Kim Novak reencarnada

chica islandesa que se parecia a kim novak "Dash, contestame a algo"

"Di"

"¿Hay algún hombre en este mundo que no pueda ser feliz con una mujer como esa?" pregunta Bernard a la vez que señala su posición con un movimiento de cuello.

La miro.

Entre 26 y 30 años, 1m 75, rubia, ojos azules silueta de telecupón y facciones de Kim Novak.

Me levanto sin pensarlo y camino a sellar mi boleto.

"Hola, ¿La raíz cúbica de 245 da como resultado un número entero o hay que extraer decimales?"

La islandesa frunce el ceño.

"¿Qué clase de pregunta es esa?"

"¿Te la han hecho alguna vez?"

"No"

"Entonces es una del grupo de las buenas".

"¿Eso no te lo esperabas eh... lagartona...? ¿creías que te iba a decir que tus ojos son como dos bahías de la Polinesia o que podría pagarte un chupito de cualquier licor marica de frutas que suelan beber las mujeres?" Pienso para mis adentros.

Sonríe.

Continuamos hablando, tras cinco minutos sigo manteniendo un equilibrio perfecto entre el buen gusto y el sentido del humor.
Bernard pasa por mi lado y clandestinamente me enseña el pulgar.

Invito a la rubia a sentarse, es mucho más cálida de lo que esperaba, tanto que me hace olvidar la insoportable humedad del recinto acristalado de Apótek.

"Así que trabajas de analista"

"Bueno, lo hacía"

Miro disimuladamente su cuerpo, un auténtico escándalo, una bomba de napalm capaz de incendiar la selva más frondosa,

"¿La crisis te obligo a cambiar de trabajo?"

"No, simplemente era demasiada carga, no podía con todo: cuidar a los niños, hacer las tareas de la casa y trabajar así que busqué un empleo a media jornada en otra empresa, con eso y lo que mi ex me pasa puedo sobrevivir".

Casí derramo al completo mi copa.

Trato de decidir si debo irme de inmediato o alargar la conversación cinco minutos más por cortesía.

Tomo la segunda opción.

"¿Y es un trabajo difícil?"

"Bla bla bla bla bla bla ble bla bla ble blabla bla bla bla bla ble bla bla ble blabla bla bla bla bla ble bla bla ble blabla bla bla bla bla ble bla bla ble blabla bla bla bla bla ble bla bla ble blabla bla bla bla bla ble bla bla ble blabla bla bla bla bla ble bla bla ble blabla bla bla bla bla ble bla bla ble blabla bla bla bla bla ble bla bla ble bla"

Me resulta imposible mantener la atención, soy incapaz de comprender sus palabras, solo son un zumbido ininteligible, como una lección aburrida de Historia impartida por alguien que odia la asignatura.

"Bla blabla bla bla bla bla ble bla bla ble blabla bla bla bla bla ble bla bla ble blabla bla bla bla bla ble bla bla ble blabla bla bla bla bla ble bla bla ble blabla bla bla bla bla ble bla bla ble blabla bla bla bla bla ble bla bla ble bla"

"Entiendo"

"Blale bla bla ble blabla bla bla bla bla ble bla bla ble"

"¿Qué puedo decir a eso?"

"Bla bla bla ble blabla bla bla bla bla bla a bla bla ble bla bla ble blabla bla bla bla bla ble bla bla ble blabla bla bla bla bla ble bla bla ble blabla bla bla bla bla ble bla bla ble blabla bla bla bla bla ble bla bla ble bla"

Miro el reloj.

"Bueno, ha sido un placer, he de irme, espero que nos volvamos a encontrar por aquí"

En menos de treinta segundos consigo llegar a la puerta, Bernard habla con una de sus amigas apoyado contra la fachada de Apótek.

Al verme me saluda y se acerca.

"¿Y la rubia?"

"Vamos al Sports bar y te lo cuento"

Tras entrar en el pub y pedir unas cervezas clavo la mirada en las pantallas, están ofreciendo UFC en directo.

"¿Y bien?" pregunta Bernard de nuevo mientras su amiga me mira.

"Tenía dos hijos"

"Pero podrías haberla llevado a la cama y luego le das cualquier excusa"

"Podría...o tal vez no....incl"

"Estás diciendo que nunca tendrías nada con una chica solo porque tiene hijos?" Me interrumpe su amiga.

"Yo no digo nada, ni tampoco que debes hacer con TU vida"

La italiana ignora mi respuesta y trata de ensañarse:

"¿Cuál es el problema?, ¿Es simplemente la vena machista?"

"No es eso..." digo golpeando la mesa y tratando de contener el enfado "... ahora me colocas en la situación de tener que justificarme o de mentir y ser políticamente correcto...."

Maldigo de nuevo aunque sin emitir ningún sonido, respiro hondo y empiezo a hablar pausadamente.

"La explicación es simple, para un soltero es una fuente de complicaciones añadidas que tal vez no quiera asumir: ¿Se lleva la chica bien con su -ex?, ¿Si tiene una mala relación vas a verte en medio de un fuego cruzado?, ¿Los críos son traviesos?, ¿Van a repetir constantemente que tú no eres su padre?, ¿En ese caso vas a dejarles hacer lo que quieran?, ¿Si hay desavenencias en la educación tu pareja a quien va a colocar primero a sus hijos o a alguien que conoce de unos meses......? ¿Pero sabes una cosa? la vida es tan complicada que puedes conocer a alguien en esa situación y acabar siendo felices juntos, sin embargo tú serás de las millones de madres que se enfaden con sus hijos por elegir a una mujer divorciada.

¿No es eso irónico?"

El cerebro ONG y la economía

chica hippyOcho personas en una mesa: un grupo de hippies y yo.

Nada en común.

7 + 1.

Cuando se está en medio de un colectivo formado por personas con las que no se comparte ningún vínculo todo suena extraño, falso, chirriante, como el guión de una mala película de serie B, es indiferente que crean a ciencia cierta en lo que afirman: son como una pareja de enamorados que se empeña en expresar su pasión a 1 metro de sus amigos pero solo consiguen extender la incomodidad y el desconcierto con cada simulacro de caricia.

Un anarko con pelo rastafari toma la palabra y empieza un discurso acerca de la especulación en el mercado inmobiliario, su voz es acompasada e hilvana sus ideas con fluidez, mientras, dos pavas en edad del idem asienten suspirantes ante el empuje vehemente de su oratoria vacía.

"La única solución es un retorno a la forma natural de vida del ser humano: comunidades pequeñas donde no exista la propiedad, solo la posesión, sin dinero, utilizando el trueque para cerrar las transacciones y manteniendo una economía que permita un desarrollo sostenible"

"¿Crees que podremos ver algo así en un futuro cercano o al final los que manejan los hilos lo acabaran impidiendo?" pregunta una de las aspirantes a bruja Avería sin ser capaz de esconder el amor y la admiración que siente por el gañán de las trenzas.

"No lo sé, pero si hay dos cosas de las que estoy seguro: esta crisis nos ha demostrado a todos que el capitalismo está herido..."

El vendedor de alfombras voladoras hace una pausa cinematográfica...

"¿Y la segunda...? ¿Cuál es la segunda?" suplica la cenicienta postmoderna como si en lugar de las 8 fueran las 11 y 56.

"Odio a todos aquellos que creen que no podemos cambiar el futuro"

Tras la buena respuesta hace varios comentarios sin gracia que generan un racimo de carcajadas entre la pareja de chicas.

No hay mayor prueba del enamoramiento de una mujer que el que se ría de aquello que no es jocoso.

"El capitalismo va a fallecer como consecuenia del mayor de sus defectos: su inmoralidad" apunta una de ellas tratando de reconducir la conversación "Incluso la producción de dinero es opaca, ¿Por qué no se imprime el necesario para que cada cual pueda vivir comodamente? ¿No es esto, acaso, una herramienta para mantener a los ciudadanos oprimidos?"

Ha cruzado la frontera de la desavenencia para adentrarse unos kilometros en el país de la necedad.

"¿Puedo hacerte una pregunta?" susurro a la gremlin que nació adorable pero comió pollo de madrugada.

"Sí, por supuesto"

Me rascó la barba, pide un afeitado.

"¿Para ser hippy hay que decir gilipolleces o uno se hace y es entonces cuando las emite?"

"¿Cómoooooooooooooooooooooo?"

Rebusco entre mis bolsillos sacando el teléfono y la cámara, los dejo en la mesa, separados por treinta centímetros.

"Imaginemos esto: en el país A se producen 1 millón de moviles al año, ¿Tú crees que va a aumentar esa cantidad 10 veces por que se imprima más dinero en esa proporción o que los ciudadanos que viven en ese lugar, llamemosle aleatoriamente.....mmmm....Zimbawe acabarán pagando mucho más por lo mismo?"

El rastafari interviene para salvar a la chica salida del rodaje de "Mad Max".

"¿Sabes cuál es tu problema, Dashiom?, ¿Te llamas Dashiom o Dakom?" dice tratando de ningunearme "lo siento es que no me he quedado con tu nombre... de cualquier forma....es evidente que no se puede convencer de nada a quien está ciego, es como intentar reconducir a un fanático religioso, no tiene sentido el tratar de explicarle que Dios no existe"

Me rasco la barba de nuevo y cierro los ojos achinándolos.

"El problema de la extrema izquierda es exactamente el mismo que el de la extrema derecha solo que atiende a objetivos diferentes: se trata de vender algo estéticamente bello (alma, comunismo, etc...) sin ningún tipo de base lógica y anteponiendo la buena voluntad a los hechos para negar la apabullante marea de pruebas contrarias.
Todo lo que creeis no es más real que lo que un Testigo de Jehová pueda repetir, la especulación es humana, la codicia es más fuerte (y más beneficiosa) que la buena voluntad, al menos con la primera uno sabe a que atenerse, con la segunda solo aparece una neblina de caos, el trueque es una estupidez que ni siquiera merece ser analizada y volver a comunidades minúsculas generaría un desastre inconmensurable, el libre mercado puede no ser algo perfecto, y tal vez necesite ser reemplazado pero si hay algo evidente bajo el sol es que el comunismo o el anarquismo son idiologías trasnochadas..."

Le doy un golpe a su portatil.

"Tu ordenador tiene grabado Macbook en la superficie no MacHippy"

Me mira y sonríe, es inteligente, la expresión le cambia antes de contestar, se vuelve uraña y rapaz.

"Si aquellos que ostentan el poder dejasen libertad de actuación, libertad real no solo palabras, a los ciudadanos todo cambiaría, tú crees que nada diferente es posible, yo creo lo contrario, si pudiesemos encontrar políticos que de verdad cumpliesen sus promesas, que de verdad tuviesen cojones de escuchar al pueblo, si de verdad se educase a la gente en otros principios todo sería mejor de lo que tú puedas imaginar...
Si pudiesemos encontrar a esos líderes..."

Le doy el último sorbo a la cerveza.

"Los "Y si" no sirven para nada, todo es susceptible de ello.....porque "si tú fueses una rubia con grandes senos y mirada de Medusa tal vez el tipo que tienes a mi lado e incluso el barman tratasen de agregarte en Facebook o beberían siete copas para tener el valor de decir alguna gilipollez como "¿Te han dicho alguna vez que tus ojos son preciosos?", y si midieses 2 metros 24 cm y poseyeras la velocidad y la coordinación de Tony Parker estarías causando estragos en la NBA como el mejor pivot de la historia, y si fueras presidente de la FIFA y esta organización decidiera que la distancia entre los postes ha de ser 80 centimetros mayor tal vez España acabase ganando la copa del Mundo...."

Me meto un chicle en la boca.

"Claro, pero solo "Y si".

Los expatriados son personas diferentes

Hay algo que diferencia a una gran parte de expatriados del resto de personas:

La sensación de no encajar.

Tu vida puede ser aparentemente perfecta, haber estudiado economía, traducción, informática o física, podrías, incluso, estar rodeado de una familia sin tacha y de unos amigos que actúen como tales.

Es indiferente.

Eres un inadaptado.

Y tratarás de racionalizar la causa de tu desazón, el expatriado es hipercrítico:

"Odio mi ciudad porque carece de oportunidades laborales, odio mi país porque la mentalidad de sus gentes es estrecha, porque las chicas creen ser algo que no son, porque no hay futuro...."

Puedes maldecir a los políticos, a los empresarios o a tus vecinos, puedes trazar paralelismos económicos sin ninguna solidez basados en tu total desconocimiento del mundo pero la realidad oculta algo más.

Odias todo lo que te rodea porque hay una curiosidad innata en tí, porque no quieres vivir una existencia tediosa, sin alicientes, repitiendo día a día las mismas acciones hasta el momento en el que mueras.

Porque no quieres ser igual que todos y cada uno de tus antepasados.

Porque no crees que sea motivo de orgullo el provincianismo.

Porque no quieres ser un observador.

Un observador...

Porque quieres jugar el partido.


Cada vida encierra una increíble historia

"No todo el mundo es interesante, Dashiell"

Anna corta cinco pedazos de tarta y los va sirviendo, los demás empiezan a comer de inmediato atraídos por lo vistoso de las formas y la falta de costumbre.

Es el precio de las restricciones alimentarias que impone la economía de subsistencia: lo que en casa de tus padres era algo normal, en tu apartamento de soltero se convierte en el mayor de los manjares.


Mientras los demás bombardean el bizcocho endurecido con sus cucharas yo espero que mi porción se descongele.


"Es cierto, pero cada vida encierra, al menos, una increíble historia" respondo mientras muevo la tarta con la cuchara como si fuese un policía que intenta constatar que la persona que yace en el suelo está muerta.


Continúo.


"Seguramante, Piotr, si hicieses memoria de todo lo que has experimentado encontrarías hechos sorprendentes, y lo mismo ocurriría con las vidas de tus vecinos, amigos, padres, abuelos y demás antepasados... "


El letón deja de comer por un instante y levanta ligeramente la nariz, parece olfatear el aire como un perro que busca el rastro de una presa, tras ello clava la cuchara en la superficie del pastel y empieza a hablar titubeando.


"Mi padre me contó que, a finales de los 70, él estaba sirviendo en una unidad especial del ejercito soviético, su misión era custodiar ciertos trenes, exteriormente parecían convoyes normales, como cualquier otro, pero por dentro carecían de butacas, y en su lugar transportaban un mísil balístico nuclear"


Piotr toma la cuchara de nuevo y se la lleva a la boca, tras lamerla prosigue con su relato.


"En uno de esos viajes, uno muy largo recorriendo Siberia, llegaron a una gran estación y él y sus cuatro compañeros decidieron salir del tren para beber un poco de vodka....ya sabes....
El caso es que después de volver de la cantina había tantos trenes y todos tan parecidos que no podían encontrar el suyo, cuando por fin consiguieron averiguar en qué sitio debía estar su convoy había pasado tanto tiempo que éste se había marchado"


Miré mi trozo de pastel, cogí la cuchara y pude comprobar que se hundía en el bizcocho sin esfuerzo.


"Piotr"


"¿Si, Dashiell?"


"¿Estás diciéndome que tu padre perdió un misíl balístico con cabezas nucleares?" exclamé.


"Podría decirse que sí"