Tras el decorado


Cuando salí a la calle dejó de llover.

Los edificios tenían un aspecto irreal, eso fue lo primero que me vino a la mente al verlos: cúpulas asombrosas, tejados con inclinaciones imposibles, paredes antiguas sobresaliendo de torres robustas: el plató de un cuento de hadas abriéndose espacio a codazos en el medio de la ciudad.

Levanté la vista intentando encontrar el nombre de la callejuela, a pesar del suelo resbaladizo algunas chicas trotaban sobre los adoquines sorteando a los viandantes que se detenían en la calzada. No pude ver ninguna inscripción así que continué andando mientras describía un mapa en mi cerebro.

¿"Rozena iela", quizás?

Avancé en dirección al canal ya que era el límite del casco histórico, tras cruzarlo seguí de forma caótica hasta darme de bruces con un pequeño comercio de carteles indescifrables. Me puse la mano en el bolsillo y barrí algunas monedas.

"Quiero esto y esto" dije en inglés mientras colocaba unas latas en el mostrador.

La mujer me contestó algo que no entendí, miré la caja registradora para saber cuanto dinero dar y mediante signos pude hacerle comprender que necesitaba también una bolsa.
Cogí todo y me senté en el banco de una parque contiguo, puse el maletín en el suelo, rodeando mi pie con la bandolera, me aflojé la corbata y abrí una de las cervezas.

Las farolas de las aceras tenían una iluminación anaranjada y tenue, creaban pompas de luz entre la oscuridad profunda de la noche.
Le di otro sorbo a la lata empujando todo el contenido por el gaznate y la sepulté en la papelera.
Me bebí dos más observando el suelo con la mente en blanco. Desapareció la noción del tiempo.

Cerré los ojos por unos segundos. Al abrirlos mis pupilas se clavaron en un simulacro de rascacielos que ascendía entre los árboles.

"Radisson blu"
En su último piso se encontraba el mejor pub de la ciudad, el "Skyline". Algo así decía uno de los carteles del aeropuerto.

Me conduje hacia el edificio. Esperé al ascensor varios minutos y ascendí. El club, aunque tenía un gran tamaño, estaba a rebosar. En la pista algunos nórdicos embriagados bailaban a pesar de ser poco más de las diez. Respeté a mi paciencia para encontrar un sitio libre y tomé asiento cerca de los enormes ventanales que mostraban la ciudad.

En la mesa de atrás un grupo de alemanes conversaban en inglés con unos japoneses, en la de delante  dos turistas rusos trataban de hacerse entender moviendo los brazos.
La camarera vino rápidamente con la bebida serpenteando por los huecos que dejaban clientes borrachos y chicas de faldas minúsculas, algunas de ellas se abrazaron ante el flash de una cámara.

"Sonríe" "Tú también sonríe"

Desde ese lugar podía verse como sobresalían las iglesias entre las manzanas del casco histórico. Las débiles luces mortecinas salpicando el canal.
Pedí algo que beber cuando solo quedaba el trozó de cereza. Entró más gente, todos extranjeros excepto alguna chica intentando averiguar la combinación de un bolsillo de caudales. Que extraña era la vida.

Sonó el móvil, le conecté los auriculares y caminé hacia la puerta.

"¿Sí?"

"Perdona que te llame tan tarde pero no he podido hacerlo antes ¿Cómo ha ido todo?"

"Supongo que bien"

"¿Están contentos?"

"Si, parece que sí"

"Joder, genial...bueno, ahora puedes relajarte, da una vuelta por la ciudad vieja."

"Creo que me iré a ver lo que hay en los barrios de las afueras"

"¿Qué?"

"Voy a ir a ver cómo es la vida real aquí"

"Mira, no hagas gilipolleces, es de noche y eso no es Islandia ni siquiera Helsinki o Madrid"

"Sí, me lo imagino"

Se hizo el silencio durante unos segundos.

"¿Estás de broma?"

"No, creo que no?"


14 comentarios:

Anónimo dijo...


Ya tenía ganas de una entrada de estas. La economía está bien pero estas entradas son mejores.

Anónimo dijo...


Vecriga es una pasada ;)

Xacinto Bastida dijo...

Por fin.
Te has hecho de rogar, maldito seas.
Espero con impaciencia la continuación.
Unha aperta ben forte, D.

Anónimo dijo...


¡Ya era hora!

David dijo...

He estado varias veces en el Skyline bar de Riga, ahí los letones no pueden permitirse ni un vaso de agua con sus sueldos de mierda, es un sitio para turistas o extranjeros que viven allí y que trabajan en multinacionales, hay baretos cutres que son mucho más auténticos.

Victor dijo...

Un gusto leerte de nuevo

Anónimo dijo...

¿Ya no estás en Escandinavia?

dogacar dijo...

Ya era hora amigo... esto si son entradas cómo las de antes. Un saludo.

José María Crespo Garrucho dijo...

Estoy de acuerdo contigo.Necesitaba una entrada como ésta

Manu dijo...

Vuelvo a leerte tras mucho tiempo y me alegro de haberlo hecho. Un saludo desde Sarria.

Dashiell dijo...


Gracias a todos.
Un placer leerte, Manu.

Anónimo dijo...

Veo que no era el único que esperaba una entrada de este estilo.
¡Saludos!

Anónimo dijo...

Dashielllllllllllllllllllllll qué alegría leer una entrada de estas... No las abandones, por Dios, ¡¡SON LAS MEJORES!!

MAR

Antonio Jiménez Palenzuela dijo...

Gracias Dashiell por hacer que valga la pena entrar una vez al mes para ver si has escrito algo nuevo...Estaba deseando leerte de nuevo. Un abrazo.

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