Ingenieros informáticos como Homer Simpson

Luis empezó a hablar del mundo de la informática mientras los cuatro cenábamos.

"En mi empresa tenemos algún que otro tipo que ya sea por su incompetencia o por su vagancia se ha tirado ya dos años casi sin trabajar, y claro, a los demás nos toca hacer lo que ellos no hacen, de hecho hay una persona en concreto en mi grupo que aún no ha acabado una tarea que cuesta alrededor de una semana en realizarse, con decir que llevamos más de medio año en el proyecto..."

Conocía lo suficiente del mundo de la informática para no creérmelo, años antes había descartado entrar en Coritel por las terribles condiciones de dureza, jornadas interminables y sueldos precarios que esa empresa y otras similares ofrecían.

Cuando le dije que seguramente estaba exagerando Luis se rió.

"Mira, si se pasa el filtro de las picadoras de carne y se llega a una compañía de gran tamaño con muchos proyectos y muchos grupos te aseguro que es así"

"¿Y no se quejan los demás? ¿No les acaban despidiendo?" preguntó Ana.

"En mi empresa, por ejemplo, los responsables de recursos humanos y los jefes de departamento no tienen el   suficiente nivel técnico como para diferenciar un ordenador de una Xbox360, sabrán de lo suyo, de psicología o materias económicas pero de informática nada de nada, y en cuanto a los compañeros, si no hay animadversión personal nadie va a quejarse de nadie, de hecho es todo lo contrario, muchos se tienen que quedar de todas formas hasta las 7, las 8 o las 10 en la oficina ya que está mal visto irse antes así que les importa muy poco si alguien en concreto es un incompetente o un vago porque saben que van a tener que permanecer en la mina si o si.

"¿Pero os obligan a quedaros hasta las 10?" preguntó Ana de nuevo.

"No es que obliguen, a veces es una especie de mascarada donde todo el mundo aparenta que está trabajando más que el resto para que en el futuro les asciendan, es como un gran teatro en el que el nivel de productividad a partir de las 6 de la tarde se va al carajo...en otras ocasiones es simplemente que la empresa fijó una fecha de entrega imposible para que el cliente prefiriese contratar sus servicios en lugar de los de la competencia y claro, luego toca las últimas semanas trabajar más, pero incluso entonces un vago o dos menos no van a solventar el problema. Al final es como una casa de citas donde cada una de las yemas de tus dedos es un ojete...."

Diez millones de muertos

Le ataron a un tronco para cortarle las manos pero esta vez en lugar de dos golpes secos de machete utilizarían algo más doloroso: salvajes y repetitivos reveses con las culatas de los rifles. Los primeros impactos rompen los huesos y los siguientes van abriendo la fractura hasta que solo queda cortar los vasos sanguíneos, los músculos y la piel.
Una vez amputadas los soldados las introdujeron en la cesta llena de extremidades, debían llevarla al puesto de control donde el oficial les reclamaría las pruebas pertinentes del castigo a todos aquellos aldeanos que no habían conseguido reunir las cantidades de caucho exigidas.

De la noche a la mañana se había convertido una región de dos millones de kilómetros cuadrados y habitada por centenares de etnias en un inmenso campo de concentración de características demoníacas donde cada existencia valía menos que el plomo de la bala que la segaba.

Solo existía una premisa principal en ese universo enloquecido:

Conseguir la mayor cantidad posible de materias primas con el mínimo coste.

Para ello se fijaban unas cuotas de caucho, material que había alcanzado un precio altísimo debido a la demanda de la industria automovilística, que cada una de las aldeas del país debía proporcionar, ante esa ecuación solo quedaba resolver la última incógnita, conseguir que los 12 millones de habitantes de la región trabajasen quince horas al día a cambio de nada y que, además, para ahorrar en gastos, alimentaran a los miles de soldados y funcionarios que día a día los diezmaban.

El gobernador y los comisionados de cada distrito aplicarían diferentes métodos para obligar a los nativos:
Las mujeres y sus hijos pequeños eran secuestrados y recluidos en campamentos aduciendo cualquier excusa y se fijaba una pena en caucho que sus maridos debían satisfacer para poder verlos de nuevo, algo que raramente ocurriría puesto que apenas eran alimentados durante su confinamiento.

También se creó un ejército denominado la "fuerza pública" que se nutría de adolescentes de las etnias con menos poder en la zona o de niños que provenían de las colonias infantiles que la iglesia católica había fundado en la región y en las que los huérfanos se educaban en su lealtad a los invasores.

La "fuerza pública" devino la punta de lanza con la que atacar las aldeas para exigir el cumplimento del trabajo. Los adolescentes aplicaban con brutalidad cada una de las órdenes teniendo vía libre en otras para dar rienda suelta a sus deseos.

Tras cinco años el país había visto morir a un diez por ciento de la población, a pesar de ello el nivel de caucho exigido se mantenía con lo que los supervivientes debían trabajar aun más por lo que no eran capaces de mantener sus campos y pastorear sus reses para asegurarse el alimento. Se entró en una espiral en la que a medida que la gente iba muriendo la tarea para los que se mantenían en pie se volvía más y más difícil y por lo tanto generaba más castigos.

Los testimonios de la barbarie se sucedían uno tras otro:

«Varios soldados discutieron por mi madre, porque todos la querían como esposa, y al final decidieron matarla. La mataron con un arma –le dispararon en el estómago– y ella cayó al suelo; cuando vi aquello, lloré mucho, porque habían matado a mi madre y a mi abuela y yo me había quedado sola. A mi madre le faltaba poco para dar a luz»


«Ataron a seis personas, pero no sé a cuántas habían matado, porque eran tantas que no pude contarlas. Cogieron a mi hermana pequeña y la mataron; luego arrojaron su cuerpo al interior de una choza a la que prendieron fuego».

«Los soldados vieron a un niño pequeñito y, al ir a matarlo, el niño se rió; el soldado golpeó al niño con la culata de su arma y luego le cortó la cabeza. Un día mataron a mi hermanastra y le cortaron la cabeza, las manos y los pies porque llevaba adornos».

La inauguración




Tras volver a España visité el centro cultural de mi ciudad, una placa de bronce grande y angulosa tenía grabada una leyenda y la fecha en la que había sido inaugurado.

No necesitaba comprobarla, podía recordar perfectamente aquel día.

La apertura del centro cultural fue un acontecimiento, era el primer edificio de esa índole que se construía en mi ciudad y todo el barrio tomó el hecho como algo histórico: se colocaron largas mesas con canapés, dulces y bebidas para que los ciudadanos se atiborrasen con sus propios impuestos.

Fui con Vicente a esa merienda cutre, ambos teníamos 11 años y él iba de mesa en mesa tratando de picar de cada delicatessen con frutos secos y de cada bandeja de sándwiches fríos que pareciese distinta. Se servía coca-cola y vaciaba el vaso de plástico en su estómago de un golpe, caminaba hacia la naranjada y después hacia la gaseosa, cogía un dulce de forma inquieta y lo enterraba en su bolsillo.
  
"Me gusta mucho tirarme un pedo en la cama, taparme completamente para que el aire no se escape y oler el cuesco, cuánto más apestoso mejor" dijo.

"¿Si?" Pregunté

"Claro, es una pasada, me hace sentir bien"

No supe qué contestar pero él siguió hablando hasta que los camareros sacaron nuevas bandejas de delicias de chocolate y pequeños conos de crema.

Nos abalanzamos sobre ellos devorando algunas unidades como depredadores de la sabana, sigilosa y salvajemente.

"Creo que voy a parar" dijo con inquietud "me está empezando a doler la barriga"

Le miré sorprendido, su cara estaba blanca y una mueca de dolor se forjó en su rostro.

De por qué es difícil aprender finlandés

El lenguaje es un pequeño universo que conforma la identidad cultural de cada pueblo, un teclado con el que interactuar en la sociedad.

Extrañamente el idioma se utiliza también para comunicarse con nadie.

Entendiendo como nadie a un objeto sin vida.

Resultaría diabólico para un hombre del medievo el comprobar que un ser humano puede conversar con un cajero automático, con el contestador de voz metálica de la línea de atención al cliente de una empresa de telefonía o con el software de una consola de videojuegos.

El ser humano entabla un intercambio de información y el código que se utiliza deviene tan importante como el contenido puesto que crea el marco donde encajarlo.

Es de esa forma que el hombre asume que conceptos particulares son universales.

Que su pequeño marco de comunicación donde el número es singular y plural o el orden de las oraciones SUJETO VERBO y PREDICADO es algo incuestionablemente seguido en el resto de lenguas del planeta.

Y llega el momento de enfrentarse al inglés...y es difícil, al alemán....y es complicadisimo, al ruso...y es una locura....

Pero todas esas lenguas forman parte del mismo árbol indoeuropeo.

El escenario cambia profundamente al intentar aprender idiomas de familias distintas:
 
El árabe establece número singular, dual y plural.
Las lenguas papuanas añaden trial y paucal  (cuatro o más unidades de algo) por lo que un sustantivo como la palabra vaca tendrá diferentes formas dependiendo de si se trata de una, de dos, de tres o de un número que supere al anterior.

La simplicidad vaca/vacas se esfuma.

Se asume que el género es masculino femenino o neutro.

Pero el vasco utiliza una clasificación que contrapone seres animados a seres inanimados y algunas lenguas austronesias distinguen entre hombres, mujeres, frutas y "todo lo demás".

Se asume que los verbos se conjugan atendiendo al modo, el aspecto, el tiempo, el número y la persona.

Pero en chino esas funciones son realizadas mediante la posición en la frase y añadiendo partículas mientras que en japonés opera el contexto para algunas de ellas.

El finlandés tampoco es una lengua indoeuropea, pertenece a una pequeña familia llamada "urálica", con unos 25 millones de hablantes en todo el mundo y en la que también están incluidos otros idiomas como el húngaro, el estonio o el sami.

¿Cuales son las características del finés?

El suomi carece de artículos, también de preposiciones, no distingue, salvo alguna excepción, ningún genero gramatical ya sea masculino, femenino o neutro y la fonética es muy similar a la del español, siendo los únicos sonidos claramente distintos los fonemas representados con las letras y (u posterior)  h (aspirada), ä y ö.
A ello se añade que los cuatro verbos más comunes del castellano (ser, estar, haber y tener) son solo uno en suomi: "olla"

¿Dónde reside, entonces, la dificultad del finlandés para el hablante de una lengua derivada del latín?

La gramática del suomi es infernal, extremadamente flexiva, presenta 15 casos y de forma contraria al latín no son, muchos de ellos, propiamente gramaticales, la mayoría son semánticos, así pues un sustantivo puede declinarse de la forma siguiente:

Nainen=mujer  (en nominativo, como sujeto)
Naisen=de la mujer
Naista=parte de la mujer
Nainen= en acusativo (como complemente directo)
Naissessa= dentro de la mujer
Naisesta= (de la mujer, pero indicando movimiento de dentro a fuera)
Naiseen= (a la mujer, movimiento fuera a dentro)
Naisella= cerca de la mujer.
Naiselta=desde la mujer (alejándose)
Naiselle= a la mujer (acercamiento)
Naisena=como una mujer
Naiseksi=convertirse en mujer
Naisetta=sin la mujer

Podrían añadirse dos variaciones más de la declinación para indicar "en compañía de la mujer" o "con la mujer utilizada como un medio" y, obviamente todas las del plural.

También sostenerse que la memorización de cada uno de los casos no sería más dificultoso que la de una serie de preposiciones, como en el inglés serían by, for, above, etc...

Sin embargo en finlandés no existe una mera adhesión de postposiciones a la raíz de un nombre (como en el ejemplo anterior era "nainen") puesto que la mera declinación de los sustantivos y los adjetivos altera el núcleo de la palabra.

Así pues existe una tabla general (con excepciones) de la forma en la que estas van a variar de acuerdo a como son las últimas letras del nominativo.


Final de palabra en nombres y adjetivos
Iài
iàe
siàde
(consonant)+aàe
à ee

nenàse
isàii
asàaa

osàokse
usàukse
ysàykse
ösàökse


Siguiendo con el ejemplo de "Nainen", la raíz pasará a ser a la hora de declinarla.

Los cambios no quedan ahí, también se alteran, a parte del final, las letras anteriores a la última vocal:


Antes de la última vocal en nombres, adjetivos y verbos:

kk  à   k
pp  à   p
tt    à   t
k  à   -
p  à   v
t   à   d(/t)
nk  à   ng
mp  à  mm
nt    à  nn
lt     à  ll
rt    à   rr


Así pues Helsinki es nominativo pero se convierte en Helsingissä (con g) al declinarla para indicar en caso inesivo "en Helsinki".

El suomi, además, es un idioma aglutinante, a una palabra pueden añadirsele etiquetas y sufijos que acaban generando un conepto diferente o bien lo que sería una extenso predicado en español.

De esta forma la palabra "Talo" (casa) puede convertirse en "Taloissammekin" (También en nuestras casas).


Mucho más peliaguada es la negación en finlandés.


La palabra "No" como tal debe considerarse un verbo en suomi y por tanto se conjuga, así pues dependerá su forma de la persona y el número.



Minä   (Yo)                 en
Sinä    (Tú)                  et
Hän    (Él)                   ei
Me     (Nosotros)        emme
Te      (Vosotros)        ette
He      (Ellos)              eivät

La pronunciación es similar pero la forma en que se separan las sílabas no lo es, por lo que se establecen grupos distintos de diptongos, a ello se añade que en suomi se pronuncian todas las consonantes independientemente de si están o no repetidas de manera consecutiva.

Así pues, la palabra "kukka", un español tendería a pronunciarla como "ku-ka" cuando en realidad debería ser "kuk-ka", esta ligera diferencia puede ser en muchos casos importante ya que genera confusiones en el significado.
Kuka= quién.
Kukka= flor.
Esto se extiende a las vocales largas y cortas, mientras que en español la mayoría son similares, salvo excepciones como la palabra "Aaron", en finlandés hay una gran variedad de términos que se diferencian exclusivamente por la longitud de una vocal.

A todo ello se añade que la condición de "no" en Finlandés provoca que los verbos no se conjuguen igual cuando se niega que cuando se afirma algo añadiendo por tanto una nueva diferencia respecto al español y por tanto más dificultad.

Esa distancia sideral entre ambas lenguas es su mayor reto.

Finlandia...
España.....

Los extremos de un continente donde perviven de una forma admirable dos idiomas antiquisimos no indoeuropeos.

Rusia, riqueza, alcohol y suicidios (¿Cómo son los finlandeses? parte II)

El cerebro es una maquina de etiquetar.

Si se le pregunta a un español medio qué sabe sobre los finlandeses probablemente centre su respuesta alrededor de cuatro premisas: se trata de gente fría, que disfruta de un elevado nivel de renta y que vive en una sociedad con elevados niveles de alcoholismo y suicidios.

¿Cuánto hay de verdad en esos tópicos?

La primera impresión a los ojos de un mediterráneo es la de que los suomi son taciturnos, tímidos y prefieren la observación a la opinión.
Los conversaciones entre finlandeses son diálogos en los que los turnos de palabra se respetan y no es frecuente el interrumpir a la persona con la que se departe hasta el punto de que no se empieza a hablar hasta que transcurren unos segundos de silencio.

El nivel económico del que disfrutan los finlandeses a simple vista no parece muy distinto del que lo hacen el resto de europeos, de hecho la renta per capita a paridad de precios es de un 111 (tomando 100 como la media de la UE) por 104 de la península., 102 de Italia, 107 de Francia o 116 de Bélgica.

Puede afirmarse que el consumo de alcohol es más bajo en Finlandia de lo que lo es en países como España eso es algo que se observa en el día a día, no parece existir la cultura de la ingesta diaria y moderada de alcohol y al igual que en el resto de países nórdicos este solo puede ser adquirido en las tiendas especiales del Estado (salvo la cerveza) o consumido en restaurantes, pubs y discotecas.
En cambio si existe un aparente mayor consumo los fines de semana, o de forma más específica, unas consecuencias del alcohol sobre el comportamiento de las personas mucho más palpables.