Laponia

 Y llegué a Laponia.

Nada cambia a primera vista desde las afueras de Helsinki hasta el Círculo polar: el mismo bosque centenario e inabarcable, el mismo manto de nieve luminosa y polvorienta, las mismas planicies que delatan la ubicación de lagos y estanques.

Nada excepto el frío.

Cada exhalación es el drenaje de una parte de tu espíritu que abandona el cuerpo convertida en humo. Bocanadas de gas lechoso vomitado por los labios en forma de calor que se despide.

Como si los hombres pretendiesen enseñarse el alma los unos a los otros.


El coche se detiene en Joulupukin Kammari, la oficina de Santa Claus donde la navidad dura 365 días y los sueños infantiles pueden grabarse en video para ser revividos sin tener que cerrar los ojos, el lugar perfecto para remitir una carta desde el fin del mundo.

Renos, villancicos, veinteañeras disfrazadas de gnomo, panzas orondas, barbas canosas y ensortijadas,  largas sonrisas ....

Cubro mi dosis de Laponia hollywoodiense y abandono el complejo en dirección al parque nacional de "Pyhä-Luosto".

El enclave sagrado.

Las colinas en las que los antiguos fineses veneraban a sus deidades mediante ritos chamánicos.
Laponia es el nexo de unión entre el viejo continente y las tribus amerindias, la cultura de la caza y la autosuficiencia, el respeto por la vida y el nomadismo.

Hay un complejo hotelero en Pyhä y algunas pistas de esquí.

No me interesan.

Camino hacia el interior del bosque, penetrando entre los arboles con mis raquetas de nieve, desciendo un pequeño terraplen de cinco metros agarrándome a las bases de los pinos y continúo andando con el pesado esfuerzo que requiere el abrirse paso entre la escarcha.

Pyhä el lugar sagrado entre las colinas que dos millones de inviernos atrás fueron Alpes.

Sigo caminando, no se muy bien hacia donde.

No hay finalidad ni objetivo.

Veo que entre las montañas se dibuja una concavidad inmaculada, como el paso de un desfiladero.

Me dirijo en su dirección para tratar de recorrer esa estrecha senda, aprieto el paso y penetro en el lugar mirando hacia arriba, las paredes de las colinas se muestran sobrecargadas de hielo y los árboles se deforman por el peso de la nieve como si pretendieran actuar de dique contra desprendimientos.

Un cartel en finlandés, ruso y lengua franca bloquea el camino.

"Prohibido el paso: peligro de aludes"

Dibujo una semicircunferencia y lo rodeo dejándolo atrás.

El desfiladero tiene pequeños desniveles que remonto ayudándome con los palos de esquiador o deslizándome sin perder el equilibrio.

El frio es intenso, también el esfuerzo: nariz enrojecida y ushanka calada.

Los ojos miran el suelo y los dientes se aprietan.

Un paso más, otro, clava el estoque para ayudarte a subir, levanta la vista....

Las paredes están cada vez más cerca y los arboles más y más inclinados.

El empeño hace que escupa más y más humo por la hoguera de mi boca.

Puedo verlo desapercer de mi cuerpo y formar una pequeña nube ante mis ojos.

Como si pretendiera mostrarme el alma a mi mismo.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Como siempre digo, que sana envidia.

monttse dijo...

Que bien escribes!

Todavia no se si estás ahí para quedarte o de paso...Ah! Ten cuidado y haz caso a las señales, la nieve es muy bonita pero peligrosa.

Dashiell dijo...

Monttse, habrá que verlo...

lu dijo...

Se ha dado la casualidad de que mientras te leía estaba escuchando esto:

http://www.youtube.com/watch?v=hUZgNgxrWHY&feature=related

Capitán dijo...

Los indios decían que al matar un animal su alma sale del cuerpo y flota frente a tí.

clavedesol dijo...

Siguen sin existir retos inalcanzables para tí, no los dejes nunca. Tengo ganas de ver fotitos de esas maravillas.

Cuídate, tío loco y a disfrutarlo como ya sabes.

Anónimo dijo...

Mucha suerte en Finlandia.

Luis dijo...

Oye ¿Has cambiado ya todas las koronas islandesas, que aconsejas hacer?

H. dijo...

No queda muy bien esta nueva interfaz, muy estrecho todo xd.

Pahu dijo...

Creo que la inversión del, ya convertido en epitafio, "cogito ergo sum" cartesiano lo aplicas perfectamente. En tu caso es, como diría Unamuno, un "homo sum, ergo cogito". Primero el hombre, primero vivir, luego pensar y escribir. Sin vida la pluma se queda sin tinta y, por lo que parece, tu tintero está rebosante. Enhorabuena por tu forma de escribir y enhorabuena por tu vida.

Razmujin dijo...

no sé si mientras estabas allí pudiste disfrutar del encanto de la aurora boreal o revontuli, como dicen los sami... pero es algo que te remueve las entrañas...

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