Nación Rumasa

El colapso de Islandia, fue la explosión de un timo piramidal masivo, en esencia muy similar al de la legendaria burbuja de la "South sea company" en el siglo XVIII.
Islandia sufría problemas crónicos de inflación por lo que las autoridades fijaban tipos de interés altos para tratar de controlarla. Sin embargo la medida no hizo otra cosa que atraer a inversores de todo el mundo que deseaban beneficiarse de los jugosos tipos que ofrecían los bancos islandeses.
Poco a poco las entidades financieras fueron amontonando cantidades astronómicas de dinero que a su vez debían de invertir para poder devolverlo en el futuro.
En ese estado de cosas los bancos empezaron a colocar toda esa liquidez recibida ofreciendo crédito fácil a sus ciudadanos y realizando compras en el extranjero.
Islandia, como tantos otros países, se convirtió en una nación en la que sus ciudadanos vivían de prestado adquiriendo por el camino coches de lujo para aparcar en sus nuevas casas.
Según Gallup, el 84% de la población islandesa encuestada confesó tener contratado algún tipo de crédito y el 21% dos.


A partir de ahí el sistema se retroalimenta, los precios de los inmuebles suben y el simple hecho de que eso ocurra espolea a más inversores para conseguir préstamos con los que adquirir nuevas viviendas. El mercado de renta variable también se dispara y gran parte de la clase media compra acciones, particularmente de los grandes bancos islandeses.
La entrada de más y más inversores permite que se pueda ir pagando los intereses de los primeros dueños de los depósitos pero llega a un punto que parece no ser suficiente. Es entonces cuando deciden expandirse, Landsbanki pone el pie en el Reino Unido y más tarde en Holanda, Kaupthing hace lo propio.
El tercero en discordia, Glitnir es propiedad de Jón Ásgeir Jóhannesson, uno de los mayores magnates de la alimentación y la venta detallista en Islandia, que demostraría una trayectoria empresarial sorprendentemente parecida a la de Ruiz Mateos en España.
Jóhannesson fue acusado de irregularidad contable, fraude y 38 delitos más en 2005, delitos de los que se había defendido aduciendo una supuesta persecución por parte del entonces Primer Ministro del país Davíd Oddsson, y de los que al final sería condenado únicamente por uno de ellos. Aún así, existían serias sospechas de que el magnate estuviese sacando dinero del banco que controlaba (Glitnir) para financiar el mal estado de sus empresas exponiendo a un alto riesgo los depósitos de sus clientes.
Por su parte Landsbankinn ya había conseguido que sus filiales Icesave en el Reino Unido y Holanda atrayesen a más de 300.000 ciudadanos y entidades que habían depositado 7.000 millones de euros en sus cuentas, cuentas remuneradas entre el 5 y el 6%.

Las autoridades políticas islandesas mostraban un sorprendente compadreo con los ejecutivos de la banca, dos años después del desastre el Tribunal Supremo islandés declararía ilegales los prestamos ligados a las divisas, al preguntar los jueces a las autoridades reguladoras como habían permitido a los banqueros ofrecer productos que iban contra la ley estos les respondieron, increíblemente, que los abogados de la banca les habían dicho que era algo legal.
El milagro financiero Islandés planeaba extenderse con los pies de barro a toda Europa occidental para poder aumentar la base de la pirámide de forma que el estallido pudiese demorarse. El inicio de la crisis financiera en Los Estados Unidos cortó de cuajó el crédito con lo que la bola ya no podía seguir rodando.
Los máximos responsables de Kaupthing y Landsbankinn supuestamente vendieron sus acciones antes del crash, al igual que en el siglo XVIII lo habían hecho los administradores de la South Sea Company, antes de que el precio por título se desplomase. El parecido se extendía también al hecho de que lo habían mantenido artificialmente alto ofreciendo créditos a terceros para comprar acciones de la compañía, créditos cuya garantía era únicamente los títulos que se iban a adquirir.
Jón Asgeir Johansson, por su parte continuaba, supuestamente, vaciando la caja de Glitnir prestándose a si mismo para maquillar la contabilidad de sus empresas y sacándolo con posterioridad a paraísos fiscales.
A finales de 2008 la comedia termina, todos los bancos son intervenidos y el mercado de renta variable se suspende, cuando vuelve abrirse días después, acaba derrumbándose un 76%
El Reino Unido y Holanda reclaman que el Estado islandés, como miembro de la EEA respete los tratados internacionales firmados y garantice un mínimo de 20.000 euros en cada deposito, norma destinada a proteger a las clases medias en caso de hundimiento bancario.
Pero la deuda de las entidades financieras es monstruosa, se manejan cifras de entre el quinientos y el mil % del PIB islandés.
Es imposible satisfacerla pues para ello deberían conseguirse prestamos de otras naciones y los intereses de esos prestamos serían, por año, varias veces superiores a la recaudación del Estado.
 En palabras de Jón Daníelsson profesor islandés de la London School of Economics "These operators (los bancos) accumulated debt equaling a large multiple of the annual GDP. There is no way their fellow citizens could pay even a small fraction of his and indeed most of  the losses will be written off by foreign creditor banks. The  only  part of this that may fall on their fellow citizens is Icesave"


En esas circunstancias se genera una disputa legal por el mínimo de garantía de los depósitos de Icesave, el resto de la deuda de los bancos islandeses (la mayoría, más de un 95% del total) es dada por perdida por los acreedores (fundamentalmente entidades y fondos internacionales muchos de los cuales manejan los planes de pensiones privados del continente).
El gobierno islandés necesita estabilizar el sistema bancario recapitalizándolo, para lo que se obtienen unos siderales créditos (en términos relativos)  del Fondo Monetario Internacional, Noruega y Polonia.
Sin embargo las consecuencias del estallido de la crisis para los ciudadanos de Islandia no son mejores, el hundimiento de la bolsa y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria ha hecho que los ahorros de la clase media se volatilicen y el paro que era únicamente friccional comienza su escalada.

Las autoridades se enfrentan a un dilema de coste de oportunidad respecto al pago del mínimo porcentaje de depósito de Icesave, o aceptan abonarlo y con ello desbloquean nuevos préstamos del IMF que pueden hacer reducir el rating de la deuda del país así como desbloquear la venta de los activos de los bancos en Gran Bretaña o no hacerlo e ir a los tribunales internacionales y esperar una decisión positiva para sus intereses. Se opta por pagar pero el presidente de la República se niega a firmar la ley que lo permite y la cuestión va a un referéndum dónde los ciudadanos se decantan por el "No".

El dinero prestado por los particulares y los bancos de Europa atraídos por los intereses altos de Islandia quedó en los millares de casas nuevas construídas, en la inaudita cantidad de coches de lujo del país, en cada Iphone, en los viajes anuales por toda Europa, en las segundas residencias en España, en las cuentas atiborradas de divisas abiertas en paraísos fiscales por los ejecutivos de la banca, en sus mansiones en Londres y en los bonus recibidos año tras año para premiar su trabajo negligente y doloso.

11 comentarios:

Dashiell dijo...

Y, por salud democrática, ojalá acaben los ex responsables de Glitnir, Kaupthing y Landsbanki en la cárcel.

Ramon dijo...

Si el "juego" hubiera seguido tal cual durante muchos años nadie pediria la condena de los banqueros. Porque pedirla ahora si ellos han hecho exactamente lo mismo y han sido las circunstancias la que lo han hundido todo?
Ya se que las cosas nunca siguen igual durante muchos años, pero visto desde un punto de vista estrictamente teorico ...

The flying penguin dijo...

Seguro que durante la epoca de bonanza, mucha gente espoleaba tanto a ese Gobierno como a los banqueros, pues ellos indirectamente veian beneficios.
...Si hubieran sabido las consecuencias otro gallo hubiera cantado.
Este es un mal en muchos paises y España es uno de ellos, crisis economica, corrupcion y la gente seguira haciendo lo mismo.

The flying penguin dijo...

Puede que muchos de los inversores islandeses sean victimas del conocido como timo de la estampita. Tanto beneficio por un deposito plantea riesgo y eso deberian saberlo. Como siempre plantea la duda de quien es moralmente el ladron.

Xacinto Bastida dijo...

Muy clarificador, como siempre.
¿Sería mucho pedir un artículo semejante sobre la crisis española, en lo que ésta pudiese tener de particular respecto de la situación mundial?

Unha aperta, dende Madrid.

monttse dijo...

Ojalá.

Anónimo dijo...

La culpa es de todos.

Dashiell dijo...

Ramón, completamente de acuerdo en el hecho de que la gente corriente niega su parte de "responsabilidad" pero cosa distinta es que los banqueros hayan cometido o no delitos, algo que el sentido común y las noticias respalda (atención a los enlaces de la entrada con información sobre el desvío de dinero y las operaciones para mantener artificialmente alto el precio de las acciones)

Dashiell dijo...

Xacinto, ya está escrito esta semana será publicado. Un saludo.

Xacinto Bastida dijo...

Que me place.
Impaciente quedo.

Anónimo dijo...

Hay dos opciones para que esto no ocurra en un futuro: leyes y controles sobre la banca MUCHO más estrictos o encarcelar a todo el que pueda tener responsabilidades para que los que vengan detrás sean conscientes de las consecuencias que pueden tener sus actos.

¿Se hará alguna de las dos? Teniendo en cuenta que esto aunque evite descalabros como el que ha ocurrido, también provocaría que la economía creciera más lentamente, aunque haya un político que lo intentara, detrás llegaría otro que se lo pasara por el forro.

Cuando el problema esta en el sistema, las soluciones parciales solo son parches.

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