De cómo hacer que todo se vaya al carajo (La pobreza en el mundo parte III)

pobreza en el mundoDavid O'Keefe nació en Irlanda en 1828, como tantos otros de sus conciudadanos acabó emigrando a los Estados Unidos al cumplir la veintena espoleado por el hambre y la falta de oportunidades, ese matrimonio incestuoso con residencia permanente en Dublín hasta que llegó Google.

Tras instalarse en Savannah fue saltando de empleo a empleo sin encontrar la fortuna con la que siempre había soñado.

Huyendo de varios asuntos turbios y tras abandonar a su mujer estadounidense acabó enrolándose como marinero en una embarcación destinada a los Mares del sur. Después de entablar contacto con los habitantes de Micronesia y conocer el funcionamiento de las redes mercantiles de la copra y los productos derivados del mar decidió establecer una pequeña oficina comercial en Yap, una isla conocida entre los marineros europeos por la tradicional mentalidad de sus habitantes y por el extraño dinero de piedra que estos utilizaban para sus transacciones, dinero que debían traer de otras islas en peligrosos desplazamientos debido a la ausencia de roca caliza en Yap.

Aunque O'Keffe no había sido el primer hombre blanco en tratar de establecer líneas de comercio en el lugar, (de hecho la isla contaba ya con centros mercantiles germanos y holandeses) el resto de europeos no habían tenido un éxito excesivo negociando con los locales, éstos, al contrario que los habitantes de otros puntos de Micronesia no demostraban interés en los productos del viejo continente ni enloquecían  dispuestos a oferecer sus cosechas o los resultados de su pesca a cambio de ropa o bisutería de cambalache.

Su inconsciencia de indígenas les hacía incapaces de comprender por qué deberían de trabajar mucho más para adquirir cosas que no necesitaban: simplemente seguían prefiriendo sus ropas tejidas a mano y sus adornos florales a las telas, piedras y juguetes de los europeos.

Pero O'Keefe tuvo una idea brillante:

Si los yapeses solo estaban interesados en sus productos y en el dinero de piedra tradicional lo adecuado sería darles lo que buscaban. De esa forma, y teniendo clara su visión, se reunió con los jefes de las diferentes tribus de Yap para ofrecerles un negocio perfecto:

O'Keefe pondría a su disposición herramientas de metal endurecido así como los barcos necesarios para traer muchas más monedas de piedra en un mismo trayecto disminuyendo a su vez la posibilidad de naufragio, a cambio los yapeses pagarían por el servicio con una ingente cantidad de copra, aceite de palma y productos marinos.

Ese trato cambiaría su vida, y tras unos pocos meses O'Keefe se convertiría en millonario al vender los bienes conseguidos en los mercados de Asia y adquirir grandes superficies de tierra en Oceanía.

Era (aparentemente de nuevo) un negocio perfecto en el que todo el mundo salía ganando por lo que el irlandés siguió trayendo piedra caliza a la isla, aumentando si cabe la producción al enseñar a los locales las técnicas básicas de la minería.
Sin embargo, apenas un año después, algo empezó a fallar, algo no funcionaba correctamente en el paraíso, el número de monedas de piedra había aumentado geométricamente mientras que los bienes producidos en Yap seguían siendo los mismos.
El valor de las rocas calizas empezó a caer en picado y los precios aumentaron de una forma inversamente proporcional.

Se había generado un fenómeno de superinflación en la isla que estaba dinamitando su rudimentario sistema económico. Pero O'Keffe iba a salir indemne, ya había convertido en líquido la copra, el aceite y las algas, ya había comprado a los yapeses su propia tierra e incluso el poder en la isla.

Nada como poner en marcha la maquina de impresión de dinero para pagar a toda una sociedad con millones de miseria.

"¿No es el mundo algo sorprendente?" pregunta Marcus de forma retórica mientras cierra la tapa de su Apple.

 "Unos tipos en un garaje diseñan un ordenador por sus propios medios y acaban alterando la historia de la informática"

Pienso en Yap, y le explico al danés su historia, ninguno de sus jefes tribales podría haber imaginado nunca que alguien nacido en una aldea pobre del sur de Irlanda, en los confines del mundo, se convertiría en su señor.

Solo hay que darle a cada ciudadano lo que quiere:

Dinero.

Dinero....algo que no es más que un acuerdo social, una medida de intercambio que carece de valor más allá de los productos reales que lo respaldan.

8 comentarios:

monttse dijo...

Una lección de lo que no se debe hacer, a veces lo que parece la solución moderna no es sino el motivo del desastre económico o social de una sociedad.

Cómo acaban?

monttse dijo...

Una lección de lo que no se debe hacer, a veces lo que parece la solución moderna no es sino el motivo del desastre económico o social de una sociedad.

Cómo acaban?

Mister Floppy dijo...

Es una buena pregunta.

Se acaba mal, muy mal.

Muchos gobiernos populistas, especialmente en Sudamérica, generan ese tipo de decisiones.
La gente protesta por sus condiciones de vida y pide mejores salarios, algún candidato les escucha y acaba ofreciendo que va a elevar los sueldos, subsidios, etc... y entonces se endeudan para ello o imprimen más dinero, es decir "traen más monedas de piedra", como el país sigue produciendo la misma cantidad de bienes la gente gana más pero el precio de las cosas sube en una proporción aún mayor de lo que les habían aumentado el sueldo o la subvención, vuelven a quejarse y vuelven a conseguirlo, con lo que la espiral continúa alimentándose hasta que la economía se destruye.

El ejemplo de Perú durante el primer mandato de Alan García puede traerse a colación, y lo más sangrante es que años después volvió a ser elegido y es el actual gobernante del país.

(Aunque hay que reconocer que ha aprendido de sus errores)

Señor Frodo dijo...

Interesante entrada, pero, ahora a grandes trazos y dando tu opinión me gustaría que explicaras la situación económica de Islandia a día de hoy.
Por qué me habrá venido a la cabeza el tema islandes leyendo está entrada????No se...

Un saludo

Mister Floppy dijo...

¿La situación económica islandesa?, merecería un largo comentario aunque es difícil de ir al fondo de la cuestión porque se ha fiado todo a 8-12 años gracias a los prestamos.
Lo tangible es que los impuestos personales han pasado del 35 al 37% , que unos 3.000 islandeses se han ido (aunque las cifras reales son difíciles de conocer) y lo mismo ha ocurrido con la mitad de los extranjeros que estaban aquí para trabajar.
Todo ello ha provocado que el paro bajase, ahora está en el 7% aunque se espera que suba durante estos meses, noviembre cerrará con el 8% aunque la gente que se ha ido equivaldría a que 4 millones y medio de españoles hubieran emigrado y 2 millones de extranjeros.
En detalles más cotidianos, por ejemplo, en las neveras de los supermercados de precio normal o bajo ya no hay prácticamente productos extranjeros en los congeladores.
Los islandeses aplican el "doble precio a la argentina" uno para el local y otro para el turista, incluso algunas empresas grandes, etc...
Por lo demás, los apartamentos están bajando y la gente sigue con su vida, si no puede ir a McDonalds, que ha cerrado en la isla, como Burguer King, pues van a "Metro", si no pueden comprar helado americano comen el islandés, etc...
El mundo no se acaba.
Eso sí merece señalarse que la organización de eventos que atraen a extranjeros está convirtiéndose en algo que puede dañar la fama del país.
He comprobado in situ algunas situaciones esperpénticas por la falta de organización y recursos.

Anónimo dijo...

A mi me parece graciosa esa clase de dinero.

Señor Frodo dijo...

Muchas gracias dashiel, siempre tan atento....

Un saludo.

Manùú.€ dijo...

Al principio me resultaba extraño que hablaras tanto de Argentina, ya que eres Español y vives en Islandia., hasta pense que estabas un tanto obsesionado.,
Luego me di cuenta de que Argentina es un claro ejemplo de lo que no se debe hacer.
Yo soy Argentino.
Me encanta tu blog, hoy cuando abri el articulo para ver los comentarios me asombro el nuevo dominio, es fantastico. JAJA

Publicar un comentario