仕方がない (Shikata ga nai)


La primera vez que escuché la expresión "Shikata ga nai" aún vivía en España. Mi jefe había mandado llamarme, necesitaban a alguien que hablara inglés para poder comunicarse con el responsable de ventas en Europa de la multinacional Kaneka.
El tipo iba a llegar a las cuatro , volaba desde Amsterdam a Valencia exclusivamente para hablarnos de las placas solares de cristales amorfos que su compañía comercializaba.

"Mantén la concentración mientras traduces" dijo el director "La chica holandesa nos ha avisado sobre el mal inglés del japo, parece que entiende todo perfectamente pero su acento y gramática no son buenos, ella no estaba segura de haber comprendido algunos detalles"

El ejecutivo japonés, de nombre Kazushi, llegó puntual, le dimos la bienvenida y pasamos a la sala de reuniones, allí empezó a desgranar las características de los paneles solares de su compañía, tuve que pedirle en alguna ocasión que repitiera ciertos detalles dado que cambiaba consonantes y añadía vocales a las sílabas. A pesar de ello, en líneas generales todo fue bien, podíamos, incluso, seguir sus palabras con un folleto personalizado que nos había ofrecido.
 El director de nuestra empresa tenía clara la decisión e iba a comprar, los precios de Kaneka eran competitivos y, según él, la garantía del gobierno español de ofrecer una prima por cada Kw producido con energía termosolar garantizaría una rentabilidad del 8%, no era extremadamente alta pero si muy segura y podía venderse la idea a empresarios de la construcción que pretendían diversificarse.

Tras acabar la reunión el jefe ofreció a Kazushi otro café y un taxi a lo que el japonés accedió con una sonrisa y bajando la cabeza repetidamente.

"Entretenlo mientras llega el coche, que se sienta cómodo" dijo nuestro director.

Me apasionaba la cultura nipona así que fui sacando comentarios acerca de la historia de su país, le pregunté acerca del "Sakoku" pero no pareció mostrarse muy interesado, tampoco por la literatura o el cine, no encontré la tecla adecuada hasta que dije que quería visitar el Saitama Super Arena para ver a Takanori Gomi, Mauricio Shogun Rua y Fedor Emilianenko peleando en Pride FC.
Sorprendentemente Kazushi también era aficionado al MMA aunque según él, los luchadores más famosos en su país eran Bob Sapp y Norifumi Yamamoto.
Comentó algo acerca del valor y el sacrificio, le dije que su país lo había demostrado tras Hiroshima y Nagasaki.

Fue entonces cuando escuché "Shikata ga nai" (no hay nada que hacer) , sonó como un lema para aceptar el propio destino de la vida, por trágico que fuese.

"No hay remedio", la guerra es así.

No volvería a escuchar esa frase hasta cuatro años después, cuando ya vivía en Finlandia, en esta ocasión de boca de Hayato, uno de mis compañeros en el curso de suomi.

El  y yo quedamos para tomar una cerveza una vez terminada la clase.

Frente a un par de Coronitas fuimos desgranando nuestros respectivos periplos hasta haber acabado en el norte de Finlandia, yo había vivido en Reykjavík durante 23 meses, él había sido trasladado desde Tokio por su empresa hasta allí para colaborar en un proyecto de investigación.

Reconoció, casi avergonzándose, que se sentía solo en Finlandia aunque por suerte su mujer vivia con él.

"¿Porque no vuelves a Japón entonces?"

"Shikata ga nai"

La frase sonó tan resignada como la primera vez que la había escuchado.

"Lo que me gusta de Europa es que hay mucha libertad, en Japón es distinto" dijo para no parecer negativo con el viejo continente.

"¿En tu país has de acompañar a tu jefe después del trabajo si él quiere salir a beber?" pregunté

Se quedó sorprendido de que conociera ere tipo de costumbre. Los empleados nipones estaban obligados moralmente a seguir a su director tras una larga jornada laboral si así él lo quisiese. De esa forma podían acabar junto con él en un "Oppai club" un club de "tetas" en dónde se contrataba una hora de barra libre de alcohol y la posibilidad de tocarle los pechos, y solo los pechos a una jovencita durante ese lapso.
De allí se marcharían a otro local para seguir bebiendo y disfrutar de la compañia de una japonesa, a menudo estudiante, utilizando alguna de las versiones de prostitución blanda del país.
Tras la noche de juerga, y completamente borrachos, el jefe sería enviado a su casa en taxi y el empleado podía acabar durmiendo en la calle durante dos horas o ir directamente a trabajar sin haberlo hecho.

"Shikata ga nai"

No entré en esos detalles, sin embargo él volvió al tema son una respuesta sorprendente.

"Es bueno cuando un jefe te dice que has de ir a beber con él después del trabajo"

"¿Sí?"

"Sí, es muy bueno porque puede aclararte cuestiones que desconoces sobre las tareas que te ha asignado"

Le miré con extrañeza.

"¿No se hace eso en horario laboral?"

Se ajustó las gafas.

"No, en Japón no podemos preguntarle nada a nuestros superiores"

"¿Qué?" dije sorprendido ¿Y cómo resolvéis las dudas acerca de lo que se quiere de vosotros en el trabajo?"

"Prestamos atención a lo que manda nuestro jefe y luego, si no hemos entendido algo, nos preguntamos los trabajadores entre nosotros"

Abrí mucho los ojos.

"Por eso es bueno cuando un superior te invita a beber, entonces se puede hablar de estas cosas cuando está borracho"

Cuatro meses después la desgracia asoló Japón, un terremoto de 9'1 en la escala de Richter seguido de un Tsunami de proporciones apocalípticas destrozaron la costa oriental del país.

Las imágenes eran dantescas, las casas se acumulaban hechas pedazos unas sobre otras, los coches y las embarcaciones aparecían en las azoteas de los edificios y bajo los escombros yacerían miles y miles de cuerpos muertos mientras la central de Fukushima jugaba un duelo a muerte contra el combustible nuclear de su interior.

"Skihata ga nai" habrán dicho miles de voces.

"Shikata ga nai"

9 comentarios:

Anónimo dijo...

A mi me encanta Japón, me parece un país extraterrestre mezclan cosas que a nosotros nos parecen superfrikis con otras tradicionales.

Harry Callahan dijo...

Felicidades a anónimo por su comentario. Si hubiera botón de "me gusta" en cada comentario no sería necesario que escribiera esto.

Menudo animal Bob Sapp. Es descomunal.

En la enseñanza de las artes marciales japonesas sucede lo mismo, no hay interacción con el maestro. Él explica con desapego algo de lo que sabe y tú pillas lo que puedes. Sólo los mejores superan el desapego de su maestro y son capaces de comprender lo que les enseña. Es una especie de filtro que separa a los que aprenden de los que necesitan que les enseñen. De hecho al iniciar la clase se dice "onegai shimas", que es como pedir por favor que te instruyan, y al acabar se le da las gracias. Supongo que esa misma jerarquía existe en las empresas y demás ámbitos.

monttse dijo...

Corto y pego mi opinión, lo he dicho en el blog de Sirventés y no sé que más podría decir:

En las últimas semanas intentaba tomar con fuerza los estudios de Justicia y estaba bastante ajena a las noticias de todo tipo.

Hasta que ví las noticias en el canal 24 horas el sábado. Se me encogió el corazón literalmente. Noté un dolor que me asustó un poco… soy demasiado sensible a las imágenes, me sobrecogen y me da miedo y pena y lloro. Y eso que los japoneses tienen un pudor con los masacrados que me encanta porque así no obligan a ver cadáveres en cada telediario. Desde entonces intento leer para estar al tanto pero no ver mucho más.

No sabía si debía escribir una entrada sobre estas cosas, me parece tan terrible que esperaba a ver algo de esperanza para hacerlo.

Thor dijo...

Es comprensible su carácter al vivir en un pais superpoblado donde existe una rivalidad y competéncia tan brutal prácticamente desde la Guardería.

Su situación geográfica es muy desafortunada, almenos cuantan con una alta tecnología y mucha educación, lo que les ha permitido organizarse y salvar muchas más vidas de las que habrían perecido de ser un país con menor nivel tecnológico y me atrevo a decir que económico.

Esperemos que acaben controlando la crisis nuclear lo antes posible y se recuperen pronto. Sin olvidarnos de los Haitianos y de las masacres que están ocurriendo en el norte de África...

連帯

Anónimo dijo...

とても良い

The flying penguin dijo...

Shikata ga nai, me suena a una especie de resigncion o aceptacion del destino y me recuerda algo a lo que ocurre en Brasil.

Mucha gente habla de que nadie es tan feliz como los brasileños y yo con lo que me encontre alli, es que en su caracter, es muy tipica la resignacion. Esta muy mal visto protestar y cuando algo malo ocurre, se tiende a atribuir al destino (no se quiza tenga algo que ver con la cantidad de descendientes de japoneses que hay en Sao Paulo).

En cualquier caso, justo lo contrario que en occidente.

Anónimo dijo...

Los japoneses son sumisos, en el buen sentido de la palabra, nosotros somos rebeldes, no hay comparación posible.

manu dijo...

Leyendo los comentarios veo que habéis mencionado Brasil y su manera abnegada de aceptar lo que tienen, veo un nexo de unión, por un lado Brasil deja todo en manos de Dios (si Dios quiere) el Japonés aceptará como nadie, lo que Dios ha querido para ellos...pero creo que en este último caso este acto de coraje y fortaleza, rozando lo inhumano, es totalmente contrapuesto al que se tiene en Brasil..al mal tiempo buena cara.

Enhorabuena Dashiell, un saludo desde Gandia¡¡

Dashiell dijo...

Y en Brasil vive una de las colonias japonesas más grandes del mundo.

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