El español que quedó atrapado en Dinamarca

Marzo del año 1808, trece mil soldados españoles llegan a Jutlandia al mando del Marqués de la Romana, forman parte de un ejercito hispanofrancés que va a apoyar a los daneses en su intento de invasión de Suecia. Una invasión que nunca llega a producirse dado que el 2 de mayo España se rebela contra Napoleón y las tropas acantonadas en Dinamarca abandonan el país con el apoyo inglés. Pero un soldado español queda atrás, aislado en Fionia, sin dinero, nociones del idioma local y en medio de un país extraño y una Europa en guerra.

Se trataba de Isidoro Panduro, un húsar del ejército nacido en Alcázar de San Juan que, como consecuencia de un accidente, se había fracturado la pierna derecha. 

La historia del español convaleciente en la campiña danesa causó un gran impacto en la zona y tras recuperarse de sus heridas pudo conseguir una carta de recomendación de un ex-militar danés al que le había impactado el carácter del húsar y su fuerte sentido del honor. Panduro era huérfano, sus padres habían muerto tras una explosión en la fábrica de pólvora donde trabajaban y él había quedado al cargo de su hermano pequeño al que tuvo que mantener y educar aunque también el fuera un niño. Ese hecho había forjado y endurecido la personalidad del joven español.


Pero en medio de un país nórdico de costumbres incomprensibles Panduro trató de buscar ayuda, la mayoría de sus compañeros en el ejercito estaban ya en España y aquellos que habían sido apresados por los franceses se encontraban en Rusia, obligados por el ejército napoleónico a enfrentarse a las tropas del Zar.

Con la misiva de recomendación se presentó en Hverringe, una pequeña aldea en la isla danesa de Fionia en la que tenía la mayoría de sus propiedades el noble danés al que iba dirigida su carta. El aristócrata, tras leerla, no supo muy bien qué hacer con el español pero dada su experiencia militar como húsar decidió emplearlo en sus establos y ofrecerle la responsabilidad de conducir sus carruajes.

Su posición le permitió entrar en contacto con un diplomático español que estaba a punto de regresar a la península, el funcionario prometió a Isidoro una plaza en su caravana y los documentos para cruzar Francia pero acabó saliendo del país sin honrar su palabra por lo que el antiguo soldado español se vio abocado a quedarse.

Así pues siguió en Dinamarca trabajando en las caballerías, su señor solía llevarle consigo a las fiestas de sociedad ya que podía divertir a sus amigos con sus aventuras sobre el ejercito narradas en un cómico danés con fuerte acento español o dejarles boquiabiertos al explicarles las costumbres, pintorescas para los nórdicos, de la península, como la consistente en cocinar caracoles.

En ese estado de cosas, Panduro empezó a intimar con la hija de uno de los trabajadores del noble, una bella danesa de fuertes convicciones religiosas llamada Marie Hansdatter con la que acabaría casándose y teniendo diez hijos. Para poder ser aceptado primero tuvo que convertirse al protestantismo y aceptar la ética luterana aunque nunca dejó a un lado sus costumbres católicas, como la de confesarse.

La estirpe de los Panduro daneses iniciada por el joven huérfano español daría personajes ilustres, su hijo Rudolf fue uno de los primeros vecinos de la comarca en conseguir un título universitario, Carlo Panduro fundó la cadena danesa "Hobby" y su tatatataranieto Leif se convirtió en uno de los escritores más famosos de Dinamarca.


14 comentarios:

Anónimo dijo...

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Vetenskapsman dijo...

Ya sospechaba yo que el artículo tenía que acabar con una mención a la cadena "Panduro Hobby". Me pareció muy chocante en su momento ver una tienda con un nombre tan evidentemente español cuando vine a vivir a Copenhague.

Interesante historia. Los españoles damos muchas nobles anécdotas, pero curiosamente, al contrario que por ejemplo los ingleses, las olvidamos. En el Reino Unido éste señor habría sido un pequeño héroe popular. Con la consiguiente exageración de su historia, pero eso es lo de menos.

Un saludo

Dashiell dijo...

Vetenskapsman, completamente de acuerdo, de hecho es triste que historias así no se conozcan. Como me dijo hace nada un cubano "No se que pasa con los españoles, salen adelante y salen bien vayan donde vayan"

nen nen dijo...

hace un tiempo (febrero de 2008) hubo una exposición en Copenhaguen que ampliaba esta historia, en realidad hablaba de como las tropas españolas acantonadas en aquel país convivieron con la población. Lo puedes ver en una entrada en mi blog, la noticia salió en la prensa nacional y ahí me enteré. http://madalenazaragoza.blogspot.com/search?updated-max=2008-03-30T10:20:00-07:00&max-results=18
chau

monttse dijo...

No conocía esta historia, yo también pienso como vosotros.

Anónimo dijo...

¿Qué decir? ¿Por qué no salen a la luz historias como esta que dan una gran imagen de nosotros como pueblo?
Los españoles tenemos un gran pasado y este tipo de anécdotas, al menos a mi, me dejan una sonrisa en la cara.

Sergio dijo...

Joder, qué historia más curiosa. Y bonita.
Además, el nombre Isidoro me trae bonitos recuerdos, y no es un nombre demasiado común.

Muchas gracias por hacernos llegar la historia. :D

PS: He visto que la fuente está en danés. ¿Hablas danés?

Anónimo dijo...

Como pueblo dice mucho que le dejasen ahí tirado como una colilla... Siempre las hazañas de anónimos las hacemos del pueblo...

David dijo...

Hola,

Yo también estoy en Copenague y me llamó la atención el nombre de las tiendas de modelismo Panduro.

¡Y hay unas cuantas! :)

Anónimo dijo...

¿Por qué no salen a la luz historias como esta que dan una gran imagen de nosotros como pueblo?

Si, muy buena imagen. Primero lo dejan tirado cuando se retiran las tropas, y después vuelve a dejarlo tirado el "señor" diplomático. Una imagen cojonuda de cómo tratamos a los nuestros.

Si acaso dará una buena imagen de los daneses, que acogieron y le dieron la oportunidad a él y a sus descendientes de demostrar su valía. Suerte tuvo de quedarse allí.

Andrés dijo...

Bonita historia, tenemos muchos pequeños héroes de los que presumir y aprender.
Quizá no presumimos de ellos porque no nos es necesario. Los españoles, como aquel comentario sobre el cubano decía, siempre salimos adelante porque nuestro carácter se impone en las peores situaciones.
Gracias por esta historia que desconocía y que he disfrutado leyendo.
Saludos a todos

Anónimo dijo...

Recuerdo estar en Goteborg y ver una tienda Panduro a la cual no puede por menos que echar una foto. Por pura curiosidad. Semejante nimiedad con toda una historia por detras!

Cristina dijo...

No sé si a alguno de vosotros os ha pasado que algún danés (sobretodo personas de cierta edad) os ha preguntado si nos sentimos ofendidos si nos llaman "spanioler" y no "spanier". Yo al principio no entendía nada, por qué me iba a sentir ofendida?? Pero se ve "spanioler" es como llamaban a los militares españoles que fueron a Dinamarca en la época de Napoleón.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Vaya, pues resulta que efectivamente esa famosa cadena de tiendas "Panduro" tiene, en cierta manera, origen español.

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