Los cadáveres en el armario

Abraham siempre llegaba al colegio quince minutos antes de que terminaran las clases, aparcaba el coche cerca del edificio y se dirigía hacia la puerta con uno de los libros de la universidad bajo el brazo. Cuando el timbre sonaba la acera se convertía en un caos de niños revoloteando alrededor de sus madres entre risas y gritos de felicidad, Abraham recogía a su hermano pequeño y escuchaba atentamente todas las hazañas que había logrado: tres goles en el recreo, un sobresaliente en matemáticas, dos peleas ganadas... ambos estaban  unidos y el hecho de que sus padres trabajasen tanto no hacía más que incrementar ese vínculo.

Pero aquel día ocurrió algo.

El español que quedó atrapado en Dinamarca

Marzo del año 1808, trece mil soldados españoles llegan a Jutlandia al mando del Marqués de la Romana, forman parte de un ejercito hispanofrancés que va a apoyar a los daneses en su intento de invasión de Suecia. Una invasión que nunca llega a producirse dado que el 2 de mayo España se rebela contra Napoleón y las tropas acantonadas en Dinamarca abandonan el país con el apoyo inglés. Pero un soldado español queda atrás, aislado en Fionia, sin dinero, nociones del idioma local y en medio de un país extraño y una Europa en guerra.

Se trataba de Isidoro Panduro, un húsar del ejército nacido en Alcázar de San Juan que, como consecuencia de un accidente, se había fracturado la pierna derecha. 

La historia del español convaleciente en la campiña danesa causó un gran impacto en la zona y tras recuperarse de sus heridas pudo conseguir una carta de recomendación de un ex-militar danés al que le había impactado el carácter del húsar y su fuerte sentido del honor. Panduro era huérfano, sus padres habían muerto tras una explosión en la fábrica de pólvora donde trabajaban y él había quedado al cargo de su hermano pequeño al que tuvo que mantener y educar aunque también el fuera un niño. Ese hecho había forjado y endurecido la personalidad del joven español.

Extraños

La vi dejar su bicicleta junto a la entrada y dirigirse hasta el mostrador de la cafetería.

"Quisiera una taza de chocolate y poder hablar con alguien" dijo la chica al dueño.

"¿Hablar?" respondió extrañado el tipo.

"Solo si no es mucha molestia. Me siento triste"

Bajé, sorprendido, la pantalla del portátil y conduje la vista hasta el propietario, el hombre dibujó una sonrisa sincera e hizo un gesto circular en el aire para disminuir el nerviosismo de la chica.

"Por supuesto, es usted bienvenida, será un placer para mí que charlemos juntos"

La treintañera tomó asiento en la mesa contigua a la mía. Me fijé en sus ojeras, anchas y profundas, la marca de puñetazo que deja un insomnio atroz y constante.

El dueño de la cafeteria acabó de preparar velozmente el pedido y lo dejó con cuidado junto a la chica, ella hizo un movimiento con la cuchara y probó un poco.

"Está bueno" dijo con una sonrisa muerta "no debería tomarlo, tiene muchas calorías, pero lo necesito"

El dueño, un hombre de aspecto turco o griego y expresión bonachona, se quedó callado tratando amablemente de escuchar.

"No se qué ocurre pero me siento triste"

La chica se interrumpió a si misma para dar un sorbo a la taza, el hombre continuó en silencio.

"Está bueno, se lo agradezco, es así como me gusta, en Hungría tomaba mucho cundo era pequeña"

"¿Eres de Budapest?"

"No, soy de un pueblo cerca de la frontera, es un lugar muy bonito, aunque la capital lo es más ¿Conoce mi país? "

El propietario negó con la cabeza.

"¿Lo echas de menos?"

La chica dió otro sorbo.

"Si, toda mi familia y mis amigos están en Hungría...en Finlandia no conozco a nadie y tampoco hablo el idioma, me siento completamente perdida. No se qué hacer ni a dónde ir, a veces camino por la calle como un gato, voy por la acera pero no hay un lugar concreto al que me dirija, solo avanzo sin dirección..."

Miré de nuevo la pantalla del ordenador portátil, la sinceridad ingenua e incontestable de la chica húngara había contagiado al dueño de la cafetería.

Tras unos minutos de charla pude ver de soslayo un pequeño abrazo.

Los dos se levantaron para despedirse.

"¿Cuánto le debo por el chocolate?" dijo la treintañera

El hombre negó con las manos.

"Invita la casa, me ha encantado hablar con usted" dijo.

La chica tomó el bolso, su chaqueta y se anudó la bufanda.

"Me siento mejor ahora, el chocolate me da alegría"

El dueño sonrió.

"A mi también"

Así lucha Finlandia contra la corrupción (y no lo hace España)

Finlandia ha sido reconocida internacionalmente como la nación menos corrupta del planeta, una parte de ese logro recae en la estricta moralidad imperante en el país, a pesar de ello, y para facilitar la transparencia, también cuenta con un conjunto de principios enfocados a evitar el abuso de poder y que son insólitos en la cultura española. Esta es la manera con la que Finlandia lucha contra la corrupción:

PRIMERO: En Finlandia cualquier compra que realicen las Administraciones Públicas, desde un edificio hasta un bolígrafo, ha de estar ejecutada a precios de mercado e incluir, necesariamente, tres ofertas de proveedores distintos, para poder elegir la más baja. No es legal, admisible ni justificable el pago de 100 euros por un cartucho de impresora o de 1000 por una silla aunque las facturas sean correctas. Ejemplos ambos acaecidos en España y que la justicia no pudo castigar.

SEGUNDO: Principio de transparencia total de las Administraciones públicas. Cualquier decisión tomada por un funcionario público dentro del desempeño de su profesión (excepto las relacionadas con la seguridad) puede ser conocida por el resto de ciudadanos. Nadie puede negarse a satisfacer las necesidades de información no solo de los periodistas sino de los votantes. Debido a ello actuaciones contra esa norma (como ésta) son no solo contrarias a la ética sino ilegales.

TERCERO: Principio de transparencia total en las cuentas de los ciudadanos. Los fineses pueden saber cuales son los ingresos declarados de todos los residentes en el país, ya se trate de una persona que cobre el desempleo, del artista de mayor éxito de la nación o del CEO de Nokia.
El equivalente peninsular permitiría conocer las cuentas no solo empresariales sino personales de Emilio Botín, Arturo Pérez Reverte, Felipe González, José María Aznar, Adolfo Domínguez o cada uno de los vecinos de Madrid.

CUARTO: Ausencia de alcaldes: El gobierno de los municipios en Finlandia recae en "City managers", es decir, en funcionarios públicos con experiencia en la administración de entidades de esa índole. Así pues el ciudadano puede distinguir con claridad que la persona al mando es alguien supeditado a los votantes y que puede ser despedido o reemplazado por el Consejo municipal (el órgano elegido en las urnas y que ostenta la soberanía popular). Helsinki es la excepción a este modelo.

QUINTO: Ausencia de cargos de designación política: En Finlandia los secretarios de Estado son funcionarios de carrera que alcanzan el puesto superando pruebas objetivas en lugar de por designación partitocrática. En 2005 se realiza una remodelación del sistema para permitir a las organizaciones políticas el poder elegir a los Secretarios de Estado, aun así muchos de ellos siguen siendo en la actualidad trabajadores públicos ascendidos por méritos propios.

SEXTO: Estructura de poder colegiada: La corrupción se extiende con mayor facilidad cuando el poder se concentra solo en un individuo, es por ello que en Finlandia se promueve la toma de decisiones mediante el debate y el consenso. Al igual que el órgano político principal de las ciudades es la Asamblea popular (el alcalde solo es un trabajador público) el Consejo de ministros tiene mayor capacidad de poder que el Presidente de la República.

SÉPTIMO: Principio de acceso libre al poder. La posibilidad de convertirse en un miembro de alto rango de la administración y los ministerios fineses no recae en una élite intelectual formada en Instituciones de enseñanza concretas (como en Francia) tampoco en personas que puedan atraer la inversión de diferentes empresas para sufragar sus campañas (ejemplo de Estados Unidos) o en ciudadanos adscritos a organizaciones políticas que ascienden por los méritos internos dentro de su partido (caso español). En Finlandia los puestos son cubiertos por funcionarios públicos (siguiendo un baremo meritocrático) y cuya carrera está abierta a todos los fineses. El país evita, por tanto, tener que acudir a un modelo como el de España dónde los cargos de libre designación del gobierno (elegidos ideológicamente) reciben 200.488 euros anuales y se multiplican de manera oscura por todas las administraciones.


OCTAVO:  Principio de proporcionalidad en el castigo. La cuantía de las multas por violar las normas suele ser proporcional a los ingresos de los individuos y las empresas. En 2001 Anssi Vanjoki, alto ejecutivo de Nokia, fue considerado culpable de conducción temeraria por romper los límites de velocidad a los mandos de su Harley Davidson imponiéndosele por ello una multa por el equivalente a 104.000 dólares de la época.  Este principio de proporcionalidad en el castigo, junto a la marca social que lleva el estar envuelto en un caso de corrupción, actúa de forma extremadamente disuasoria ante posibles tentaciones para cruzar el límite de la legalidad

"Ahorquen a todos los gitanos"

El primer Decreto Real que acredita la presencia de gitanos en Escandinavia data de 1637 y proviene de la corona sueca. En él se conminaba a las autoridades a ahorcar, sin juicio previo, a cualquier cíngaro que no hubiera abandonado el país antes del 8 de noviembre de 1638.
¿Cómo habían llegado los gitanos, pueblo nómada, a latitudes tan septentrionales dónde el no disponer de un hogar acondicionado para soportar el inverno equivale a poner la propia vida en peligro?

La primera referencia data de 1580, un grupo de gitanos establecidos en Inglaterra y Escocia fueron deportados a Noruega como castigo por su comportamiento asocial, presumiblemente de allí fueron expulsados a Suecia que, a su vez,  para solucionar el problema, decidió enviarlos a su colonia del este, una región boscosa y semideshabitada, en contacto con el imperio ruso: Finlandia.

En 1748 la corona sueca establece una nueva ley en la que se dicta que la nación no puede seguir siendo un país para gitanos y en 1812 se determina que se deniegue el acceso a cualquier cíngaro que intente llegar a suelo nórdico aún a pesar de que presente un pasaporte legal.

A principios del s. XVIII los suecos siguieron trasladando gitanos a Finlandia con la esperanza de que estos cruzaran la frontera y se estableciesen en Rusia. Cómo última solución la corona dictamina que se intente asimilar a las poblaciones romaníes que hubiesen nacido en Suecia.

"Sarkozy si que tiene huevos" exclama la voz al otro lado del teléfono "ese si que va a solucionar el problema de los putos gitanos en Francia no como aquí, si de mi dependiera los metía en un barco y los enviaba al polo norte"

"Claro" contesto "eso lo soluciona todo"

"Muerto el perro muerta la rabia, lo que nunca se ha hecho"

"Ya, lo que nunca se ha hecho"