La batalla de Kollaa (La velocidad de una bala parte 2)

Dejó la granja y fue al frente con su fusil de caza m28 "pystykorva".


Iba a servir en la duodécima división, ubicada en la Karelia ladoga, en cierta manera había tenido suerte, la región a la que iba destinado no sufría el grueso de las hostilidades, que recaían a lo largo de la línea Mannerheim, ni tampoco era un núcleo secundario del conflicto como podía ser Kainuu.


Estratégicamente el área alrededor del río Kollaa carecía de suficientes caminos transitables para que los rusos pudieran movilizar a su ejercito haciendo valer su superioridad numérica dado que sus tropas no estaban pertrechadas para avanzar campo a través.


Simo Häyhä, el pequeño hombre de 1m52, apocado y modesto, tal vez conseguiría sobrevivir a esa guerra de conquista y volver a Raujärvi, la minúscula aldea junto a la frontera rusa en la que había nacido ya que la duodécima división del ejercito finés en la que servía se limitaba a defender los pasos entre el bosque susceptibles de ser atacados por los rusos.


Nadie esperaba un potente ataque en Kollaa.


Tal vez por eso se realizó.


Cuarenta mil rondas de artillería fueron disparadas sobre las defensas nórdicas el primer día de la batalla.


Debido a la dureza del suelo, a lo inesperado de las hostilidades y a las extremas temperaturas de treinta bajo cero, cavar trincheras se antojaba una labor imposible a contrarreloj, los soldados se limitaban a crear su propio hoyo y a saltar en él como si de animales acosados se tratase.


Las líneas nórdicas fueron diezmadas y ante el peligro de que los soviéticos las superaran, el Estado mayor del ejercitó finlandés ordenó reforzarlas con los pocos soldados de refresco que existían.


Tras el fuego de los cañones llegó el turno de la infantería rusa apoyada por blindados, los soviéticos se adentraron en los caminos esperando poder avanzar con rapidez y dirigirse hacia el sur para flanquear la línea Mannerheim.


Había llegado el turno de los francotiradores.


Simo Häyha no era uno al uso, carecía de experiencia en combate y su formación castrense se limitaba al servicio militar.


Había desechado el uso de fusiles más modernos y, sorprendentemente, se negaba a utilizar una mira telescópica.


"Un disparo, un muerto".


Ese es el lema de los francotiradores. La primera bala delata la posición por lo que ha de equivaler a un billete al infierno.


El ejercito soviético fue atacado desde el bosque por pequeñas unidades móviles que avanzaban sobre esquíes colocando bombas lapa en los tanques y diezmando a la infantería con cócteles molotov a los que se les añadía aceite para que las llamas se adhirieran a la piel.


Morir carbonizado a treinta bajo cero era una forma salvaje e irónica de morir.


Sin embargo los proyectiles de los francotiradores fineses causaban estragos a un nivel menos brutal pero más profundo: los oficiales y los destacamentos de suministros eran los objetivos principales con lo que se causaba un clima de terror ante la perdida de mando en las unidades y el desabastecimiento de las mismas.


"Un disparo, un muerto"


Paciencia, camuflaje, capacidad para tomar la decisión correcta, para permanecer en el mismo árbol, detrás de la misma piedra, paciencia para avanzar como un depredador emboscado, paciencia para encontrar el mejor objetivo.


Calculas la dirección del viento, su fuerza.


"Un disparo, un muerto"


El pequeño Häyhä, de honestidad inquebrantable y mirada triste, el tipo taciturno y acomplejado por su escasa altura, había convertido el bosque que separaba las líneas rusas y finlandesas en una suerte de puerta entre el mundo de los vivos y el vacío eterno de la muerte.


En menos de tres semanas abatió a cien enemigos.


Sus heroicidades no tardaron en ser objeto de la prensa, los periodistas le convirtieron en un mito inmediato mezclando deliberadamente verdad y ficción para insuflar ánimos a un país acosado por la tragedia.


"Un disparo, un muerto"


La ley de oro se convirtió, si cabe, en más cierta cuando los rusos enviaron a sus propios francotiradores para darle caza.


Un error significa también un muerto: tú.


Simo lo sabía y su mecánica se convirtió en una elaborada acción compleja en la que cuidar cada detalle:


Nunca a cara descubierta: pasamontañas claro bajo la capucha blanca.
Nunca un tiro sin antes haber compactado la nieve junto a la obertura para no levantar una pequeña nube que delate la posición.
Nunca pretender arreglar un error.
Nunca utilizar mira telescópica, el reflejo de la luz sobre el cristal puede ser una sentencia de muerte.


Simo llenaba, incluso, su boca con nieve para impedir la aparición de vaho.


"Un disparo, un muerto"



Cien.

Ciento veinte.
Ciento noventa.
Trescientos.


Los soviéticos habían puesto precio a su cabeza.


No había nombre, solo era un soldado finlandés desconocido, pero si un apodo.


"La muerte blanca".


Häyhä peleaba su propia guerra en el marco de una mayor, en un entorno que se desmoronaba bajo sus pies y el de todos.
Tal vez por las noches solo pensaba en regresar a su granja, en terminar con esa locura, en sobrevivir.


Los finlandeses seguían resistiendo pero el conjunto de las líneas defensivas del país era un edificio que se mantenía en pie con los cimientos mortalmente afectados.


La última ofensiva rusa abrió una brecha de un kilómetro en la 12a división a la que pertenecía Häyhä y el grueso del ejército enemigo se dispuso a pasar por el agujero.
Los 32 francotiradores de los que disponían los nórdicos en la Karelia lagoda se apostaron en un pequeño cerro con la tarea imposible de frenar a los primeros 4000 militares soviéticos de forma que la retaguardia pudiese utilizar el tiempo ganado para contraatacar cerrando la brecha causada en las líneas defensivas.


"Un disparo un muerto"


Los finlandeses peleaban por mantener en pie el frente al norte del istmo sin saber que sus dirigentes ya negociaban la rendición.


Los rusos martillearon con fuego pesado y posteriormente con una nueva ola de infantería mientras el cerro en el que resistían Häyhä y sus compañeros se enfrentaba a un elevadísimo número de soldados y francotiradores enemigos.


Misión mortal en la que pasaría a llamarse la "Colina de los asesinatos".


Los francotiradores soviéticos escupiendo balas de punta hueca.


Explosivas.


El metal del proyectil se hace añicos al tocar el cuerpo y las múltiples esquirlas destrozan los órganos.


Los árboles reventaban con un impacto de ese calibre.


Poco a poco los nórdicos fueron cayendo, no sin antes haber infligido cuantiosas bajas entre el ejercito comunista.


32, 30, 27, 23, 20, 16, 12, 7, 6, 5...


4.


Solo 4 francotiradores finlandeses seguían vivos en la colina, siendo Simo uno de los que aguantaba a duras penas la pesada tarea de ejecutar una labor suicida.


Tras algunas horas más decidieron retirarse y Häyhä hacer un último disparo.


No pudo apretar el gatillo.


Cuando cazas corres el riesgo de acabar siendo cazado.


"Un disparo, un muerto".


Sus compañeros volvieron para tratar de rescatarlo de un entorno dantesco en el que las balas habían cortado la práctica totalidad de los árboles a 1m70 de altura. 


Simo, el mejor francotirador de la historia, causante de 505 bajas, yacía en el suelo.

La mitad izquierda de su cara había literalmente desaparecido, un proyectil de punta hueca le había reventado las facciones volatilizando su mejilla y su maxilar.


El pequeño granjero finlandés que soñaba con volver a casa quedó en coma durante siete días para acabar despertándose a la misma hora en que la contienda acabó.


La duodécima división aún resistía.


"Un disparo, un muerto"


Todos tenemos una bala con nuestro nombre.



13 comentarios:

Anónimo dijo...

Todos tenemos una, lo único que cambia es cuando te llega el tiro y quien lo dispara.

Anónimo dijo...

Genial, se parece a la historia de Zaitsev.

Manu dijo...

Moi!

Häyhä se negaba a usar una mira telescópica porque decía que eso le obligaba a elevar la cabeza demasiado sobre la nieve.

"Rondas" de artillería es una traducción literal del inglés "rounds" cuando podría decirse simplemente "proyectiles".

Esperamos saber más cosas de tus aventuras por Suomi.

Dashiell dijo...

Bueno, uno de los significados de ronda es "una serie ordenada de cosas".
Si, es cierto, Häyhä no utilizaba mira telescópica para no levantar demasiado la cabeza, entre otras cosas, como el temor al reflejo de la luz en el cristal o a que se empañase el mismo.
En el fondo debía hacerlo así porque disparaba sentado tras cavar un pequeño hoyo en la nieve (o acomodarse) lo cual para alguien más alto podría ser un suicidio.
En cualquiera de los casos su historia es una de las más sorprendentes de todo el frente oriental, quizás solo superada en Finlandia por la de Törni (que tiene todos los elementos para una serie de varias temporadas debido a su profundidad)

monttse dijo...

Con tu forma de contarlo se vive el relato a flor de piel!

Anónimo dijo...

A pesar de todo Häyhä vivió hasta los 90 y pico años, murió hace nada.

Manu dijo...

Conseguí encontrarlo:
http://www.mosinnagant.net/finland/simohayha.asp
Un grupo de "frikis" de las armas de EE.UU. visitaron a Simo Häyhä en su casa tiempo antes de su muerte.

Si es que en EE.UU. compras un Mosin Nagant por 80 dólares.
http://www.aimsurplus.com/product.aspx?groupid=90

Dashiell dijo...

Lo conocía, de hecho mucha de la información que circula en Internet acerca de Häyhä está basada en un artículo escrito por uno de los tipo que le visitan.

Dashiell dijo...

Este es un pequeño video que el grupo de americanos colgó en youtube sobre su encuentro con Häyhä.
(Por cierto, Simo les pregunto cuántos tenían un Mosin Nagant y casi todos levantaron la mano)

http://www.youtube.com/watch?v=qNev5NlJLjk

Este es un interesante resumen ilustrado de la historia de Háyhä:

http://www.youtube.com/watch?v=jaLfxfpsmtY&feature=related

Tarquia dijo...

This week’s piece of news has been that Chuck Pfarrer has a movie project called “Winter Wolf “. So maybe we can soon see international production of this war.

What come to wars I have to say that, as a Finn, I’m very proud of my grandfathers and their generation. Not because of war and all that killing but the fact that they had willpower (SISU!) to keep Finland independent against huge man overpower. This wouldn’t be possible without men like Häyhä who thought a step forward how to keep themselves alive.
But it was not only men who “won” the war. Finland had huge advantage with clothes and food. There was a voluntary defense organization for women called Lotta Svärd. Behind the front lines women did almost everything (only thing that women did not do was fighting itself): nursing, making food, sewing and knitting clothes, washing bodies, collecting money, office work, aircraft warning service etc.
Actually this was so hard thing for Russians that one of the terms of peace was that Lotta organization has to be disbanded. And the explanation was that the organization is fascist :)

Anyway, I also saw how bitter my grandparents were of their lost youth and heard the nightmares. All the bullets are not metal.

Dashiell dijo...

With a good screenplay a movie about the Winter war could be amazing.
But usually the war films need a big budget to look the right way.
Regarding the clothes, I couldn't agree more, even if Finland was a porr country back then, everybody had the right clothes to be aoutdoors even if the army didn't provided it but the russians sent people from the south with no winterjackets, hairy boots or ushanka hats and a high percentage of soviet soldiers just got literally frozen.

Tarquia dijo...

Yes, Finland was poor but when you don’t have money, you have to find a way.

There is a little detail, an iron ring.
Finland needed money and even if people were poor, every house had a little piece of gold, wedding rings.
1750 kilograms of gold were collected and those who wanted could get an iron ring to replace the wedding ring.

And where the money went.. there is many legends of that.

Anónimo dijo...

Gracias a quien publico este articulo, realmente me hizo vivir la aventura de ser un tirador de elite.
Me gustaria saber si existe un video o un libro que describa toda la historia de Simo Hayha.
Gracias.
juan-carlos.ferri@chuv.ch
ferrijc@yahoo.fr
Carrouge-Suiza

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