica que te gusta".

"¿Con cual de ellas?" pregunto sin levantar la mirada del libro.

"Con Ana, capullo, lo sabes de sobra..... me ha hablado de tí, dice que eres la peor persona que ha conocido jamás"

Me acaricio los labios y le miro.

"Lleva razón".


Islandia y los islandeses (Parte I)


"¿Te apetece que nos sentemos juntos?" pregunta Marie.

"Claro"

Me sirvo un café solo, sin azucar, ella le añade leche y miel al suyo, mientras lo hace señalo con el dedo índice una mesa y ella asiente sonriendo.

"¿Te gusta Islandia?"

"No" responde tajantemente.

"¿Por qué es muy diferente a los Estados Unidos?"

Suspira.

"Porque se parece demasiado...bueno...America es muy grande, es casi del tamaño de Europa, digamos que se asemeja excesivamente a ciertos lugares en los que residí en mi adolescencia"

"¿A qué te refieres?" pregunto con curiosidad

"He vivido en Nueva York, California, Iowa, Wyoming y Utah....amo a mi país.... no me entiendas mal, pero hay ciertas partes de él a las que nunca volvería......."

Hace una pausa y lo repite

"Nunca"

"¿Por qué no?, ¿Cómo es la vida en esos estados?"

"¿La vida?....trabajas todo el día, en uno, dos o hasta tres empleos, llegas a casa molido y te pones a ver la tele o a hablar con tu mujer o tu esposo, el domingo vas a misa y al centro comercial a gastarte todo el dinero que has ganado haciendo horas extras"

"¿Y la gente?"

"Es mucho más abierta que en Islandia, son más corteses, pero las conversaciones siempre suelen girar alrededor de lo mismo: dinero y trabajo....para mi fue una sorpresa enorme cuando me mudé a vivir a Nueva York y vi que había gente que charlaba de cosas abstractas e interesantes".

"Así que, según tú, los islandeses tienen una personalidad y un modo de vida similar al americano".

"Cómo dije antes, a cierto americano, aunque lo llevan mucho más allá: son incapaces de mantener una conversación minimamente profunda, puedes ver a parejas en los restaurantes comiendo sin hablar o mirarse, son estupidamente optimistas, creen que pueden amasar cualquier tipo de deuda consumiendo salvajemente y todo les acabará saliendo bien, han de comprar siempre electrodomésticos de gama alta, coches gigantescos que no he visto en ninguna otra parte de Europa y que solo pueden ser observados, precisamente, en Estados Unidos"

"Pero nadie obliga a esas personas a gastar todo lo que ganan" apunto interrumpiéndola "y los salarios en USA son mucho más altos que en la mayoría de países de Europa".

"Es cierto, pero esa comparación no tiene sentido, yo he pasado años en los dos continentes y es un paralelismo imposible: en America puedes labrarte una carrera, ser millonario mucho más facilmente pero estás inmerso en una vorágine de gastos e ingresos muy distinta, si todo va bien y tienes talento puedes verte con sueldos muy altos pero cuando llegan mal dadas el desamparo en el que se hunde tu vida es total y absoluto, en Europa la gente no tiene miedo a ir a un hospital en USA si, en Europa no hay una cultura del fracaso y el éxito, pero en America debes mostrarlo, y por eso gastas, y por eso lo hacen tus hijos, debes enseñar tu posición en la sociedad"

"Como los islandeses"

"Sí, en Reykjavík es completamente ridículo, jamás he visto tanta gente encorbatada un sabado, ni tantos teléfonos de 500 dolares, hasta el sistema de transportes y la ciudad son más americanos que europeos: casi nadie utiliza el autobús y su funcionamiento deja mucho que desear"

Sigue hablando pero dejo de escucharla, es la misma conversación repitiéndose en un bucle eterno, el mismo discurso que la mayoría de extranjeros vomitan.

Fabio, Anke, Olaf, Dimitri, Johan, Nadine, Luis.....todos han visto su alma pudrirse en Islandia tras los primeros meses en los que la sorpresa y la novedad invadían sus sentimientos.

Mi cerebro conecta de nuevo con el discurso de Marie.

"Dashiell, ¿Te ha invitado algún islandés a su casa?"

"Sí"

"Pues debes ser una excepción, llevo un año y medio aquí y nadie lo ha hecho, pero no solo a mi, tampoco a ninguno de los expatriados que se relacionan conmigo, no es normal que de todos mis conocidos, ninguno tenga amigos islandeses, incluso sé de un chico que vino a vivir con 14 años, ¡¡14!!, que habla islandés, lleva más de una decada aquí, y su vida social es cero, eso sería imposible en Italia o Francia, ni siquiera en USA donde entablar una amistad no es tan fácil, es por eso que Reykjavík es una versión terrible de las peores partes de America donde solo los extranjeros que tienen una pareja local se sienten aceptados por el entorno, al principio pensaba que era un problema de xenofobia o desconocimiento del lenguaje pero cuando encontré suecos con buen islandés completamente ignorados me di cuenta que hay algo más".

"Solo es un problema energético" señalo.

"¿Cómo?" pregunta sorprendida.

"Es decir, ¿En USA un americano medio se mete en la vida de su vecino?"

"No, casi nunca, y eso es lo más odioso de Islandia, aquí lo llevan al paroxismo, da la sensación de que no existes para ellos, incluso una de mis amigas, que está casada con un islandés, se queja de la falta de complicidad con su marido, tiene que empujar las conversaciones de lo contrario el apenas cuenta nada"

"Por supuesto, es lógico, los islandeses solo hablan cuando tienen algo que decir, su energía se centra en la acción no en el lenguaje, es por ello que, aunque hay excepciones, como en cualquier lugar, son normalmente optimistas, trabajadores, callados y aburridos, cuando se aisla una población durante todo un milenio, en un lugar inhóspito, frío y duro, solo los mejor adaptados pueden sobrevivir en ese entorno, se trata de entre 40 y 50 generaciones de personas que han sufrido hambrunas, erupciones volcánicas y epidemias, no es un lugar donde alguien con tendencia a la depresión o a perder el tiempo pueda mantener una familia y un rebaño de ovejas.
Los islandeses pueden conducir un Ferrari o viajar a París pero eso no oculta que son granjeros, con lo bueno y malo de ello".

Marie sonríe.

Al igual que con tantos otros, sé que no volveré a verla.