El Castillo Oscuro (Viaje alrededor de Islandia Parte II)

dimmuborgirRecorrimos las calles de Ólafsfjörður al amanecer, estaban vacías, solo eran pequeños puñales huecos acuchillando el puerto.

"¿Qué clase de persona puede vivir aquí durante toda su vida?" dijo Sergei.

"Alguien fuerte y con inquietudes modestas" respondí.

Tras unos minutos decidimos abandonar la aldea cruzando el túnel que comunica
Ólafsfjörður con Dalvík, 3 kilómetros y medio horadados en la roca, una estrecha galería carcelaria iluminada como un yacimiento de carbón o un hospital, para, desde allí, avanzar hacia Hjalteyri y Akureyri, la segunda ciudad más importante de Islandia.

La Barcelona del Ártico no era más que un conglomerado de edificios dispersos que gravitaban alrededor de un minúsculo núcleo de cafés vacíos, otra ciudad de urbanismo americano diseñada para el homicidio y en la que las distancias se demostraban enormes.

Entramos en uno de los restaurantes y tomamos asiento para recuperar fuerzas y charlar sobre el pasado.


Miré el liquido negro que contenía la taza, reflejaba una imagen tenebrosa de mis facciones, mientras mis ojos se perdían en ella Paula empezó a hablar de su vida en Alemania, un trozo de su cuerpo aún pertenecía a la tierra que pisábamos, todo el mundo se delata con sus palabras.

Dejamos atrás Akureyri siguiendo la carretera del anillo en dirección a
Egilsstaðir, la capital administrativa del este y su mayor centro de servicios, fundada a finales de los años cuarenta para asistir de una mejor forma al conjunto de granjas que moteaban los valles.

"Deberíamos parar en Goðafoss" dije sin apartar los ojos de la carretera.

"Por supuesto" contestó Paula "ya estamos muy cerca".

Conduje unos kilómetros más hasta que Sergei indicó que habíamos llegado a la Cascada de Dios, a diferencia de muchas otras no podía verse desde el camino de tierra que se desgajaba de la ruta principal.

Había que llegar hasta el mismo borde para poder observarla.

Había que hacer frente al viento y la lluvia para poder sentarse en el despeñadero frente a ella, en ese lugar donde el sadismo de la corriente crea un telón líquido y salvaje.

El telón de un anfiteatro que ofrece una obra donde sobran las palabras pero cuyo mensaje es estremecedor y directo.

Sergei, Paula y Erika se mantuvieron callados, solo podía escucharse el rumor del agua descabalgándose del río para caer en un pequeño lago del color del acero.
cascada de godafoss
Goðafoss, al modo de Circe, retenía tu cuerpo frente a ella.

Solo el anochecer nos hizo reiniciar el periplo, conducir por los promontorios y los estanques de hierba a la que el viento mecía en olas lentas y constantes.

Avanzar por ese pasillo humano que se aleja de la costa norte.

Avanzar.

Avanzar hasta Myvatn, el lago más famoso de Islandia y junto al que se encuentra la reserva natural de Dimmurbórgir.

"Cerca de aquí hay una grieta en el mar de lava" dije mirando hacia el interior "en su fondo hay una entrada natural a una gruta de aguas termales, la gente que vive cerca del lago coloca velas en las paredes para poder hundirse en las fuentes de noche. Es un lugar inolvidable"

Tras pernoctar en Reykjahlidh intentamos encontrar la ubicación exacta de ese estanque subterráneo de aguas cálidas pero la inmensidad del océano petrificado que rodeaba Myvatn no ofrecía vestigios humanos que seguir.

Escalar, descender, infiltrarse en las oquedades, todo en vano.

"¿Cómo se llama ese lugar que se ve a lo lejos?" exclamó Sergei.

Miré en la misma dirección, torres negras y volcánicas se levantaban en el horizonte como vestigios amenazantes de una civilización extinta y demoníaca.

"Se refieren a él como el Castillo oscuro" respondí.

El Castillo oscuro.

Sergei avanzó sin dudarlo hacia una pequeña cueva y desapareció en su interior.

Erika y Paula acudieron de inmediato, también yo lo hice.

¿Era allí?

¿Era ese el lugar?

La voz del ruso lo afirmó con un grito y descendí veloz hacia esa entrada minúscula hacia el centro de la tierra.
lago myvatn
La oscuridad cegó mis ojos de inmediato y no pude comprobar la forma de la gruta hasta que mis pupilas se amoldaron al nivel de luz, lo que descubrieron era ciertamente inolvidable.
La cueva tenía un lecho de agua cristalina, tan pura que podía observarse a la perfección el fondo de piedra.

Me quité la ropa poseído por la atracción de esa mujer volcánica y me introduje en el agua, la temperatura era superior a los cuarenta grados y el vapor flotaba en el aire como una gasa translucida.

Todo parecía diferente en ese microcosmos extraído de un cuento de hadas.

En ese universo subterráneo al que la luz del cielo accedía como una lluvia de polvo de 24 kilates.

En ese universo en el que el hombre y la naturaleza se reconciliaban.


8 comentarios:

monttse dijo...

^_^ sin palabras.

Hans Sandbrekkene dijo...

me agradan tu blog, sigue escribiendo!!!
P.D: muchos leemos el blog aunque no comentemos suerte.

ClaveDeSol dijo...

¿Te has preguntado alguna vez con qué puedes comparar esa sensación con algo de lo que hayas vivido en España?

Imagino que la respuesta es que no existe comparación posible. Es algo único e irrepetible.

Guárdalo muy bien, porque si algún día decides volver a España, es probable que lo recuerdes como una película de ciencia ficción.

Disfrtuta de ello mientras puedas!!

Mister Floppy dijo...

Puede sentirse algo intenso en España.
Aunque sea diferente.

Anónimo dijo...

Parece que Islandia hace sentir mil sensaciones.

Haunkk dijo...

Takk fyrir recordarme esos lugares, hace justo un año hice un viaje por esos sitios... Se hecha de menos la pureza de los elementos en la pequeña Islandia. Hay una versión del Blue Lagoon en Myvatn que me resulto mucho más agradable que el original, lo viste? Con nieve alrededor es algo que nutre los sentidos.

Mister Floppy dijo...

La conozco, aunque ahora tanto en el Blue Lagoon del norte como en el original están subiendo los precios de entrada hasta niveles ridículos.

Mister Floppy dijo...
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