Segunda clase de finlandés

La profesora se acercó al reproductor de compactos y empezó a hablar.

"Nyt aion laittaa tämän cd. Täytyy kuunnella keskustelua näiden kahden ihmisiä ja sitten tehdä harjoituksen liittyvät tähän. Okko? Oletko ymmärtänyt?"

"Haluatko kysyä?" añadió "¿Alguna pregunta?"

Miré de soslayo al resto de estudiantes, todos ellos tenían sus ojos clavados en los cordones de las zapatillas.

"Lo repetiré en inglés, por si queda alguna duda" dijo Marja "Ahora vamos a escuchar un compacto en el que dos personas conversan, estad atentos a sus frases porque luego haremos un ejercicio relacionado con ellas"

Mientras la maestra presionaba la tecla de encendido del aparato cerré los ojos para concentrarme únicamente en el audio. Tras unos segundos los altavoces empezaron a emitir las primeras palabras.

"Matalatika ontiavassa jasavadda taynaloa. asuntoniso jamodernoja, keittiö porronkonti. Mailis onis paljonis pipiripi niputaideaiki tikiki mytako ja tykki ja muhdää misko porronkito porronkossa pajon bajalilitiki molostokanatiki illasilllisli pipirripi porronkiti.
Talaveralli Mailitikki luleeehan olohune ikykuki kurrukukkuki lakimies antalkavalilli tolkamomaa a muhdää misko porronkito porronkossa pajonti guita metsasta...."

Los actores eran infernalmente rápidos hablando, las sílabas se fundían unas con otras haciendo imposible seguir la conversación.

"Porrokoki ontavassä ballakassa palontera palloski banoski tokokth ko ja tykki ja muhdää misko porronkito porronkossa pajon bajalilitiki molostokanatiki illasilllisli pipirripi porronkitiko ja tykki ja muhdää misko porronkito porronkossa pajon bajalilitiki molostokanatiki illasilllisli pipirripi porronkiti.ko ja tykki ja muhdää misko porronkito porronkossa pajon bajalilitiki molostokanatiki illasilllisli pipirripi porronkiti...."

Abrí los ojos, era inútil tratar de entender los sonidos.
El tipo negro de la clase anterior, Korongu, garabateó un enorme interrogante en la última hoja de su block de apuntes y la encerró en un círculo para llamar la atención del japonés que se sentaba en medio de los dos.

El duelo del Stanhope o el extraordinario enfrentamiento entre John Combs y Blas de Lezo


"Imagina un gato.

Apaciblemente rebusca entre los contenedores las sobras de comida arrojada por los vecinos en un callejón.

A cierta distancia un perro, un bull terrier, le ve y se aproxima a la carrera para despedazarlo. El diminuto felino salta hacia atrás unas décimas antes de recibir la dentellada, se eriza, bufa y encorva su lomo pero el  atacante sabe que el callejón no tiene salida, la presa está atrapada.
El bull terrier cae, de nuevo, sobre él tratando de desgarrarle la garganta. El gato intenta defenderse, le araña cerca de los ojos, lucha por su vida ofreciendo una resistencia tenaz y desesperada. El perro no cede hasta que, dirigido por la adrenalina y la seguridad de su mayor envergadura apresa, entre sus fauces una de las patas del gato, luego le zarandea. Oye un chasquido, el hueso se ha roto pero sigue moviéndolo a izquierda y derecha con violencia hasta que el cuerpo sale volando.
El pequeño felino maúlla de dolor en el suelo, está cojo y herido pero reúne las pocos fuerzas que le quedan y se levanta milagrosamente. Vuelve a arañar al perro, está vez le hunde una de sus uñas en el labio haciéndole sangrar. A cada tentativa de mordisco trata de dar una pequeña respuesta para aferrarse a la vida hasta que siente los colmilos del terrier haciendo presa contra el cuello.
La médula queda rota.
Las luces del callejón se disipan y la negrura del cielo ya no se aclarará jamás para el pequeño felino.

Imagina otro gato, de lejos parece normal, pero no lo es.

Tiene algo extraño.