El engranaje

Cien empresarios, dos mil políticos, algunas decenas de jueces y un puñado de sindicalistas.

Cabezas visibles que representan a ciudadanos, trabajadores, afiliados o compañías. Unidos por el poder y la mecánica de una lógica aplastante: la de conseguir los objetivos que se plantea alcanzar el grupo al que se da voz.

El planeta es un departamento sellado en el que los distintos intereses colisionan:

Políticos ultraconservadores iraníes alineándose con naciones comunistas, agricultores de izquierdas presionando a sus gobiernos para que frenen la importación de vegetales del tercer mundo e impidan, con ello, su desarrollo, empresarios que claman por medidas neoliberales y al mismo tiempo por subvenciones.

Cada decisión que se toma equivale a favorecer a un grupo y perjudicar a otro, en esas circunstancias la tendencia natural del engranaje es la de la búsqueda del mayor beneficio cortoplacista para el grupo más numeroso que pueda garantizar la continuidad en el poder de la clase dirigente

En una dictadura la premisa es sinónimo de beneficio oligárquico (ejército, iglesia y aparato político), en la democracia se añade el sistema productivo y un gran porcentaje de trabajadores-votantes por lo que la lógica dícta que serían estos últimos los que se verían beneficiados en todas las ocasiones ya que son los más numerosos.

Sin embargo, medidas demasiado inclinadas a favorecer a los empleados acaban requiriendo de una mayor presión fiscal lo que genera descontento entre los dueños de las empresas que pueden verse obligados a contratar menos trabajadores o instalar sus fábricas en otros países, lo cual cierra el círculo con aumento del paro, descontento social y la pérdida de poder.

En esas circunstancias el engranaje marca un cierto equilibrio interno para que todo avance sin que nada cambie.

Debido a ello se busca la manera de obtener recursos de una forma distinta destinados a calmar las peticiones de los grupos de presión locales, así pues las subvenciones a trabajadores y las prevendas a empresarios terminan pagándose mediante deuda exterior.

El PER, las inyecciones a los bancos, los 400 euros, las corbatas de los cineastas y el Plan E acaban siendo abonados por un funcionario de un pueblo de Wyoming o de Renania que deposita sus ahorros en un fondo de inversión.

El político de turno cree que necesita más para llegar a las elecciones dado que en tiempos de crisis las promesas de fogueo solo son creíbles cuando se pintan de verde.

Se emite más deuda.

Y luego más.

Alguien que dirige el fondo de inversiones en Chicago o Frankfurt empieza a pensar si el político podrá devolver todo lo que pide por lo que clama por un interés más alto debido al incremento en el riesgo.

La deuda se acumula sin cesar.

Cuando el caso se da en el tercer mundo alguien acaba suplicando que se condone, puesto que toda la deuda emitida lo fue debido a las decisiones de un político corrupto que ya ha sido desalojado del poder, en el primero mundo, incluso, un pequeño grupo de presión se manifestará con guitarras para que se haga.

Pero el jubilado de Wyoming o al funcionario de Renania no están dispuestos a renunciar a los ahorros de su vida aunque la parte de la deuda comprada por el Estado y controlada por los políticos acabe perdonándose.

En esas circunstancias el líder del tercer mundo que pidió la condonación argumentando que su predecesor era alguien poco honorable empezará su propia escalada de deuda hasta que el siguiente que lo desbanque pida que se perdone de nuevo.

Cuando el caso de endeudamiento extremo se da en el primer mundo, el gobierno causante del problema intenta enviar mensajes tranquilizadores pero los fondos y grupos que ven como el peligro de bancarrota va aumentando no le creen dado que no es capaz de frenar las demandas de sus lobbies internos (sindicales o empresariales) Estos se defienden argumentando que la soberanía del país se ha visto amenazada y que se impide a políticos democraticamente elegidos el desarrollar las políticas que sus votantes le demandan.

Pero ya es tarde puesto que el engranaje se ha globalizado y a un millón de protopensionistas y funcionarios alemanes y estadoundenses les importa un carajo el PER o los 400 euros, lo que les importa es su inversión.

Ante la amenza de ver como se corta el grifo los políticos ceden ante las piezas exteriores del engranaje y buscan algo distinto para cuadrar las cuentas:

Siguiendo de nuevo niveles cortoplacistas y sin apenas más opciones se ve la luz de la solución en una salida clásica:

Romper una promesa.

Dos años atrás se había ofrecido abonar, garantizado por ley durante dos décadas, un precio muy superior al coste a aquellas empresas que generaran electricidad proveniente de celulas fotovoltaicas.

Rompiendo la hucha legal de una promesa se obtiene la calderilla inmediata para ir tirando hasta el siguiente chute de adam en el jardín de las cosechadoras del engaño.

Pero, en esta ocasión una empresa danesa había decidido instalar dos importantes huertos solares, tal vez también una italiana o una noruega se vieron atraídas por la oferta legal del gobierno de ese país para producir energía limpia.

Ante el temor de estar abocados a la ruina los inversores de esas naciones claman a su propio gobierno que le aplique el mismo trato a las empresas del país que ha roto su promesa y juran no volver a colocar su dinero allí.

La credibilidad es más importante que el dinero puesto que su coste es mayor y su influencia más profunda.

Otra pieza del engranaje hace recular al gobierno.

Individuo, familia, izquierda, derecha, francés, Europa, musulmán, budista, mujer, hombre, enfermera, informático....cada pieza del engranaje mantiene el equilibrio con su choque constante contra las otras y contra si misma.

Para que todo avance a la menor velocidad posible.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Ejm ...

Me da errores si hago el comentario con mi nick, que raro.

Monttse.

Kenn dijo...

No aparece ningún texto. Solo el título.

Anónimo dijo...

Cierto, no aparece nada, anda solucionalo porfa....., que por cierto ya iba siendo hora también...

Señor Frodo

Sergio dijo...

Bueno, tecnicamente el post no está del todo vacio, hay un "."... Quizá Dashiel nos este dando un mensaje metafórico, ¿o no?

Anónimo dijo...

Soy malísima para las metáforas y las adivinanzas...

Que emoción, a ver si dice algo..

Mr. Floppy manifiestate, :) si tenemos que ir a rescatarte, grita!

Fdo. monttse (otra vez)

Tarquia dijo...

What an art!
With this dot you really express yourself on the new level!
THE best entry ever! :)

clavedesol dijo...

Whuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaau!! Sin palabras...

Por qué no lo arreglas y dejas de intrigar?? :P

Anónimo dijo...

Hola, Muy buen blog, de 10. Queria decirte que soy español, y me gusta mucho tu blog. Nunca comente hasta hoy, pero te he leido alguna vez. Decirte que me ha encantado tu blog y que yo tambien tengo uno que es:
www.javiervg12.blogspot.com
Espero que lo visites y te guste.

Anónimo dijo...

Bueno!! por fin!!

:)

Mi comentario a lo que has escrito sería muy largo, para resumir.. sí pero no.

No se puede cargar a la masa social con la culpa y la solución a todo el problema de mal engranaje, de poca planificación a largo plazo y de avaricia, que es en REALIDAD el problema actual.

Resumiendo más: ¿donde está la guillotina?

Fdo. Monttse otra vez (sigo sin poder firmar desde wordpress)

Anónimo dijo...

Ya era hora.

Scott Joplin dijo...

Lo que no cuentas son los reajustes del engranaje cuando llega al gobierno la Thatcher de turno.

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