La ideología como excusa para la perpetuación de la partitocracia, o por qué España lo tiene tan jodido.


Por alguna extraña razón los medios tratan de explicar el funcionamiento del sistema democrático atendiendo a criterios ideológicos que acaban derivando en resultados concretos. En otras palabras, si un partido progresista pierde las elecciones y es sustituído por otro conservador se argumenta que la derrota es debida a su giro ideológico hacia la derecha.

La realidad es bien distinta, el éxito o fracaso de una formación política no tiene tanto que ver con sus ideas como con  la red clientelar que es capaz de tejer.

Si se analiza el caso de la Comunidad Valenciana puede comprobarse que el gobierno de esta autonomía no respeta los prinicpios básicos que se le suponen a un partido conservador: bajo nivel de endeudamiento, gestión eficiente, ausencia de intervencionismo económico... "No hay nada más tonto que un obrero de derechas" decía Juan Barranco. Sin embargo los sueldos en la empresa pública que gestiona la depuradora de Pinedo cercana a Valencia son escalofriantes: los jardineros reciben un salario de 30.000 euros anuales, el responsable del sistema informático más de 60.000 y el jefe de planta es uno de los nueve empleados que disfrutan una retribución superior a la del presidente del gobierno. En la empresa se dan circunstancias tan excepcionales como que se disponga de 141 licencias de antivirus para solo 30 ordenadores.
"No hay nada más tonto que un obrero de derechas" se sustituye en la realidad por "No-hay-nada-más-listo-que-un-trabajador-enchufado-de-derechas".
Obviamente la depuradora de Pinedo arrastra perdidas millonarias que deberán ser cubiertas con el dinero de todos los ciudadanos o con el recorte de prestaciones sociales. Algo similar, aunque a una escala mucho mayor, ocurre en Canal 9, la televisión pública valenciana en la que trabajan 1.850 personas (una cifra más elevada que la de Antena 3 y Telecinco juntas) y que ha conseguido amasar desde los años 90 una deuda de 1140 millones de euros y que en la actualidad solo ingresa cinco por trimestre mientras que gasta más de 50.  Es decir, mantener ese vehículo publicitario para el partido gobernante en la Comunidad le cuesta a cada familia valenciana 160 euros al año más otros 1.200 que serán necesarios para hacer frente al montante de deuda acumulada.
Pero, esos dos ejemplos no son los únicos, el número de empresas públicas en esta autonomía ha aumentado un 30% en los últimos 10 años. Dadas esas cifras no sorprende el hecho de que la Generalitat se haya visto obligada a emitir bonos patrióticos al estilo de Nueva Rumasa y con un coste parecido, 8% en el caso de la compañía de Ruiz Mateos, 7'75 (4'75+3) en el de Francisco Camps, ni tampoco de que se trate de la autonomía más endeuda de España con relación a su PIB gracias a una gestión inaceptable.

Los peligros que amenazan la voluntad de cambio en España (y que no se tienen en cuenta)

El movimiento democrático de ciudadanos que abogan desde las calles y las redes sociales por una reforma del sistema para mejorarlo se enfrenta a una importante serie de enemigos que amenazan con destruirlo y que son los siguientes:

PRIMERO: Desconocimiento de las consecuencias de lo que se pide.
Las asambleas ciudadanas y las plataformas que debaten los cambios demandados por la sociedad confunden en la mayoría de puntos lo deseable con lo posible.
Ese es el caso, de las dos peticiones más importantes que se formulan:
La reforma electoral para conseguir la igualdad en el voto y el fin de la partitocracia.
En la práctica ambas propuestas, loables sobre el papel, no van de la mano, guardan una relación equivalente a la del riesgo y el beneficio en economía y una medida como la introducción de listas abiertas no supone en la práctica un cambio real (existen para el Senado y sus consecuencias son irrelevantes)
Dado que en España el sistema electoral es en la práctica mixto (como ocurre en muchos países, puesto que queda matizado por la Ley d'Hont) la reforma puede optar por decantarse hacia uno de los dos lados que si afectan a la calidad de la democracia:

a) Un sistema electoral mayoritario de corte anglosajón:
-Ventajas:
Se reduce el poder de los aparatos de los partidos, los electores tienden a elegir personas en lugar de siglas, la estabilidad del sistema es alta, se crea un vínculo entre el votante y aquel a quién representa.
-Desventajas:
Tendencia al bipartidismo, baja correlación entre el porcentaje de votos y el porcentaje de diputados.

b) Un sistema electoral proporcional:
Ventajas:
Se incrementa la pluralidad, se enriquece el debate político, es altamente democrático puesto que existe equivalencia entre el numero de votos y el de representantes.
Desventajas:
El sistema tiende a la inestabilidad y a la fractura (resultó desastroso en Italia), gobernar se convierte en una tarea difícil por la unión de múltiples sensibilidades y sus consecuencias son menos reversibles que las del sistema mayoritario.


Los ciudadanos españoles deben elegir una opción  u otra o cambiar la forma de la mezcolanza actual (se trata de un debate clave de grandes consecuencias) pero la relación entre representatividad y reducción del poder de la partitocracia es de proporcionalidad inversa.

Ligar en España

Me fijé en sus ojeras, pronunciadas y oscuras. Lo hice, mientras hablaba, con una mirada furtiva y apenas perceptible. Aún así se dio cuenta: La infelicidad puede medirse por las noches de insomnio.

"Esto es la señal de que la vida es una basura" dijo apuntando con el dedo bajo sus párpados.

Era un buen amigo, también un freak obsesionado con la informática y la egiptología, un tipo callado que jamás había tenido novia y que probablemente nunca besó a una mujer. Ahora la soledad, las horas extras y el agotamiento estaban empezando a pasarle una factura que se acumulaba en cada poso de café y en el color mortecino de unas pupilas enmerdadas de oquedad.

No hay mayor peso que el del vacío.

"Creo que necesito dormir" exclamó.

Le lancé una palmada a su brazo derecho.

"¿Dormir? Esta noche vamos a trasnochar..."

Le recogí a las 11 y fuimos a "On the rocks". Entre cerveza y cerveza desgranó su semana de 55 horas picando código, contestando correos, respondiendo preguntas insólitas mediante videoconferencia y evitando  a trepas que querían ascender a base de desollar los cuellos que sobresalían. A partir de ahí empezó a hablar de su ausencia total de contacto con las mujeres.

"No me gusta salir mucho por la noche aunque ni siquiera tengo demasiadas oportunidades para hacerlo, mis amigos en Madrid están casados o a punto de casarse. Cuando hice la carrera tampoco había casi chicas así que no hay nada en la agenda por ese lado y en mi empresa el 90% son hombres, además no es bueno mezclar trabajo con otras cosas"

"Entiendo" dije

Salimos del pub y nos dirigimos hasta "El palacio de las ánimas"

Pedí una copa en la barra y di una vuelta por el local tratando de comprobar si había alguna chica interesante. Marcos se acercó bebiendo de la suya y refunfuñando.

"¿Pero qué cojones es esto?" preguntó

"¿Qué pasa?

"¿Te has fijado en el gilipollas del camarero? Una chica le estaba pasando su número ¿Pero que mierda es esta?"

"¿Estás tratando de averiguar por qué un tipo al que consideras menos inteligente que tú liga mucho más de lo que jamás lo has hecho o se trata simplemente de una pregunta retórica?"

Se quedó mirándome.