Vestmannaeyjar (Parte II)

poste de lava en la isla de vestmannayjaer La luna, como un calamar esférico, continúa enturbiando las nubes con la tinta de su noche.
Descalzo mis pies y los introduzco en el océano sintiendo de inmediato el doloroso impacto del frío.
Solo un demente, un desequilibrado, puede meter sus dedos en el agua gélida del Atlántico norte. Esos primeros segundos equivalen a un martirio, a recibir descargas eléctricas, a experimentar los golpes de una enorme maza contra tus extremidades, impactos de odio desde las raíces móviles de tu cuerpo hasta los músculos de tus facciones impávidas.

Tras unos minutos ya no existe ningún tipo de dolor, solo entumecimiento, como en una existencia anodina.

Al día siguiente despierto con la almohada sobre la cabeza, la aparto y miro a mi alrededor: no hay nadie, todos están desayunando entre el salón y la cocina.

"¿Quieres que vayamos a ver frailecillos al acantilado Dashiell?"

"Sí"

Tras tomar una ducha y vestirme, Sergei y yo caminamos hacia el lado opuesto de la isla, un enorme campo de golf ocupa el vértice norte donde los pájaros comparten su espacio en el aire con las pelotas número 3 de Dunlop.

Tras dejar atrás el recinto deportivo empezamos a divisar numerosas colonias de aves situadas en las paredes de los acantilados y en los recovecos de la piedra caliza.

Sergei salta de roca en roca hasta llegar, como un kamikaze, al abismo, un paso más y la caída al mar desde el precipicio representa una muerte segura.

"Ahí hay un nido de Puffins" señalo con el brazo mientras me acerco a ese simulacro de suicidio que es el despeñadero.
Vestmannayjaer
Tras grabar unas imágenes decido que es suficiente

"Vámonos Sergei, caminemos hacia las zonas de la ciudad que quedaron cubiertas por las cenizas"

"La Pompeya del norte" así definen los islandeses a Vestmannaeyjar.
El eslavo y yo recorremos las callejuelas situadas a los pies del volcán, las autoridades decidieron conservar algunas columnas de lava solidificada para que sirvieran como testigos del nivel que alcanzó la sangre de la tierra durante su curso devastador en 1973.

Al llegar a la zona más cercana a la colina las casas desaparecen en el suelo como devoradas por el asfalto, digeridas por los jugos gástricos de un estómago infernal.

Nos decantamos por volver a casa de Sylvía, en unas horas debería partir el ferry.

Pero una vez allí, mientras todos recogen, algo empieza a no encajar, a ser molesto, mis pies no han golpeado al mayor testigo de la isla, a su piedra angular, a su creador y fuente de miedos:

El volcán

Dejo todo y corro hasta el inicio de la ladera, camino en dirección a la cima, el viento es tan fuerte que necesito asirme a las oquedades de la roca para mantener la verticalidad, algo que convierte el avanzar en un esfuerzo terrible, como si el volcán odiara mi presencia sobre su lomo y tratase vehementemente de derribarme de la montura.
Me muevo espoleado por el odio, como compitiendo contra un adversario al que se respetaba pero con el que se ha entrado en una espiral de agravios.

Pie izquierdo, mano derecha, cargar el peso del cuerpo hacia el otro lado, progresando como en una guerra urbana, bloque a bloque, metro a metro.

Pulgada a pulgada hasta llegar a la cima.

Ya en la cúspide miro a mi alrededor, como en una fábula, el viento ha dejado de soplar.

Cojo impulso y pateo con todas mis fuerzas una roca situada sobre un pequeño promontorio, vuela en pedazos desintegrándose convertida en arena.

Me siento en el suelo apoyando mi espalda contra una pared de piedra y comienzo a arañar el suelo inconscientemente, mis manos empiezan a percibir como la temperatura aumenta: apenas unos centímetros bajo la superficie aún puede sentirse el calor de pasadas y futuras erupciones, su fuerza animal y eterna.

Como si un ser todopoderoso hubiese escondido el fuego del infierno en la cumbre de una montaña para que el diablo estuviera más cerca del cielo.

12 comentarios:

Scott Joplin dijo...

Impresionante. Simplemente impresionante.

Este tipo de entradas hacen que se reaviven las ganas que tengo de ir y conocer esa isla tan mística. Al igual que lo hacen situaciones como la de ayer, cuando vi por primera vez el dvd de Sigur Ros, Heima.

Gracias.

Mister Floppy dijo...

Islandia es un país claramente genuino, espectacular y que merece ser visitado mucho más que otros destinos comunes en Europa a lo que se une que, para el visitante que llegue con euros va a ser mucho más barato que hace un año y medio.
Nunca fue un mejor momento.

monttse dijo...

^_^ no te quedarias mucho tiempo "en remojo", no? El agua a esa temperatura ya sabes que duele y puede producir hipotermia ..

Tu relato estupendo :) .. y eso que a mi los volcanes no me atraen.

Mis planes de irme fuera se atrasan unos meses, me van a llamar para trabajar aqui y tengo pensado ir una semanita a Finlandia o Alemania...

Teniendo en cuenta que he estado cerca viviendo, crees que Islandia tendría para mi ese algo?

Mister Floppy dijo...

No es lo mismo mojarse los pies que nadar, aún así también he hecho esto último, no se puede vivir en Islandia y no experimentar algo así.
En cualquier caso, personalmente, a partir del segundo minuto empiezas a dejar de sentir dolor y frío y el cuerpo pasa a entumecerse durante el tercero nadando la sensación se vuelve más extraña, algo así como si el cuerpo empezara a apagarse como un televisor con lo que se puede perder la consciencia y obviamente adiós.
Ahogado.
En cualquier caso en Reykjavík hay un club de natación en el oceano (de libre acceso), y algunos de sus miembros son capaces de nadar 5 minutos EN INVIERNO lo cual es bastante espectacular.
En verano son capaces de extenderlo por mucho más tiempo.

Mister Floppy dijo...

¿Encontrar ese "algo" en Islandia?
Es muy personal, normalmente casi todos los visitantes quedan impactos por la isla, los ex-pat residentes, en cambio, la aman-odian.

monttse dijo...

Entonces está a mas temperatura que en groenlandia porque según lo que contaban, si estas mas de 8 minutos en el agua, la temperatura del cuerpo baja tanto que entra en hipotermia y aunque te saquen es muy facil morir.

Si nadas, pierdes mas calorias y por consiguiente es mas peligroso.

Supongo que los islandeses tendran algun tipo de tecnica, o nadaran con trajes o no lo se!! ^_^ a 0-4 grados el agua en verano ya me diras como sobrevivir ...

Sobre Islandia y su belleza no la pongo en duda ni un momento, he visto tantas fotos y reportarjes...

Y aparenta parecerse a groen.. o eso me parece. :)

ClaveDeSol dijo...

Que loco!! mola experimentar esas sensaciones. Yo el finde pasado me banye en la isla de Waiheke y al dia siguiente, constipada por lista!! Pero tenia que hacerlo... Me dije: "si estos rusitos pueden, yo tambien".

Molo la sensacion, pero tu estas mas tarado aun. El agua alli debe estar imposible.

Impresionante redaccion. Puedes vivirlo mientras lo lees...

Mister Floppy dijo...

La temperatura del agua en Islandia debe ser más elevada que la de Groenlandia, los climas de ambos países (a pesar de estar relativamente cerca) son muy diferentes.
Cruzar un río poco caudaloso en Islandia, descalzandote, es trambién toda una experiencia, en abril, por ejemplo, al meter los pies en las aguas de un riachuelo para badearlo, sientes como si te dieran martillazos en los pies.
Un tormento.

Mister Floppy dijo...

Clave,interesante, ¿aguas frías en Nueva Zelanda?

ClaveDeSol dijo...

Me imagino que no será comparable con Islandia, pero aquí estamos en invierno. En la isla sur hay glaciares, aunque me temo que cuando vayamos, no me voy a hacer tanto la valiente...

Ivan dijo...

Muy bueno, señor Floppy. Cuando te pones poético subes mucho el nivel. Un saludo, y vaya bien por ese extraño pero querido país.

Pilar dijo...

A mi ha impresionado mas la subida, casi desesperada, al volcan. Estuve cerca de alguna caldera extinguida cuando fui, pero el estar justo encima de uno todavia activo, debe ser como estar en presencia de una fuerza tan poderosa que debe sobrepasar a las sensaciones que uno esta acostumbrado. Gracias por tus maravillosas entradas Dashiell.

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