La velocidad de una bala

 Un chasquido del gatillo, el martillazo del percutor y una bala cruzando el aire a 800 metros por segundo.

Click y una madre llorará la muerte de su único hijo.

 El 30 de noviembre de 1939 medio millón de soldados rusos apoyados por artillería pesada se dirigieron a la frontera finlandesa para iniciar la anexión del país a la URSS.
La estrategia era simple:
El grueso del ejercito cruzaría la línea defensiva nórdica por el istmo de Carelia mientras que la 163 y la 44 división penetraban en la provincia de Kainuu cortando el ferrocarril que une el norte y el sur de Finlandia dividiendo al país en dos.

La prevision de los generales rusos señalaba que las tropas soviéticas conquistarían el país en siete días dada la relación de fuerzas existente, de 3 a 1, y a la capacidad de convertir en quintacolumnistas a todos aquellos enemigos simpatizantes con el socialismo real y la utopía colectivista.

Los fineses, por su parte, habían comprobado como meses atrás la URSS conseguía invadir con rapidez la mitad oriental de Polonia y las tres repúblicas bálticas por lo que empezaron a preparar al país para un inminente ataque ruso.

Todos los hombres mayores de 18 años y con fuerzas suficientes fueron instruídos en las técnicas del combate de guerrillas, se aceleró la construcción de nidos de ametralladoras en el istmo de Carelia y de trincheras en las poblaciones del norte.
Dada la falta de camiones para aprovisionar a las tropas se exigió a todos los granjeros la entrega de sus caballos y a las mujeres el esfuerzo constante de elaborar prendas para el ejercito y ser la mano de obra necesaria para pertrecharlo y mantenerlo en funcionamiento.

El país había comprendido que se trataba no de un acto de defensa si no de un acto de supervivencia.

Ese 30 de noviembre, el día que se inició la invasión, Finlandia había conseguido movilizar solo a 180.000 soldados, muchos de los cuales carecían de uniformes por lo que sus propias familias tuvieron que bordar el escudo de su país en la ropa.

Jovenes de Oulu, leñadores de Kuopio, estudiantes de Turku, granjeros de Kajaani...

Cada ciudad y cada pueblo enviaba su futuro a la frontera con la esperanza de que el pasado no se instalase en el presente.

Cuando se buscan héroes nunca se encuentran bastantes.

Hace frío, el invierno del año 2010 es duro, noto el dolor que se produce en los pulmones al respirar a 25 grados bajo cero, el entumecimiento en las manos amoratadas, la aridez en los labios y el viento cortante en las facciones.

Me pregunto qué sintieron los soldados en el invierno de 1940, uno de los peores del siglo en Finlandia.

Qué sintieron las tropas intentando avanzar bajo terribles tormentas de nieve y temperaturas de -45:
 Tanques atrapados en los caminos al congelárseles el combustible, camiones con los motores partiéndose por el frío, infantería diezmada por el hambre.

Los finlandeses resistían en el sur y la inteligencia británica informaba atónita de la evolución de los acontecimientos.

Las tropas nórdicas de granjeros aguantaban la ofensiva utilizando para su defensa las armas de la astucia la  rapidez y el ocultamiento.

La URSS había enviado un ejercito de soldados de Ucrania y el sur de Rusia dado que sus dirigentes no confiaban en la población cercana a la frontera, una parte de la cual era étnicamente fino-urálica lo que se traducía en contar con tropas no acostumbradas al frío extremo y que desconocían la zona. 

Tampoco hubo quintacolumnistas entre los nórdicos, a diferencia de los países bálticos la población se mantuvo completamente unida para intentar sobrevivir.

Pero el ejército comunista aún esperaba partir Finlandia por la mitad desde la Carelia norte utilizando a los 50.000 soldados de la 163 y la 44 división: el objetivo era el centro ferroviario del pequeño pueblo de Suomussalmi, apoderándose de él los soviéticos podrían someter Oulu y envíar con rapidez refuerzos hacia el sur rodeando de ese modo las defensas nórdicas.

La población solo contaba con 11.000 soldados para defenderla por lo que los finlandeses dejaron a los rusos avanzar no sin antes haber incendiado los edificios para que los enemigos no pudieran guarecerse del frío en su interior.
La 163 división tomó sin dificultad el objetivo pero quedó atrapada en él siendo reducida por varias unidades de finlandeses movíéndose por el bosque utilizando esquíes y abortando los intentos de suministro.

Las tropas rusas quedaron rápidamente sin alimentos y muchos soldados trataron de atacar de forma suicida las cocinas finlandesas para poder llevarse algo a la boca.

Para romper el cerco la 44 división soviética empezó a avanzar por la careretera de Raaten, la misma en la que yo me encontraba 70 años después.

Aún podían verse las trincheras al lado del angosto camino.

6 kilometros convertidos en un matadero de hombres desollados los unos sobre los otros.
El avance soviético fue detenido por una pequeña unidad de 300 hombres, la "Osasto kontula", convirtiendo el paso de Raaten en unas modernas Termópilas.
En las horas siguientes una división finesa atacaría desde el interior del bosque de coniferas diezmando a los comunistas que habían quedado atrapados en el camino.

Granadas, cocteles molotov incendiando los camiones con alimentos...y francotiradores.

800 metros por segundo, esa es la velocidad de una bala.

Un chasquido del gatillo.

Un golpe seco....y alguien perderá a un hermano, un padre, un marido o un hijo.

Alguien de Rovaniemi desconectará de la vida a un adolescente de los suburvios de Kiev.

Clic.

Alguien de Kuhmo matará a un desconocido de Minsk.

Y no será limpió, ni inmediato, no será como en las películas de los 40 donde los buenos viven y los malvados mueren un segundo después de recibir un disparo sin apenas derramar sangre.

El proyectil partirá una arteria, el capitán escupirá sangre y quedará tendido en el suelo vaciando su vida entre escupitajos y rezos por su alma.

Habrá gritos, desperación, miedo....

Estoy en el camino de Raaten aún sorprendido por esa trinchera, el mismo camino donde los cuerpos desfigurados se hacinaban sobre la nieve caídos bajo el peso de un enjambre de avispas de plomo.

800 metros por segundo.

Esa es la velocidad a la que una familia convierte a su hijo en héroe.

27.000 soviéticos murieron tratando de conquistar Suomussalmi en una operación que acabó en una derrota estruendosa.

Stalin preso de la ira ordenó la preparación de un nuevo ejercito de refresco para romper por fin las líneas finesas. Tras más de tres meses de guerra los soldados locales estaban extenuados, tres meses atacando sobre la nieve en movimiento constante, tres meses bajo el bombardeo expeditivo de la artillería, tres meses sin poder dormir temiendo a la aviación.

En marzo el ejercito de la URSS alzanzó la cifra de 600.000 combatientes y el fuego de los cañones se volvió salvaje, los nórdicos no pudieron contener el empuje del enemigo por más tiempo y la línea de defensa fue superada.

La guerra se había perdido pero los británicos y franceses ultimaban el traslado a la zona de 135.000 soldados con experiencia y la equipación adecuada para ayudar a Finlandia.

Los rusos no podían permitirse el lujo de perder más tiempo en ese frente: si los nórdicos seguían tratando de oponer resistencia en los bosques ayudados por las tropas francobritánicas la guerra podría eternizarse a pesar de estar ganada, ese escenario sería peligrosisimo si Alemania decidiese atacar Rusia.

En ese estado de cosas los soviéticos renunciaron a la anexión de Finlandia pero exigieron el istmo cercano a San Petersburgo así como la Carelia norte.

Los finlandeses no pudieron más que aceptar esas condiciones toda vez que se granatizaban su supervivencia como país.

La pequeña nación de las aldeas de los bosque había resistido lo que el resto de Europa oriental no pudo, pero el precio a pagar fue enorme: toda una generación de finlandeses quedó traumatizada por la guerra, la primera guerra a la que el país se había enfrentado en toda su pacífica historia.

Cada pueblo de Satakunta, cada pueblo de Kainuu, cada pueblo de Laponia, tiene su pequeño archivo de nombres acuñando la tierra con sus lápidas.

Juha Kopponen 1922-1940
Marko Vesalainenn   1920-1940
Simo Hypia 1923-1940......

1940 es la fecha en la que el tiempo se congela, en la que el reloj se detuvo para tantos entre los inmensos bosques de coníferas de Finlandia.

"Mi abuelo gritó cada noche del resto de su existencia, pesadilla a pesadilla"

Ningún armisticio termina una guerra.

En el camino

Kuopio, una ciudad perdida en el centro de Finlandia, ya no es el vago recuerdo de un profesor señalando un mapa político en una clase de geografía, tampoco un reportaje de televisión ni las asépticas coordenadas del resultado de una busqueda en Google maps.

Es algo real frente a mí.

Una estación en la que apearse, las palabras ininteligibles de los carteles, el color ilusorio de un cielo oscuro e inmóvil, la densidad del silencio...

Y el bosque.

Su magnitud salvaje trenzando las hebras de la vida que asedia Kuopio.

De niño soñaba con huir a las colinas de Alaska, ser un explorador que se adentra en la soledad de sus pinares teniendo como única compañía el sonido de los ríos y los pasos de los oseznos:
Construir una cabaña, vestirme con mis propias pieles, cazar para subsistir y encender una hoguera al caer la noche.

Esa es la paz que desprende el camino que lleva a Laponia.

Explicando qué es la política a un extraterrestre

 "¿Qué ser un político?" preguntó el marciano.
 "Un político es alguien que siempre tiene razón"


"¿Desarrolar el planeta Tierra una tecnología especial para obtener ese propósito?¿Cómo conseguir?"
"Sí, para ello se prometen las cosas que benefician a todo el mundo y que por tanto son insostenibles y cuando haya que corregir se afirma que no se ha cambiado de opinión si no que te entendieron mal.
Luego se comunican las malas noticias la misma jornada que hay una final de un torneo de fútbol."


"Yo no tener aún  ningún contacto con un político, ¿Dónde viven?"
"En el centro"

"¿Todos?"
"Sí, el centro es el único lugar del mundo con una densidad de población superior a la de Calcuta"

"¿Y quién contratar ellos?"
Los contrata la gente, cada uno tiene un voto, y el que consigue más se queda con el puesto por cuatro años.
Es como un pase de modelos en la televisión, cada uno se encarama a un púlpito y grita que sabe como solucionarlo todo.
Luego hay unos aficionados del partido que jalean cada frase exclamando "Viva" o "Gora" y al final aplauden cuando una luz se enciende, como en las telecomedias con risas enlatadas.

"Entonces los votantes analizar cada discurso y cada propuesta y más tarde elegir la que considerar mejor, ¿no ser así?"
"No, nadie conoce todas las propuestas, solo las más vistosas, los ciudadanos tienen el voto decidido desde años atrás y durante la campaña se limitan a disctutir en el bar o con el cuñado tratando de convencerse mutuamente, algo que nunca ocurre y termina en una discusión a gritos sobre la Guerra de Irak y la corrupción.
Los votantes apoyan a unas determinadas siglas PP, PSOE, IU, PNV, etc... que se traducen en derecha, izquierda, comunistas, nacionalismo vasco..."

"¿Cómo ser los votantes de la derecha?"
Los que en teoría tienen más dinero, son personas que se rigen por un libro escrito hace muchos siglos y que tienen unos arbitros en las casas de su club que no pueden casarse ni tener sexo con otras personas a menos que sean niños. Generalemente buscan que todos actuen como ese libro dice que se actúe lo quieran o no.

En cuanto a su apriencia, suelen peinarse con raya a un lado y comprar su ropa en Cortefiel.

"¿Qué ser Cortefiel?"
Es un lugar donde entras diciendote de "tú" y sales tratandote de "Usted".

"¿Y los de izquierdas?"
Son gente que quiere que las cosas las paguen los demás. Cuando no tienen trabajo que les den un chollo del PER, cuando tienen uno que les den un millón si los despiden y cuando se hacen ricos empiezan a votar a la derecha.

Mencionar antes también la palabra "comunistas" ¿Cómo ser esos humanos?
Básicamente quieren que todo se reparta dado que no aceptan el derecho a la propiedad de los otros, solo la suya. Suelen ser cantantes que apoyan a Hugo Chávez y cualquier ley contra los empresarios pero que no admiten que nadie se descargue su música.

"¿Y los nacionalistas? ¿Qué ser un vasco?"
Un vasco es alguien que tiene pinta de haberse cortado el pelo a si mismo. Poseen una fuerte tendencia hacia la irascibilidad.

"Todo esto ser un poco complicado...¿Hay alguna manera de resumir para mi raza?"
Sí, por supuesto "un votante es un futuro político y un político alguien que tiene un problema para cada solución"

La X

Me senté en la cama del hostal sin deshacer la maleta.

Sobre la colcha una pluma, un folio y un plano de Finlandia con una X en el círculo polar.

Estaba en Helsinki, una ciudad de 500.000 desconocidos, la capital del país europeo que históricamente había permanecido aislado por más tiempo, una nación encajada en el norte del Báltico que no alcanzaría su independencia hasta el siglo XX.

Todos los europeos excepto los estonios, húngaros, vascos y finlandeses compartían unas raíces idiómaticas comunes, sus lenguas eran ramas que se desgajaban de un mismo tronco.

En el espeso bosque semideshabitado que se extiende desde Laponia a Karelia sobrevivió una forma de comunicación en la que no existen preposiciones ni artículos, un idioma que carece de masculino y femenino, un idioma en el que la palabra "No" es un verbo que se conjuga y en el que cada nombre puede cambiar su terminación siguiendo 15 casos diferentes.

El finlandés.

Hay algo asiático en las facciones de sus hablantes, algo que no concuerda con suecos o rusos, algo peculiar.

Algo extraño.

Las huellas ancestrales de una sociedad sin reyes ni centro de poder, una sociedad ajena al pillaje, la rapiña y el asedio, una sociedad de cazadores que sobrevivía frente el enémigo agreste del clima extremo entre los tupidos bosques de una llanura inmensa.

Aislados los unos de los otros hasta abandonar Laponia dirigiéndose hacia el sur.

Yo iba a tomar la dirección contraria.

Mi pluma dibujó una flecha clavándose en la X del plano.