La inauguración




Tras volver a España visité el centro cultural de mi ciudad, una placa de bronce grande y angulosa tenía grabada una leyenda y la fecha en la que había sido inaugurado.

No necesitaba comprobarla, podía recordar perfectamente aquel día.

La apertura del centro cultural fue un acontecimiento, era el primer edificio de esa índole que se construía en mi ciudad y todo el barrio tomó el hecho como algo histórico: se colocaron largas mesas con canapés, dulces y bebidas para que los ciudadanos se atiborrasen con sus propios impuestos.

Fui con Vicente a esa merienda cutre, ambos teníamos 11 años y él iba de mesa en mesa tratando de picar de cada delicatessen con frutos secos y de cada bandeja de sándwiches fríos que pareciese distinta. Se servía coca-cola y vaciaba el vaso de plástico en su estómago de un golpe, caminaba hacia la naranjada y después hacia la gaseosa, cogía un dulce de forma inquieta y lo enterraba en su bolsillo.
  
"Me gusta mucho tirarme un pedo en la cama, taparme completamente para que el aire no se escape y oler el cuesco, cuánto más apestoso mejor" dijo.

"¿Si?" Pregunté

"Claro, es una pasada, me hace sentir bien"

No supe qué contestar pero él siguió hablando hasta que los camareros sacaron nuevas bandejas de delicias de chocolate y pequeños conos de crema.

Nos abalanzamos sobre ellos devorando algunas unidades como depredadores de la sabana, sigilosa y salvajemente.

"Creo que voy a parar" dijo con inquietud "me está empezando a doler la barriga"

Le miré sorprendido, su cara estaba blanca y una mueca de dolor se forjó en su rostro.
"¿Estás bien?" pregunté asiéndole por el brazo.

"No" 

Era evidente que de un momento a otro iba a abrir la escotilla, sus facciones se achinaron estiradas por la tensión muscular que provoca la fuerza de un pedo pero no hubo ningún ruido, el cuesco se agarraba a su culo como un niño a su madre el primer día de colegio.

Vicente achinó de nuevo los ojos pero no hubo frutos.

"Dashiell ¿sabes dónde están los baños?"

"No, el edificio es nuevo, pero debe haber dibujos o algo que lo diga" giré la cabeza escrutando el salón "Mira, allí, debe ser allí"

Vicente corrió en la dirección que le señalaba y se perdió dentro del W.C.

La sal de los cacahuetes y las patatas fritas me había dado ganas de beber así que me serví una coca cola mientras esperaba.

Bebí el refresco y dejé pasar 10 minutos, mi amigo seguía sin salir del baño de forma que llamé a la puerta.

"Vicente...Vicente"

"¿Qué??" preguntó con un tono de desesperación.

"¿Sales ya?"

"¡No puedo!"

"¿Por qué no?"

"Es que....como el edificio es nuevo...se ve que olvidaron el papel....."

Traté de analizar la situación y lo que significaba.

"¿Tienes la nocilla en el culo?" dije.

"¡Siii! no puedo subirme los pantalones..........Por favor tráeme unas servilletas!"

"Espera ahora te traigo"

Unos minutos después volví a llamar a la puerta.

"Vicente" grité a la vez que susurraba.

"¿Las has traído?"

"No..."

"Cómo que no"

"Es que no hay servilletas, no han puesto"

"¿No hay?"

"No, no hay, y los manteles son de tela, no puedo traerte un trozo tampoco"

"¿Y qué hago?"

"No se, súbete los pantalones pero no del todo y te vas a casa"

"¡¡¡Pero es que me voy a llenar los calzoncillos de trocitos de mierda!!!" Protestó.

No contesté.

"Da igual" dijo tras un silencio meditabundo "Voy a limpiarme con las manos y luego me las lavo, todo el mundo usa agua tras cagar así que lo tendría que hacer de todas formas aunque hubiese papel"

Supe que había acabado de utilizar su palma como estropajo cuando la cadena sonó, sin embargo el chasquido de la cisterna fue extraño, parecía de fogueo.

"¡¡Dashiell!!" dijo Vicente en un nuevo susurro-grito.

"¿Qué pasa ahora?"

"¡¡¡¡No hay agua!!!!"

"¿No hay agua?"

"¡¡¡¡Noooooo, y tengo toda la mano llena de pasta de mierda!!! ¡¡¡¡ Necesito lavarme!!!

"Espera, voy a traerte agua"

Fui de nuevo hacia la zona del cocktail y volví con rapidez.

"Vicente"

"¿Has traído el agua?"

"No, ya no queda, pero te traigo un vaso de coca cola"

"¿Un vaso de coca cola? ¡¡¡¡Pero se me pegará la mierda más a las manos!!!"

"Es que solo queda coca cola, fanta de limón o vino"

"Ahhhhhhhhh" Vicente dejó escapar un pequeño susurro de desesperación.

Unos instantes más tarde la puerta se entreabrió y le ofrecí el vaso a su mano extendida.

Traje cuatro vasos más y fui ofreciéndoselos uno a uno a medida que los necesitaba.

Después de acabar con el último salió del baño y le hice de cortina hasta que pudimos llegar a la calle. Una vez en la acera restregó su mano por el bordillo para acabar de deshacerse de los restos de ese extraño cocktail mitad multinacional mitad programa del corazón.


8 comentarios:

Silvia dijo...

Buen resumen del país. Si pasas hoy, habrá llegado el agua, pero el baño seguirá sin papel.

L. dijo...

Lo de la cocacola me ha hecho soltar una carcajada, hay que cortarse que estoy en el trabajo y aquí tampoco hay papel cada dos por tres.

Dashiell dijo...

Tal vez, aunque es curioso, la manera en que cambian los edificios es el mayor indicador del tiempo que ha pasado cuando se vuelve a un lugar.

Anónimo dijo...

Me parto :D

monttse dijo...

Pobre amiguito... para compensar y tenerte a ti tb lastimita deberias contar alguna "buena" donde el prota del espectáculo fueras tú :)

Las inauguraciones de edificios es para ir a tomar un canapé, no para ir a cagar jajaja

(no he podido resistirme!)

maría dijo...

Dios mío.. esta es la entrada más suigéneris que he leído nunca...

Anónimo dijo...

Si es que es un poco surrealista si.

aurelio dijo...

Qué bueno!

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