Extraños

La vi dejar su bicicleta junto a la entrada y dirigirse hasta el mostrador de la cafetería.

"Quisiera una taza de chocolate y poder hablar con alguien" dijo la chica al dueño.

"¿Hablar?" respondió extrañado el tipo.

"Solo si no es mucha molestia. Me siento triste"

Bajé, sorprendido, la pantalla del portátil y conduje la vista hasta el propietario, el hombre dibujó una sonrisa sincera e hizo un gesto circular en el aire para disminuir el nerviosismo de la chica.

"Por supuesto, es usted bienvenida, será un placer para mí que charlemos juntos"

La treintañera tomó asiento en la mesa contigua a la mía. Me fijé en sus ojeras, anchas y profundas, la marca de puñetazo que deja un insomnio atroz y constante.

El dueño de la cafeteria acabó de preparar velozmente el pedido y lo dejó con cuidado junto a la chica, ella hizo un movimiento con la cuchara y probó un poco.

"Está bueno" dijo con una sonrisa muerta "no debería tomarlo, tiene muchas calorías, pero lo necesito"

El dueño, un hombre de aspecto turco o griego y expresión bonachona, se quedó callado tratando amablemente de escuchar.

"No se qué ocurre pero me siento triste"

La chica se interrumpió a si misma para dar un sorbo a la taza, el hombre continuó en silencio.

"Está bueno, se lo agradezco, es así como me gusta, en Hungría tomaba mucho cundo era pequeña"

"¿Eres de Budapest?"

"No, soy de un pueblo cerca de la frontera, es un lugar muy bonito, aunque la capital lo es más ¿Conoce mi país? "

El propietario negó con la cabeza.

"¿Lo echas de menos?"

La chica dió otro sorbo.

"Si, toda mi familia y mis amigos están en Hungría...en Finlandia no conozco a nadie y tampoco hablo el idioma, me siento completamente perdida. No se qué hacer ni a dónde ir, a veces camino por la calle como un gato, voy por la acera pero no hay un lugar concreto al que me dirija, solo avanzo sin dirección..."

Miré de nuevo la pantalla del ordenador portátil, la sinceridad ingenua e incontestable de la chica húngara había contagiado al dueño de la cafetería.

Tras unos minutos de charla pude ver de soslayo un pequeño abrazo.

Los dos se levantaron para despedirse.

"¿Cuánto le debo por el chocolate?" dijo la treintañera

El hombre negó con las manos.

"Invita la casa, me ha encantado hablar con usted" dijo.

La chica tomó el bolso, su chaqueta y se anudó la bufanda.

"Me siento mejor ahora, el chocolate me da alegría"

El dueño sonrió.

"A mi también"

14 comentarios:

monttse dijo...

A mi también me da alegria el chocolate (y ahora con esto de la dieta noto que me falta).

Que situación, no? así nos hemos sentido mas de un emigrante alguna vez, verdad?

Por lo menos yo me he sentido así más de una y más de dos...

Pero no he tenido los webx de verbalizarlo.

Manu dijo...

Ni en Grecia y Turquía caminé por las calles sintiéndome totalmente perdido aunque callejeara sin mirar el mapa.

ClaveDeSol dijo...

Estando lejos de tu país, a veces puede ser más fácil sincerarte con un desconocido que con alguien querido que está en el mismo sitio que has dejado.

Fuera he escuchado secretos de gente que apuesto que no habían pronunciado antes, del mismo modo que yo he confesado historias que no soltaría en la sobremesa de mi casa.

Por otro lado, vagar por calles extrañas no es sinónimo de vagabundear. En el momento que se sienta algo semejante, tal vez sea mejor volver.

L. dijo...

Tienes una rara habilidad para sugerir sensaciones, te felicito.

Sergio dijo...

Me ha encantado la historia. Es tan profunda, y a la vez tan básica... como comentan por ahí, tienes la habilidad de sugerir sensaciones.

Sergio

Anónimo dijo...

En Finlandia no solo los extranjeros se sienten solos, tambien muchos finlandeses. De serie vienen tomando pastillas para dormir y tranquilizantes, o el anestesico nacional, el vodka. Os suena eso de que para saber lo jodido que es ser finlandes hay que ser finlandes?

Dijo una vez un ingles que en cualquier parte un extranjero puede sentirse solo, sin embargo el tipo de soledad que se experimenta en Finlandia es muy negra, muy absoluta. En un Erasmus o un viaje turistico eso no se percibe, hay que echar raices en Finlandia y casarse con un local para experimentar eso.

Anónimo dijo...

En Finlandia no solo los extranjeros se sienten solos, tambien muchos finlandeses. De serie vienen tomando pastillas para dormir y tranquilizantes, o el anestesico nacional, el vodka. Os suena eso de que para saber lo jodido que es ser finlandes hay que ser finlandes?

Dijo una vez un ingles que en cualquier parte un extranjero puede sentirse solo, sin embargo el tipo de soledad que se experimenta en Finlandia es muy negra, muy absoluta. En un Erasmus o un viaje turistico eso no se percibe, hay que echar raices en Finlandia y casarse con un local para experimentar eso.

La opinión de Díaz dijo...

Bonito.

Starling dijo...

La conexión que puede darse entre dos desconocidos simplemente por el hecho de mostrar su lado más vulnerable y sincero, es sencillamente de cuento. Qué iguales que somos todos en el fondo...!

Israel dijo...

Muchas veces la soledad depende de uno mismo y el estado en el que se encuentre.

En ocasiones no hay más remedio que hacer de tripas corazón y obligarse a salir de casa y entablar conversaciones con la gente.

Vivo solo en Budapest y tiene sus ventajas: hablas con todo el mundo que vas conociendo eso sí debes ser abierto y tener tema o saberlo crear. Debes acostumbrarte a salir solo y ser capaz de entablar conversaciones desde la nada.

De lo contrario eres un zombie vagabundeando por una ciudad cosmopolita donde nadie te mira.

Deduzco Dashiell que también estarías solo en la cafetería. Por eso tuviste la oportunidad perfecta de contemplar la escena y que se formara en tu interior la idea de que debías contarla. Es un placer estar solo, bajo deseo personal, pues abres tus sentidos al mundo que te rodea.

monttse dijo...

Israel, leo tu blog pero no sabía nada de que estuvieras en Budapest.

Me ha gustado tu comentario.

Israel dijo...

Monttse ... voy y vengo entre Hungría, Suecia y España :D

ANGELA BLAIMAN dijo...

Hola Dashiell, conmovedora entrada.
Me gustaria invitarte a la presentación de ALMAS BAJO EL MAR... EL 12 DE DICIEMBRE A LAS 19 H, EN LA SALA LA FIDULA, CL HUERTAS 57 MADRID.

http://www.youtube.com/watch?v=PttkDJLUu3g

Dashiell dijo...

Gracias por la invitación pero estoy en Finlandia y es imposible acudir.

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