Nación Rumasa

El colapso de Islandia, fue la explosión de un timo piramidal masivo, en esencia muy similar al de la legendaria burbuja de la "South sea company" en el siglo XVIII.
Islandia sufría problemas crónicos de inflación por lo que las autoridades fijaban tipos de interés altos para tratar de controlarla. Sin embargo la medida no hizo otra cosa que atraer a inversores de todo el mundo que deseaban beneficiarse de los jugosos tipos que ofrecían los bancos islandeses.
Poco a poco las entidades financieras fueron amontonando cantidades astronómicas de dinero que a su vez debían de invertir para poder devolverlo en el futuro.
En ese estado de cosas los bancos empezaron a colocar toda esa liquidez recibida ofreciendo crédito fácil a sus ciudadanos y realizando compras en el extranjero.
Islandia, como tantos otros países, se convirtió en una nación en la que sus ciudadanos vivían de prestado adquiriendo por el camino coches de lujo para aparcar en sus nuevas casas.
Según Gallup, el 84% de la población islandesa encuestada confesó tener contratado algún tipo de crédito y el 21% dos.

Desmontando el bulo de la revolución islandesa

Deuda islandesa a satisfacer cada año entre 2010 y 2023, cómo puede apreciarse, el porcentaje que representa Icesave  (en violeta) es solo una pequeña parte del total.

En el último mes Onda Cero, Radio Nacional de España, e incluso el diario El Mundo a través de un artículo titulado "Un fantasma recorre Islandia" se han hecho eco de una supuesta revolución que ha transformado el país nórdico por completo y de la que, al parecer, el resto de medios han evitado informar. Como residente en Islandia durante el acontecimiento de tales hechos considero oportuno realizar las siguientes aclaraciones para desmentir esas noticias:

PRIMERO: La banca islandesa no está nacionalizada. Los tres grandes bancos del país (que acabaron colapsando) fueron intervenidos, tras lo que Kaupthing y Glitnir se entregaron a sus acreedores (Que controlan el 87% del primero) y Landsbanki está pendiente de la resolución del grave conflicto del pago de la deuda de Icesave a sus clientes británicos y holandeses.

SEGUNDO: El pueblo aún no está redactando la nueva Constitución.
Islandia vivió unas elecciones para elegir a los miembros de una asamblea que tiene la potestad de aconsejar a los profesionales del derecho que van a hacerlo. Pero esa asamblea carece de poder alguno más allá del de consulta e incluso su formación se ha visto retrasada al ser declarados nulos los comicios por los que se elegía a sus miembros, unos comicios en los que solo se molestó en votar un tercio de los islandeses.
Las razones que llevaron al Tribunal Supremo islandés a tomar tal decisión son, entre otras, las siguientes:

1.- Las papeletas estaban numeradas, por lo que podría inferirse que aquellos que las manejaban tenían la posibilidad de tomar notas sobre qué ciudadano votaba a qué candidato, rompiéndose con ello el principio básico de privacidad.


2.- No se permitía doblar la papeleta.


3.- Se utilizaron cajas de cartón en vez de las clásicas urnas electorales lo que aumenta el riesgo de pucherazo (posibilidad de robo, dobles fondos, etc...)

仕方がない (Shikata ga nai)


La primera vez que escuché la expresión "Shikata ga nai" aún vivía en España. Mi jefe había mandado llamarme, necesitaban a alguien que hablara inglés para poder comunicarse con el responsable de ventas en Europa de la multinacional Kaneka.
El tipo iba a llegar a las cuatro , volaba desde Amsterdam a Valencia exclusivamente para hablarnos de las placas solares de cristales amorfos que su compañía comercializaba.

"Mantén la concentración mientras traduces" dijo el director "La chica holandesa nos ha avisado sobre el mal inglés del japo, parece que entiende todo perfectamente pero su acento y gramática no son buenos, ella no estaba segura de haber comprendido algunos detalles"

El ejecutivo japonés, de nombre Kazushi, llegó puntual, le dimos la bienvenida y pasamos a la sala de reuniones, allí empezó a desgranar las características de los paneles solares de su compañía, tuve que pedirle en alguna ocasión que repitiera ciertos detalles dado que cambiaba consonantes y añadía vocales a las sílabas. A pesar de ello, en líneas generales todo fue bien, podíamos, incluso, seguir sus palabras con un folleto personalizado que nos había ofrecido.
 El director de nuestra empresa tenía clara la decisión e iba a comprar, los precios de Kaneka eran competitivos y, según él, la garantía del gobierno español de ofrecer una prima por cada Kw producido con energía termosolar garantizaría una rentabilidad del 8%, no era extremadamente alta pero si muy segura y podía venderse la idea a empresarios de la construcción que pretendían diversificarse.

Tras acabar la reunión el jefe ofreció a Kazushi otro café y un taxi a lo que el japonés accedió con una sonrisa y bajando la cabeza repetidamente.

"Entretenlo mientras llega el coche, que se sienta cómodo" dijo nuestro director.

Me apasionaba la cultura nipona así que fui sacando comentarios acerca de la historia de su país, le pregunté acerca del "Sakoku" pero no pareció mostrarse muy interesado, tampoco por la literatura o el cine, no encontré la tecla adecuada hasta que dije que quería visitar el Saitama Super Arena para ver a Takanori Gomi, Mauricio Shogun Rua y Fedor Emilianenko peleando en Pride FC.
Sorprendentemente Kazushi también era aficionado al MMA aunque según él, los luchadores más famosos en su país eran Bob Sapp y Norifumi Yamamoto.
Comentó algo acerca del valor y el sacrificio, le dije que su país lo había demostrado tras Hiroshima y Nagasaki.

Fue entonces cuando escuché "Shikata ga nai" (no hay nada que hacer) , sonó como un lema para aceptar el propio destino de la vida, por trágico que fuese.

"No hay remedio", la guerra es así.

No volvería a escuchar esa frase hasta cuatro años después, cuando ya vivía en Finlandia, en esta ocasión de boca de Hayato, uno de mis compañeros en el curso de suomi.

El  y yo quedamos para tomar una cerveza una vez terminada la clase.

Frente a un par de Coronitas fuimos desgranando nuestros respectivos periplos hasta haber acabado en el norte de Finlandia, yo había vivido en Reykjavík durante 23 meses, él había sido trasladado desde Tokio por su empresa hasta allí para colaborar en un proyecto de investigación.

Reconoció, casi avergonzándose, que se sentía solo en Finlandia aunque por suerte su mujer vivia con él.

"¿Porque no vuelves a Japón entonces?"

"Shikata ga nai"

La frase sonó tan resignada como la primera vez que la había escuchado.

"Lo que me gusta de Europa es que hay mucha libertad, en Japón es distinto" dijo para no parecer negativo con el viejo continente.

"¿En tu país has de acompañar a tu jefe después del trabajo si él quiere salir a beber?" pregunté

Se quedó sorprendido de que conociera ere tipo de costumbre. Los empleados nipones estaban obligados moralmente a seguir a su director tras una larga jornada laboral si así él lo quisiese. De esa forma podían acabar junto con él en un "Oppai club" un club de "tetas" en dónde se contrataba una hora de barra libre de alcohol y la posibilidad de tocarle los pechos, y solo los pechos a una jovencita durante ese lapso.
De allí se marcharían a otro local para seguir bebiendo y disfrutar de la compañia de una japonesa, a menudo estudiante, utilizando alguna de las versiones de prostitución blanda del país.
Tras la noche de juerga, y completamente borrachos, el jefe sería enviado a su casa en taxi y el empleado podía acabar durmiendo en la calle durante dos horas o ir directamente a trabajar sin haberlo hecho.

España, el país encabronado

El curso de finlandés terminó y volví a España en un vuelo Helsinki-Frankfurt-Barcelona..

Mientras esperaba aparecer mi equipaje en las cintas me desabroché los botones del abrigo para quitármelo, empezaba a notar la diferencia de temperatura entre Finlandia y la península.

Vi la maleta surgir de la boca del montacargas y caminé en su dirección para comprobar que se trataba de la mía. Lo era así que la levanté de inmediato y me dirigí a la estación de tren.

Dos horas después me encontraba sentado en el coche número 5 de un Alaris con destino a Valencia.
Cuatro más y el equipaje sucumbía sobre las losetas de mi dormitorio mientras me atiborraba de colcha para saciar el hambre de sueño que había acumulado durante el viaje.

El teléfono me despertó doce horas después.

"¿Dashiell?"

Reconocí la voz de inmediato.

"Hola Samuel" contesté mientras me desperezaba.

"Menuda mierda de saludo es ese" dijo riendo "¿Bueno, quedamos esta tarde para tomar unas cañas?"

"Por supuesto"

"Muy bien, entonces nos vemos en la cervecería a las 8"

Llegué puntual y pedí una Calsberg, mientras esperaba que la sirvieran agarré el periódico de la barra y lo abrí, al ver mi gesto el camarero se puso a despotricar.

"Menuda basura de gobernantes que tenemos, que panda de ladrones, lees el diario y te entran arcadas.....
Yo no soy de ningún partido..."

El tipo hizo una pausa.

"Pero..." dije sin levantar los ojos de la sección Internacional.

"¿Cómo que pero?"

Volví hacia atrás y empecé a leer la columna de David Gistau.

"Has dicho que no eres de ningún partido sin que yo te lo pregunte, estás justificando una posición, a eso le sigue un "pero", es como recibir una llamada del departamento de recursos humanos tras una entrevista de trabajo, si la conversación empieza con "Eres un gran candidato" lo siguiente va a negar lo primero, igual que si intentas salir con una mujer, si ella empieza justificando lo que es o lo que representas "Te quiero como amigo" lo siguiente es un "pero".
Si uno no trata de cubrirse ante el interlocutor se responde de manera directa con un "Estás contratado" , "Saldré contigo" o simplemente "Sí", puesto que el fondo de la noticia es positivo. Tú en cambio crees que lo que cuentes puede ser menospreciado por parecer conservador" dije cerrando el periódico para leer la contraportada "Sin embargo a mi me da igual que seas un camarero de derechas"

El tipo se puso a reír y me levantó el pulgar.

Vagar

Cogí la cartera, me puse el sombrero y salí a la calle. El viento levantaba ligeramente la nieve fresca emharinando  el capó de los coches, sentí su primera ráfaga golpeándome en las mejillas como un puñetazo súbito y contundente. A veinte grados bajo cero el frío drena el alma, un alma que escapa jadeando teñida de niebla acuosa y blanquecina para deshilacharse entre el aire.

Me ajusté los auriculares antes de dar el primer paso sobre la acera vacía. En el reproductor sonaba            "The regulator".

And how many times have I prayed
That I would get lost along the way?