Desconectado

desconectadoLa curiosidad es el límite de la juventud, allí donde termina empieza la madurez.

¿Los 25, quizás los 30? son el acantilado cronológico, el fin del principio, el momento en el que termina el yo y acaba el aprendizaje.

Alguien dijo que la vida iba en serio, algo que solo puede comprenderse cuando se recibe la primera paliza, esa que llega siempre tarde en los hogares ultraprotectores del Mediterráneo donde el miedo a ser uno mismo se instala en los huesos para mantener el statu quo de la seguridad y del grupo.

Acojonados por nimiedades, experimentando como una tragedia el vivir en una ciudad diferente o un país distinto, el dejar a una novia o el cambiar de trabajo, imponiendo almas mediocres en cuerpos salvajes.

Funcionarios de la vida, adolescencia eterna que desemboca en la vejez en lugar de en la edad adulta.

¿Cuánta curiosidad queda en el interior?

No sé quien es Lady Gaga ni el último rapero famoso falsamente rebelde, ni siquiera cuál es el disco rojo de la semana o la polémica entre los dos últimos número 1 de la Mtv.

¿Es la música el reactivo que cambia de color para indicar la muerte de la juventud...?

Para decirte que eres parte del pasado.

Cruzo Ingóflstorg, dos adolescentes islandeses rapean en la acera, cuando paso a su lado dejan de hacerlo y me dicen algo.

Presiono stop en mi reproductor y acerco mi cara a diez centimetros de la del más alto.

A diez centimetros del futuro.

13 comentarios:

Minerva dijo...

Sublime

Anónimo dijo...

Yo ya no escucho música actual y tampoco sé qué está de moda.

Anónimo dijo...

Llevo tiempo leyendo tu blog, magistral.. Me ha encantado esta entrada, no tanto como otras, pero me ha gustado mucho cómo te has explicado. Soy joven, bastante joven y no me entero, ni quiero, de la música actual.. Tampoco creo que sea ella quien nos diga a que edad hemos pasado, somos nosotros quien elegimos, y lo mejor es elegir no dejarte llevar por el mercado. Sigue escribiendo lo haces genial.

Un saludo desde London, dónde una young girl te lee asiduamente.

Ashri3l dijo...

Desgaciadamente es así.25 30? depende como te trate la vida,hay quién no madura ni a los 60 siempre arropados por la buena economía de sus ricos papás.Con dinero no hay casi malas experiencias no es necesario madurar.
Físicamente me he dado cuenta que en ocasiones se me escapa un ¡ay! cuando me siento, (con 20 años y extenuado no lo hacía),durante un tiempo pensé que era por cansancio,o manía, pero no,mucha gente lo hace no (tal vez vosotros?) no os duele nada,os duele la vida,no es por dolor,es :un suspiro bienvenidos a la madurez.
PD:Buena entrada,te sigo desde hace unos meses

Anónimo dijo...

¡Nos hacemos viejos!

monttse dijo...

Yo creo que la edad adulta solo comienza cuando la vida te obliga.

Cuando te independizas, cuando tienes un trabajo de 8 horas y cuando tu sueldo y tu gestión es lo que hace que comas mas o menos... ahi empiezas a ser adulto.

En el mediterraneo se sobreprotege en general, pero he visto cosas alucinantes entre los ingleses y franceses con niñitos de 2 años a quienes le dan una absurda libertad de decisión.

Esto para mi es desproporcionado y fatal para el desarrollo de la conducta.

En mi caso, con 25 ya tenia casa, novio, trabajaba en algo con un buen sueldo y habia viajado fuera de españa, incluso estudiado fuera... todo sin la ayuda de internet, ni moviles ni vuelos low-cost, creía que era MUY adulta.

Pero hasta los 35 no me he visto realmente afrontando las cosas de una forma mas serena y asentada.

no dijo...

La edad adulta comienza cuando te pagas con tu dinero todo y vives sin ninguna ayuda.

Mister Floppy dijo...

Ashri3l, es cierto, a veces no se madura nunca.

Mister Floppy dijo...

Anónimo, Monttse og Minerva, gracias por vuestros mensajes.

Mister Floppy dijo...

Minerva Suecia?

Scott Joplin dijo...

La maravilla y el misterio de la vida... ¡que sofocan en nosotros cuando nos convertimos en miembros responsables de la sociedad! Hasta que no nos obligaron a trabajar, el mundo era muy pequeño y vivíamos en su periferia, en la frontera, por decirlo así, de lo desconocido. Un pequeño mundo griego que, sin embargo, era lo bastante profundo para proporcionar toda clase de variaciones, toda clase de aventuras y especulaciones. Tampoco era tan pequeño, ya que tenía en reserva las potencialidades más ilimitadas. No he ganado nada con la ampliación de mi mundo: al contrario, he perdido. Quiero volverme cada vez más infantil, y superar la infancia en la dirección contraria. Quiero desarrollarme en el sentido contrario exactamente al normal, pasar a un dominio superinfantil del ser que será absolutamente demente y caótico, pero no al modo del mundo que me rodea. He sido adulto y miembro responsable de la sociedad. Me he ganado el pan de cada día. Me he adaptado a un mundo que nunca fue mío. Quiero abrirme paso a través de este mundo más amplio y encontrarme de nuevo en la frontera de un mundo desconocido que arroje a las sombras este mundo descolorido, unilateral. Quiero pasar de la responsabilidad a la irresponsabilidad del hombre, al que no se puede constreñir ni sobornar ni calumniar. Quiero adoptar como guía a Oberón, el jinete nocturno que bajo sus negras alas desplegadas, elimina tanto la belleza como el horror del pasado: quiero huir hacia una aurora perpetua con una rapidez y una inexorabilidad que no dejen posibilidad de remordimiento, ni de lamentación ni de arrepentimiento. Quiero sobrepasar al hombre inventivo, que es un azote de la tierra, para encontrarme de nuevo ante un abismo infranqueable que ni siquiera las alas más robustas me permitan atravesar. Aun cuando deba convertirme en un parque salvaje y natural habitado sólo por soñadores ociosos, no he de detenerme a descansar aquí, en la estupidez ordenada de la vida adulta y responsable. He de hacerlo en memoria de una vida que no se puede comparar con la vida que se me prometió, en memoria de la vida de un niño al que asfixió y sofocó la aquiescencia mutua de los que habían cedido. Repudio todo lo que los padres y las madres crearon. Regreso a un mundo más pequeño aún que el mundo helénico, a un mundo que siempre puedo tocar con los brazos extendidos, el mundo de lo que sé y reconozco de un momento a otro. Cualquier otro mundo carece de sentido para mí, y es ajeno y hostil. Al volver a atravesar el primer mundo luminoso que conocí de niño, no deseo descansar en él, sino abrirme paso a la fuerza hasta un mundo más luminoso del que debo haber escapado. Cómo será ese mundo es algo que no sé, ni estoy seguro siquiera de que lo vaya a encontrar, pero es mi mundo y ninguna otra cosa me intriga.

Henry Miller.

Anónimo dijo...

Entonces yo me pregunto..., de que calaña soy yo??

37 años y aun me sigue gustando la misma música disco...., o chunta chunta..., aunque mas comercial no obstante...

Cuando tenía 17 tabien me gustaba la misma música....

aún no habré madurado??
o me negaré a hacerme mayor??
no se...

en fin, todo me da que pensar, y desde que sigo tu blog todavía mas....

Pd: Sigo con fervor tu blog, escribe mas amenudo...

Fdo. Señorfrodo (un adicto)

Minerva dijo...

Buena memoria, Floppy ;)

La experiencia sueca termino en junio, como la mejor de mi vida, sin duda.

Ahora toca echar de menos el Norte, pareciendo aún más "rara" a ojos mediterráneos.

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