El país olvidado: una historia de democracia contra deuda

Hoy es un hecho olvidado pero  la crisis de deuda más extraordinaria de la historia no se dio en Latinoamérica, tampoco en Europa o Asia, ocurrió en un país anglosajón, un país que ya no existe habitado por irlandeses y británicos en el que la democracia y los acreedores se enfrentaron en un conflicto dramático que desembocó en una solución sin precedentes.

Newfoundland (Terranova) había arranacado de Londres un sistema de autogobierno amplísimo en 1855, lo consiguió antes que Nueva Zelanda, Sudáfrica, Australia o Malta y su Parlamento se convirtió en el segundo más antiguo del imperio Británico después del de Wenstmister. En 1907 dejó de ser una colonia y alcanzó el estado de "dominio" lo que equivalía en la práctica a la independencia aunque quedando ciertos vínculos con la metrópoli (especialmente la corona).

Tras el fin de la primera Guerra Mundial el país ejecutó un importante plan de infraestructuras, en concreto carreteras y mejoras en los ferrocarriles lo que unido al esfuerzo financiero realizado durante la contienda dejó al país fuertemente endeudado, tanto era así, que al estallar la crisis de 1929 Terranova se encontraba en una posición delicadísima, mucho peor que el resto de naciones ya que unía a las consecuencias de La gran depresión sus propios problemas internos consistentes en:

¿Quién maneja el cotarro en España?

Uno de los principios fundamentales que definen la salud de una democracia es la división de poderes, el poder judicial, el legislativo, el ejecutivo e incluso el periódistico deberían de ser independientes de los demás.
Pero siguiendo a los clásicos ¿Qué ocurre con el dinero? ¿Cuál es la relación de los organismos que tienen el control de la liquidez con el poder político? Solo son necesarias unas pinceladas para comprobar quién manda de verdad:

a) Caixa Galicia condonó en 1996 una deuda de 1'7 millones de euros al PP y Caja Granada perdonó a la división regional del mismo partido 180.000 euros tras abonar solo 6.000.
Treinta millones de las antiguas pesetas es una cantidad similar a lo que puede suponer el montante de la hipoteca de un ciudadano medio para la adquisición de un piso en una ciudad pequeña ¿Hay alguien al que su entidad bancaria le haya permitido cancelar su prestamo pagando solo 6.000 de los 180.000?

La primera vez que España hizo entrar a Europa en suspensión de pagos

En 1557 Felipe II, rey de España, tomaba una decisión que hacía entrar en shock a toda Europa: el mandatario había decidido no pagar a los acreedores extranjeros la astronómica deuda acumulada por su padre el emperador Carlos I. Lo que sigue es una sucesión de hechos que guarda sospechosas semejanzas con las caídas de Grecia e Irlanda así como el "acoso" actual de los mercados contra España.

Las noticias sobre la quiebra hispana llegaron pocos días después a las casas reales de Portugal, Francia, Austria e Inglaterra así como a los oídos del prestamista más importante del emperador español, el jefe de la familia Fugger, que de la noche a la mañana pasaba a descubrir que se encontraba en la ruina.

Ante esos hechos los acreedores del rey de Francia entraron en pánico, las dudas eran lógicas ¿Si el emperador de la primera potencia militar del mundo se declaraba insolvente qué impedía al rey galo hacer lo propio? Debido al miedo y la confusión el monarca francés vio como le resultaba imposible encontrar a alguien en el extranjero que pudiera comprarle su deuda, era, por tanto, una situación delicada que de sostenerse en el tiempo llevaría a la ruina a las finanzas francesas. En ese estado de cosas tranquilizar a los "mercados" se convirtió en un objetivo prioritario, para conseguirlo el rey Enrique II intentó remarcar dos puntos:

El insólito modelo de convivencia lingüística en Finlandia

Finlandia sufrió en la primera mitad del s. XX fuertes tensiones entre las diferentes comunidades del país con idiomas nativos distintos: lapones en el norte cuya lengua está lejanamente emparentada con el suomi ,suecoparlantes en la costa oeste, una región que representa el 5% de los ciudadanos de Finlandia y multitud de dialectos del finés a lo largo de toda la geografía de la nación. Este es el insólito modelo de convivencia lingüística resultante:

PRIMERO: La Carta Magna establece que los idiomas oficiales del país son el sueco y el suomi mientras que los derechos lingüísticos de los lapones se desarrollan en una ley diferente. El que el país se defina como bilingüe lleva aparejadas una serie de importantes consecuencias, como por ejemplo, que exista un canal de televisión en sueco a nivel nacional o que el himno pueda cantarse en todas las lenguas.

SEGUNDO: A excepción de en el archipiélago de Ahvenanmaa  no existe una regulación idiomática distinta dependiendo de las diferentes regiones, los municipios se clasifican en bilingües o monolingües atendiendo a criterios poblacionales, en ese estado de cosas cualquier ciudad en la que al menos un 8% de sus habitantes tenga como idioma nativo el sueco o el finés se considera a todos los efectos como bilingüe y mantiene esa categoría hasta que ese porcentaje no se reduzca por debajo del 6% en los registros (actualizados cada 10 años).

TERCERO:  En los municipios bilingües existe la obligación de que todas las comunicaciones oficiales se realicen en ambas lenguas así como criterios más exigentes a la hora de facilitar el contacto con el ciudadano
tanto en una como en otra. Las ciudades monolingües, en cambio, solo tienen la obligación de
garantizar el derecho individual a poder ser atendido en la lengua minoritaria al acudir a las
administraciones públicas locales.
Trasladado el ejemplo a España vendría a significar que un pueblo de la provincia de Guipúzcoa considerado bilingüe habría de publicar todos los documentos oficiales en ambas lenguas así como atender en euskera y castellano a los vecinos, mientras que en una ciudad de la provincia de Jaén solo existiría la obligación de que alguien en el ayuntamiento dominase el vasco (o el catalán) como para poder resolver las dudas de cualquiera que se presente hablando ese idioma.